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Higuaín los convence a todos

 
 

Noviembre de 2006. Higuaín es convocado a la selección francesa para un amistoso. El entrenador Raymond Domenech lo había descubierto un mes antes, en un River-Boca. Quedó deslumbrado con ese chico que marcó dos goles para el triunfo millonario por 3-1. El primero, lleno de improvisación con un tacazo. El segundo, con la heladera en la cabeza para gambetear al arquero Bobadilla y definir con el arco vacío. Con apenas 18 años, se tomó una semana para responder el llamado del seleccionador. Consultó con su familia y dijo que no.

¿Por qué Francia? Porque había nacido en Brest mientras su padre Jorge jugaba en el equipo de esa ciudad del departamento de Finisterre. No lo llevó el último bondi . Se ganó esa transferencia al exterior tras un excelente semestre con el Boca del Flaco Menotti. Se fue con su mujer, Nancy, y sus hijos Nicolás y Federico. Allí, Gonzalo llegó al mundo el 10 de diciembre de 1987. Meses más tarde los Higuaín volvieron al país porque papá Pipa había sido contratado por River a pedido del propio Menotti. Instalados en la Argentina, el bebe de 10 meses tuvo fiebre muy alta. No le bajaba y había perdido los reflejos. Su mamá presintió algo grave. La ambulancia no llegaba. Agarraron el auto y se fueron al Hospital de Niños. Estuvo internado 20 días por una meningitis fulminante, detectada justo a tiempo. Los médicos lo salvaron, pero advirtieron que podía provocarle secuelas para coordinar sus movimientos. Debió tomar una pastilla todos los días durante varios años para desterrar cualquier vestigio de esa enfermedad.

Nadie sabe cuántos recuerdos le han quedado de esas largas noches de vida o muerte. Pero, desde muy chiquito, Gonzalo Higuaín supo lo que era luchar contra la adversidad. Con el gen futbolero bien desarrollado, se enroló en las divisiones juveniles de River. En 2005, Leonardo Astrada lo rescató de la quinta división y lo llevó a la primera. Eran tiempos de Copa Libertadores para los titulares y de Clausura para los juveniles. El 29 de mayo debutó con una derrota ante Gimnasia y Esgrima La Plata en el Monumental como enganche, detrás del colombiano Falcao y Almerares. En el segundo tiempo, la familia explotó de orgullo con el ingreso de Federico por Falcao. Los hermanos jugaron juntos durante 20 minutos.

Sin embargo, el estreno no tuvo continuidad en el Apertura 05. Ni con Astrada ni con Merlo, los dos entrenadores de River en aquel campeonato. Mostaza también lo puso de enganche contra Racing, en la penúltima fecha. En 2006 todo iba a cambiar con la llegada de Daniel Passarella. El Gran Capitán conocía a Gonzalo desde muy chiquito. Acompañaba a Jorge al hospital en aquellos días dramáticos de 1988. River tenía buenos delanteros, como Farías, Montenegro y Lucho Figueroa. Pero Pipita (ya había heredado el apodo) se metió en la rotación y marcó su primer gol en un 3-1 ante Banfield por la 4» del Clausura. Terminó el campeonato con cinco tantos. Pero ofreció lo mejor en la Copa Libertadores contra el Corinthians de Tevez en octavos de final. River había ganado 3-2 en el Monumental y perdía 0 a 1 en el Pacaembú. Passarella lo mandó a la cancha por Gonzalo Abán a los 20 del segundo tiempo. Quince minutos más tarde, ya había hecho dos goles para el triunfo por 3-1. Lucharla desde atrás y hacerse de abajo han sido marcas registradas en su carrera.

Luego llegó aquel partido contra Boca. Ahí no sólo lo descubrió Domenech, sino también Franco Baldini, el secretario técnico de Real Madrid durante la gestión de Fabio Capello como entrenador. Un viejo amigo le había marcado al chico y mandó grabar el clásico para analizarlo al día siguiente. Tras los dos goles y verlo jugar en la cancha, recomendó su inmediata contratación. River ya había vendido el 50% de su pase en 6 millones de dólares al Locarno suizo, el equipo de las triangulaciones. Lo había incluido en un paquete con porciones de Belluschi, Augusto Fernández, Juan Antonio y Mussacchio que le reportó al club un total de US$ 13.000.000 para cerrar con superávit el balance 2005-2006. De los 12 millones de euros que pagó Real Madrid, a River le quedó una pequeña parte. El gran negocio lo hizo el agente israelí Pini Zahavi, rey de Locarno ( http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=932164 ) .

