La llegada del Mundial de fútbol activa costumbres y hábitos que exceden al fútbol y que completan un universo, preferentemente masculino, que se alimenta de códigos que traspasan las generaciones. El Mundial es una construcción colectiva a escala planetaria pero que se define de un modo particular según el lugar donde se vive. Si el fútbol es un fenómeno deportivo que rompió un molde, una manifestación cargada de simbolismos que ha derrumbado fronteras pero que divide a la gente según los colores a los que se adhiere, el Mundial es generador de una subcultura con sus propios libros, acontecimientos y cronología.
Los Mundiales, a muchos hombres, nos ayuda a ponernos en tiempo y lugar. Podemos evocar un Mundial de fútbol determinado y recordar quien era el ministro de economía, que canción se pasaba en la radio y con quien salíamos. Otro Mundial nos llevará a otros momentos personales invadidos por el telón de fondo de otra gesta frustrada o exitosa. Los Mundiales tienen su calendario propio y hasta su exclusiva fuente de sabiduría. ¿Qué otra cosa es La Historia de los Mundiales sino una generación de conocimientos para incorporar en nuestra niñez futbolera qué no tendrán otra utilidad más allá de participar luego en concursos y trivias para demostrar cuànto sabemos de la Historia de los Mundiales? Un cúmulo de información inútil, inconducente como saber cuantos goles hizo en Alemania 74 el polaco Gregorz Lato , pero que nos da una identidad, un lugar en un grupo de pertenencia y un perfil en común. Un enciclopedismo que se inicia juntando figuritas del Mundial y que termina cuando nos doctoramos de manera no oficial en frondosos archivos vivientes
En un momento de la vida del "militante" del universo masculino, manejar esa información, tener esos datos, relacionar Mundiales con hiperinflaciones o vacaciones inolvidables, era fundamental para llegar a destacarse en la comunidad mundialista. Me consta que las nuevas generaciones son más amplias en sus gustos e inquietudes lo cual, sin duda, los hace mejores. Nada tiene de malo saber e investigar sobre los mundiales: quién hizo el gol más rápido, cual fue el campeonato con peor promedio de gol , entre otras variables fuboleras de la duda. Es una manera de consagrar tiempo y ganas a la acumulación de una información que sirve, apenas, para reproducir el sistema de valores que no gravitan demasiado en la sociedad, pero que a muchos vuelve muy felices. Cada campeonato suma un nuevo capítulo a este relato que se suspende y se enciende cada cuatro años.
El Mundial genera una subcultura con sus fechas, logros, héroes, componendas, enemigos, derrotas y triunfos. Una versión de una historia que corre en paralelo con la historia de la humanidad. Un manojo de saberes que conforman una educación informal que dentro de poco invadirá a la educación formal. Sudáfrica 2010 ingresará a las escuelas argentinas con la fuerza que no tuvo nunca otro Mundial. La escuela siempre ha tenido un enemigo declarado y frontal al que combatir que es la televisión. El Mundial es para el mundo educativo una arenilla en el ojo molesta. No se la puede quitar, pero algo hay que hacer con ella. Abrirle la puerta al Mundial, que no es otra cosa que reconocer que los chicos, como los grandes, estarán distraídos durante un mes con el fútbol jugado por 32 países.
Sucede que abordar el Mundial es poner al televisor en el altar de las aulas argentinas y como eso no termina de estar del todo bien, se le contrapone un envoltorio pedagógico para que el Mundial sea acompañado por la transmisión de los conocimientos formales. Estudiar las capitales de los países participantes, la bandera, la moneda y lla geografía de donde provienen esos equipos. La educación se pone al servicio de un gol logrado sobre la hora para clasificarse. Del azar de un bolillero comandado por Joseph Blatter para que los niños argentinos aprendan cosas de Grecia (convengamos que con una actualidad muy candente) y no de Japón, país al que habríamos estudiado en 2002.
El Mundial termina siendo, y se acepta que así sea, un representación mediática de un fenómeno que incluye muchas significaciones y simbolismos. Se pierde en el camino, por ejemplo, que es el máximo campeonato de un deporte y ni siquiera se lo usa como excusa para estimular en las escuelas la práctica de ese deporte. ¿No es igualmente valioso tomar al fútbol como la disciplina deportiva que es y que el Mundial sirva para que más chicos accedan al deporte? Se lo deja como mero hecho televisivo al que hay que balancear con dosis justas de conceptos educativos.
Partiendo de la idea de que todo conocimiento es enriquecedor, queda por pensar que pasará con los chicos a los que no les interese el Mundial. El fútbol de Sudáfrica 2010 llegará con el peso de una religión. El fútbol se presenta a sì mismo como un culto más y se enorgullece de serlo. Qué lugar pueden tener aquellos niños y niñas que no se sumen a la liturgia y que vean que el Mundial les ha invadido un espacio más. De todas maneras no hay nada dramático en el asunto. Tal vez el asunto pase por tomar con más naturalidad esto que nos pasa cada cuatro años y no problematizarlo con una exagerada necesidad de aportarle una carga pedagógica que venga a compensar la diversión de ver fútbol por la tele.
