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Newell´s Old Boys

"Saben muy bien la gente, la policía, los jefes, los jueces, quiénes son; que dejen de mirar para otro lado"

Carlos Cáceres, padre de la víctima, rompió el silencio y criticó con dureza a las autoridades; confirmó la disputa interna entre los barrabravas de Newell´s y la emboscada en el regreso a Rosario tras el partido con Huracán, en Parque Patricios

ROSARIO.- La voz, aún quebradiza, retumbó por los micrófonos. Se hizo un gran silencio cuando Carlos Cáceres, padre de Walter, el adolescente de 14 años asesinado en un enfrentamiento entre la barra brava de Newell´s, contó cómo habían sido los incidentes que terminaron con la vida de su hijo. Entre acusaciones y dolor, con ese inexplicable ahogo en el pecho, hubo que escucharlo detenidamente.

"Lo que puedo decir ahora es que acá hay mucha gente enredada: policía, gente del gobierno, de los tribunales, pero todos se lavan las manos y miran para otro lado", sentenció Cáceres, en una comunicación con Canal 5, de esta ciudad, según consignó el diario La Capital, en su edición online.

El reclamo no dejó dudas. "Fue un enfrentamiento entre barrabravas, pero saben muy bien la gente, la policía, los jefes, los jueces, quiénes son. Que dejen de mirar para otro lado; que miren para adelante. Ellos saben quiénes son y quiénes no." La contundencia de las palabras queda a la vista.

Como pudo, Carlos Cáceres intentó reconstruir el hecho. Aún manda la confusión y no se entienden bien esos minutos de furia y salvajismo. "Fue víctima al voleo de la gran cantidad de tiros. Tiraron clavos y miguelitos a la ruta; pincharon el colectivo, pero no el que se ve en las imágenes, sino el otro que venía atrás -el que fue encontrado en San Nicolás-. Ahí, con la ametralladora, acribillaron el colectivo a mansalva", comentó.

El recuerdo de Walter sobrevoló por cada momento de la charla. Y Carlos no se guardó nada: ni bronca ni nostalgia. "El nació, vivió y murió por Newell´s, como él quería. Pero a mi hijo no lo recupero por más plata que me den u ofrezcan. Nosotros seguíamos a Newell´s a todos lados y tengo el honor de decir que mi hijo tiene el diploma de ser mejor alumno, compañero. En el barrio todo el mundo lo quiere; nunca hizo mal a nadie".

Cada frase tuvo su sentido. La sorpresa no pierde efecto. Tampoco la indignación. Se dividen casi en partes iguales. "No es una guerra, porque es guerra cuando vos te tiroteás con el otro y el otro se tirotea con vos. En este caso, fue una emboscada sorpresiva. Mataron a mi hijo y hay muchos heridos más que andan por ahí y nadie sabe", manifestó.

Carlos Cáceres debió reservarse algunas cuestiones. De sus dichos se desprendió que, entre pasado mañana y el martes próximo, revelará más detalles de los sucedido. "Mi abogado dispondrá qué puedo decir", aseguró. Fueron las palabras del dolor. Acaso las más crudas. .

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