Unos días antes de viajar a Lausana para presentar la candidatura del rugby a los Juegos Olímpicos, Agustín Pichot me contaba en una charla informal que mientras se ponía a punto en un centro de alto rendimiento para su última vuelta a las canchas, se encontró con algunos jugadores de fútbol americano que no tenían lugar en los grandes equipos. "Yo los miraba y pensaba que si esos tipos se dedicaban al rugby, pronto los Estados Unidos podían transformarse en una potencia en el Seven. Allá tienen atletas por todos lados, y es más fácil armar un equipo de 7 que uno de 15".
El comentario del ex capitán de Los Pumas apuntaba a algo más que también está en el imaginario del International Rugby Board (IRB): que el ingreso de la ovalada al mundo olímpico implicará la aparición en un futuro no muy lejano de países no tradicionales disputando los primeros planos en la modalidad de Seven.
Los Estados Unidos, precisamente, acaban de dar una gran sorpresa en el Circuito Mundial de Seven que hizo escala en Adelaida, Australia. Allí, llegaron a la final de la Copa de Oro, donde cayeron ante Samoa, que también en el rugby de 7 está encontrando más resultados que en el de 15.
Antes, los norteamericanos superaron en las semifinales a Los Pumas 7, que venían nada menos que de tumbar a Sudáfrica. En los cuartos, vencieron a Gales, y en la primera rueda, a Inglaterra.
Quizá es un poco pronto para ratificar aquel vaticinio de Pichot, pero sí puede aventurarse que de aquí a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, el rugby de 7 empezará a mostrar a seleccionados no tradicionales mezclándose entre las potencias. De países, fundamentalmente, con fuerte presencia en los medalleros olímpicos, caso los Estados Unidos, Rusia, Japón, Canadá y, por qué no, Brasil.
La Argentina, que también tiene en la mira poder subirse alguna vez a un podio de los Juegos (tiene con qué; de hecho, es la última subcampeona mundial), tuvo en esta etapa australiano una gran mejoría con respecto a la pobre actuación en Wellington y Las Vegas, donde no pudo clasificarse a las instancias del oro en ninguna de las dos.
El escenario internacional también dejó noticias dignas de destacar en este fin de semana. Se trata del resurgimiento del coloso francés. En el 6 Naciones, les bleus se alzaron con el título y el Grand Slam por haberles ganado a todos sus rivales. El equipo de Marc Lievremont fue, sin dudas, el mejor de todos en la mítica competencia europea. Más aún: recuperó el fuego sagrado de sus forwards y el rugby champagne desplegado por sus backs.
Si Francia sigue por ese camino, puede llegar al Mundial del año próximo como gran candidato a voltear la hegemonía del Sur. Ocurre que encontró un plantel con el mix justo entre la experiencia y la juventud, y parece que empezó a cubrir los huecos que tuvo en puestos clave en los últimos años, como en la primera línea y en la pareja de medios.
Mención especial para un argentino: Gonzalo Quesada. El goleador del Mundial 99 se sumó en esta temporada al staff como entrenador de pateadores. El medio scrum Morgan Parra fue su mejor alumno, con un altísimo porcentaje de envíos acertados a los palos durante todo el 6N, pero, además, Francia utilizó muy bien el pié como recurso táctico para plantear sus partidos.
Por otro lado, el rugby desplegado por los franceses ha sido una bocanada de aire fresco para el rugby estático que se venía observando, sobre todo el de la última ventana de noviembre. Hoy por hoy, son los únicos que parecen en condiciones de plantárseles mano a mano a neocelandeses, australianos y sudafricanos.
Esa Francia campeona vendrá a la Argentina en junio, cuando enfrentará a Los Pumas el 26, en el estadio de Vélez.
En la última fecha del 6N también resurgió Escocia, que ayudó a Francia a salir campeón antes de pisar el césped del Stade de France de París para enfrentar a Inglaterra. Los del Cardo, rivales de Los Pumas en el Mundial, vencieron por primera vez a Irlanda en el Croke Park de Dublín y, de paso, sortearon el último lugar de la tabla, que nuevamente le correspondió a Italia, vencida con facilidad por Gales.
También desde Europa, Georgia se adjudicó el play-off, y al igual que en 2007, será rival de Los Pumas en la primera rueda del Mundial 2011.
Por último, los Pampas XV. El viernes llegó el primer tropiezo en la Vodacom Cup, que debe ser tomado como eso: un tropiezo. Hay que darle tiempo a este equipo, y recién una vez concluida esta experiencia profesional en Sudáfrica, analizar cómo se siguen encarando de ahí en más los caminos para insertarse en un concierto internacional que promete grandes movimientos en los años futuros.