Seguramente mis hijos me pedirán faltar los días que juegue la Argentina para ver el partido en casa. O quizás quieran ir a la casa de sus amigos. O prefieran verlo en el colegio. No voy a exigirles el día de mañana que sepan cual es la capital de Francia si nos toca como rival en la segunda ronda. Ni tampoco pretendo que sepan cuantos goles hizo Lato en el Mundial de 1974. Pero en alguna parte siento que es importante saber que fueron siete.
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Bobsacomano
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Esta de ver al mundial en las aulas es una polemica al huevo. ¿cuanto hace que se ve el mundial en las aulas? Un monton de años. Y ahora se nos ocurre polemizar por esto?..
e_tomeo
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En gran parte no coincido con Gantman, pero no importa. Me parece una excelente oportunidad para que los chicos sepan quien fue Mandela y lo que siginificó su aporte a la historia de Sudafrica. Despues, me parece mas grave la famosa rateada por Facebook que ver 3 partidos de la seleccion cada 4 años
psichogaucho
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Newells)
Ah, los chiquilines van a estar fascinados aprendiendo por qué se dividió Corea en dos. Al norte del paralelo 38 no hay Coca Cola.
psichogaucho
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Newells)
Ah, los chiquilines van a estar fascinados aprendiendo por qué se dividió Corea en dos. Al norte del paralelo 38 no hay Coca Cola.
Vasco_Rojo
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Indep´te)
El mundo es una pelota de futbol gigante. Cada cuatro anios se alinean los planetas para celebrar el mundial. Lo que pasa entre un mundial y otro es anecdotico, simplemente relleno. Una manera diferente de ver este fenomeno...
thbc29
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El fútbol es parte de las prácticas culturales de nuestro país y proporciona muchas veces alegrías a quienes somos hinchas, importante para ir por la vida que se nos presenta con dificultades y dolores. Ver el mundial en las escuelas, como ya se ha hecho anteriormente, puede servir para ayudarnos a convivir y por un momento parar la pelota y darnos cuenta que todos jugamos en el mismo equipo que es lavida, desterrando todo aquello que nos separa, que nos hace intolerantes, individualistas.Pensemos positivamente , acompañemos a nuestros niñas/o y jóvenes.
e_tomeo
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En gran parte no coincido con Gantman, pero no importa. Me parece una excelente oportunidad para que los chicos sepan quien fue Mandela y lo que siginificó su aporte a la historia de Sudafrica. Despues, me parece mas grave la famosa rateada por Facebook que ver 3 partidos de la seleccion cada 4 años
Buggsbunny
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Newells)
No solamente hay mucha gente que no sabe cuántos goles hizo Lato en el mundial de 1974, ni siquiera saben que Argentina ya le había hecho 4 goles a Haití en ese mundial. Qué falta de cultura!
Bobsacomano
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Esta de ver al mundial en las aulas es una polemica al huevo. ¿cuanto hace que se ve el mundial en las aulas? Un monton de años. Y ahora se nos ocurre polemizar por esto?..
adolfoanderssen
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Totalmente de acuerdo ,prefiero la tolerancia de ver un partido de futbol en la escuela cuando juega Argentina que la hipocresía de deciir que se enseña geografía ,el peor legado que podemos dejarles a las nuevas generaciones es la hipocresía , en vez de enseñar sobre el mundial podrían enseñar sobre primeros auxilios,al que nadie le da importancia hasta que tiene un accidente en la casa o como en mi caso tener que llamar a una ambulancia del PAMI y que el operador en vez de mandar la ambulancia inmediatamente pregunte si el paciente se siente bien.
gilbertito122
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me encantaria que si argentina llega a la final, los jugadores organicen una "rateada" para no presentarse para que los pibes aprendan lo que pasa cuando no vas a clase o no cumplis con el laburo.
adolfoanderssen
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pensar que Argentina llegue a la final es una utopía ,tedremos suerte si pasamos la primera vuelta, en todos los trabajos se podrán televisores para que la gente no falte me acuerdo cuando en el 79 vimos en la escuela la final del campeonato mundial juvenil y era un gobierno militar, en el mundial nos volvemos un poco irresponsables y hasta aumentan los precios , si nosotros no aprendimos que el trabajo es más importante que el placer ¿que le podemos enseñar a los pibes?
adolfoanderssen
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totalmente de acuerdo ,me parece mucho más coherente la tolerancia de poner televisores en los colegios e incluso faltar si juega Argentina que la hipocresía de decir que se aprende algo de los otro países,uno de los peores legados que se pueden dejar a las fúturas generaciones es la hipocresía,en vez de preocuparse de disfrazar el interés por el mundial podrían enseñar en las escuelas primeros auxilios que sería mucho más provechoso.