Una vez más, las calles de Buenos Aires volvieron a rendirse ante el entusiasmo y la pasión por correr. En los bosques de Palermo, el fervor contagió ayer a los miles de corredores que desafiaron al mal tiempo y participaron de una nueva edición de la maratón por equipos que organiza el Banco Galicia.
Una hora antes de la largada ya se contaban por cientos los atletas que se habían acercado hasta el Planetario; algunos realizaban ejercicios de calentamiento, otros elongaban. Un rato más tarde, mientras Julián Weich y Zaira Nara animaban la espera desde el escenario, ya se había congregado la mayoría de las más de 8000 personas que largarían la carrera.
"Es la primera vez que corremos en equipo y es raro por la responsabilidad que implica más allá del esfuerzo individual", decía, antes de la largada, María José, quien participó junto a tres amigas con las que se entrena semanalmente en Haedo. Como ellas, fueron muchos los que aprovecharon la ocasión para correr con sus amigos o compañeros de entrenamiento. Algunos lo hicieron en pareja, disputando cada corredor 10km del total de 20km, mientras que otros conformaron equipos de 4 personas, cada una de las cuales corrió 5km.
Cuando el reloj marcaba las 8.30, la infaltable cuenta regresiva marcó el inicio de la prueba y la marea de remeras naranja se lanzó a recorrer las calles. Fue en ese mismo momento, también, cuando comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia, el condimento inesperado que tuvo la maratón y que obligó a los corredores a apelar a su amor propio para sobreponerse a la cortina de agua y a los charcos que se formaban en el camino.
Varios minutos después de la partida comenzaron a realizarse los primeros relevos, la característica distintiva de esta prueba por equipos. Así, cada uno de los corredores que iban llegando al arco que oficiaba de largada-posta-llegada se dirigía al lugar que había establecido previamente con sus compañeros para pasarle el chip al siguiente corredor. Se sucedían los consejos, los comentarios sobre el estado del circuito y las palmadas de aliento hacia quienes emprendían el recorrido.
"Correr en una maratón por equipos es muy divertido porque, más allá del rendimiento individual, se produce otra expectativa por ver cómo le va al compañero. Y aunque corras 5km no sentís que estás paseando, te sentís parte de una carrera de 20km", comentaba, al costado del circuito, Diego Videla, gerente de Asuntos Institucionales de Banco Galicia.
Poco más de una hora había transcurrido cuando los ganadores cruzaron la meta. Entre los varones, los más veloces entre los grupos de dos fueron Diego Fernández y Leonardo Da Silva, con un tiempo de 1h3m38s. "Cuando pasé los 5km vi que me sentía bien y que podía sacar una ventaja antes de que saliera Leonardo", explicó Fernández, que participó por primera vez de la carrera. Su compañero, en cambio, ya es un habitué del podio: el año pasado ganó en la misma categoría y en la edición anterior lo había hecho integrando un equipo de 4. Entre las mujeres, se impuso la pareja formada por Roxana Preussler y Elisa Cobanea, con un tiempo de 1h28m30s. Cobanea, que corrió en el primer tramo, no tuvo inconvenientes para sacar una diferencia que le permitió a su compañera manejar el ritmo con tranquilidad en la segunda mitad de la competencia.
Entre los grupos de 4 personas, triunfaron, en varones, el equipo integrado por Gustavo Comba, Santiago Figueroa, Darío Nuñez y Daniel Castro (1h1m24s) y, entre las mujeres, el formado por Micaela Vidal, Nadia Rodríguez, Rosa Godoy y Valeria Rodríguez (1h10m45s).
Al mediodía, algunos participantes continuaban recuperándose del esfuerzo mientras otros ya habían dejado los bosques de Palermo. A pesar del agua y el cansancio, y más allá de los tiempos registrados, la satisfacción de haber participado se repetía en cada uno de ellos.