Gonzalo se sumó a la Casa Blanca en enero de 2007. Su pasaporte francés le facilitó el acceso al no ocupar plaza de extranjero. El equipo jugaba muy mal y estaba 3º en la Liga, lejos de Barcelona. Con Raúl, Van Nistelrooy, Cassano, Reyes y Robinho en el plantel, Capello no quería "quemarlo" por su juventud, pero debió utilizarlo ante la falta de respuestas de los veteranos. Y marcó el gol más importante para el título, el del 4 a 3 ante Espanyol. Anotar goles que determinan resultados y ganan partidos también está en su naturaleza.

El italiano duró una temporada y llegó Bernd Schuster. El alemán tampoco confió en él como delantero y lo mandó a jugar bien abierto por la derecha. Sin protestar, Higuaín se puso el traje de extremo. No le fue nada mal. En siete partidos como titular, marcó ocho goles. También en 2008, el más importante para el título fue suyo: el segundo del 2 a 1 contra Osasuna en Pamplona. En febrero de ese año debutó en la selección argentina en un amistoso no oficial contra Guatemala, previamente a los Olímpicos. Facturó por duplicado en el 5-0, pero no le alcanzó para ir a Pekín. Su negativa a ir al Mundial Juvenil de Canadá 2007 había inaugurado una serie de desencuentros con la selección argentina que, por suerte, terminaron este año. Raymond Domenech insistió y se presentó en un entrenamiento de Real Madrid para convencerlo y llevárselo a la selección francesa. "Yo viví en la Argentina y siento el fútbol argentino", le dijo Gonzalo, para cerrar el expediente.

La temporada 2008-2009 fue, sin dudas, la de su consolidación. Despedido Schuster, Juande Ramos tampoco lo eligió entre sus favoritos. Pero terminó jugando como nueve titular con 23 goles (la mayoría decisivos) y 9 pases gol. "No es el momento de Higuaín", decía Maradona para justificar su ausencia en las convocatorias. Para peor, el presidente Florentino Pérez puso su chequera y las llegadas de Cristiano Ronaldo y Benzema le quitaron espacio en Real Madrid. El chileno Manuel Pellegrini le pidió que se quedara en el plantel, pero no lo consideró titular. Este fin de semana, lo mandó a la cancha, tras el papelón contra el Alcorcón de Segunda B por la Copa del Rey. Real Madrid 2-Getafe 0, doblete de Gonzalo. Convencer a los entrenadores también forma parte de su vida.

Le gusta mirar fútbol. Escuchar y aprender de los mayores, sobre todo del prócer Raúl. Se apasiona cuando habla del juego. "Hay que practicar permanentemente. No tanto para imitar gestos, sino para entender el concepto: dónde ponerse, cómo acomodar el cuerpo y esas cosas", le contó a Angel Cappa para su libro de entrevistas Hagan juego . Si bien los compactos por TV muestran su calidad para definir las jugadas, su juego se valora mucho más en la cancha. Es fascinante verlo moverse todo el tiempo para desmarcarse, tirar diagonales y así ofrecerle al conductor del balón una opción de pase profundo y vertical. Así llegó su gol contra Perú en el Monumental, servido por Aimar. En Montevideo, se bancó jugar de espaldas y aguantar la pelota durante todo el partido contra los tres centrales uruguayos. Se la tiraban a la garganta, la acomodaba con el pecho y se la dejaba redondita al compañero que llegara de frente para ayudarlo. Diego también se rindió ante la evidencia. Gonzalo lo hizo una vez más. Hoy es el delantero central que el equipo tanto necesitaba.

Noviembre de 2009. Higuaín es convocado a la selección argentina para un amistoso. El círculo se cerró, pero la historia continuará...

jpvarsky@lanacion.com.ar.

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