Por Alicia de Arteaga
Especial para canchallena.com
¿Es caro el fichaje de casi 96 millones de euros pagados por el Real Madrid a Cristiano Ronaldo?
Todo depende del cristal con que se mire, porque el valor del contrato con el guapo portugués, ex Manchester United, va mucho más allá de su habilidad con el balón.
Es una estrella en el firmamento mediático, un "galáctico" por naturaleza, como lo fue Beckham pero en versión morena. Factura como una máquina, llena con 80.000 personas el estadio Santiago Bernabeu (más de 10.000 quedaron el puerta) y sus fans mueren por verlo hacer malabares con la pelota y escuchar de su boca lo que a esta altura ya son las palabras mágicas: "Uno, dos, tres: Madrid!!"
Al presidente del equipo merengue, menos ladrón le han dicho de todo. Sin embargo, no hay un día que Ronaldo no sea noticia y conquiste centrimetraje en los medios españoles.
Tiene más notas que el dueño del escandalete político del momento, el "popular" (por el Partido Popular, obvio) Camps, presidente de la Generalitat valenciana, acusado de haber recibido trajes carísimos hechos con telas de Loro Piana por un sastre de la calle Serrano, incluido un frac de chaleco negro que usó para visitar al Papa, en agradecimiento por contratos millonarios firmados para empresas amigas.
A Cristiano Ronaldo la prensa lo compara con el compadre Tony Manero de John Travolta en "Fiebre de Sábado a la Noche". Cuestionan sus "shorcitos", las chombas ajustadas que subrayan la fabulosa musculatura trabajada en horas de gimnasio y que le quitan protagonismo a Raúl, capitán del real Madrid, conocido en el ambiente futbolero como el Angel del Gol y, en el mundo del arte, por su espectacular colección de fotografías.
Pero en realidad, el público adora a Ronaldo como adoró a Beckham, con sus desplantes y su novia pulposa.
La verdad del millonario contrato excede el campo de juego. Porque el mayor capital de Ronaldo, lo que convierte su fichaje en una inversión y no en un gasto, es la propaganda que su figura supone para Madrid, cuando la capital de los españoles pelea por ser la sede olímpica en 2016.
Su éxito con el balón será una campaña extra a la hora de competir con Río de Janeiro, Chicago y Tokio, que son las otras candidatas.
Esto explica por qué cada vez que el astro galáctico abre la boca repite como un salmo: "Uno, dos, tres : MADRID". Palabras mágicas.