Estaba cantado que el desgastador conflicto Buenos Aires-Pladar no iba a terminar con la decisión de los clubes de dejar actuar durante este año, sin cobrar un peso, a los que integran el plan de Alto Rendimiento de la UAR. Se escribió aquí ( http://www.canchallena.com/1258381-despues-del-temblor ) hace apenas 15 días. Lo que no podía preverse era que volviese a explotar antes de comenzar la segunda fecha del torneo de la URBA, tras la polémica decisión del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) de excluir a Benjamín Urdapilleta.
Sería un nuevo error del rugby de Buenos Aires creer que este episodio concluyó aquí o que sólo debe remitirse a una cuestión interna de CUBA. Es más: ni siquiera terminó dentro del club de Villa de Mayo, que promete transitar otra semana tan caliente como las horas que se vivieron desde el jueves a la noche, cuando Urdapilleta se enteró, después de entrenarse con sus compañeros, que había sido excluido por una votación dividida (10 a 8) de los miembros de la Comisión Directiva.
¿Acaso se supone que la inflexible CD de CUBA hará la vista gorda a las banderas ("Dejalos, no saben lo que hacen", "Benja, el rugby de CUBA está con vos") y a las expresiones bastante duras que salieron del sentimiento de los jugadores del club? ¿Se cree que fue sólo un arranque de enojo la renuncia de cuatro integrantes de la subcomisión de rugby (Marcelo Martínez Mosquera, Joaquín Uriarte, Eduardo Güemes y Ricardo García Fernández) y el deseo del plantel superior -entrenadores incluidos- de no presentarse a jugar el sábado ante Newman?
Revisemos el devenir de los acontecimientos. Urdapilleta, quien había actuado en la primera fecha frente a San Andrés, tenía la intención de jugar en su club de toda la vida hasta incorporarse al profesional Harlequins inglés, una posibilidad para la cual aún debe rendir un examen de idioma, ya que como no tiene pasaporte comunitario, concurrirá al Reino Unido con visa de trabajo. El lunes por la noche, en una entrevista con Rugbyfun Radio, el propio back contó que antes de irse a Sudáfrica con los Pampas XV se reunió con el plantel superior y que allí encontró "un apoyo absoluto". Dijo textualmente: "Todos me bancan a muerte".
Luego del entrenamiento del jueves, desde la Comisión Directiva se le comunicó la decisión contada unas líneas más arriba. La dirigencia de CUBA considera que Urdapilleta no reúne con los requisitos de amateurismo que rigen al club. Al otro día, llegó a la casa del jugador una carta documento que no hizo más que exaltar el ánimo de todos los que integran el rugby. Una larga reunión el viernes en la sede central de Viamonte determinó que el equipo debía presentarse igual, pese a las renuncias y las amenazas.
Vale detenerse en CUBA. Es el único club amateur cien por ciento en el rugby de Buenos Aires. No acepta publicidad en su camiseta ni estática en su cancha; tampoco cobra entrada cuando juega de local. Es también una institución modelo -mañana cumplirá 92 años-, con una vida interna muy rica, desparramada en varias sedes que ofrecen una estructura única en el país. El rugby, pese a ser el deporte más emblemático, no es el más practicado. Ni siquiera ocurre lo de otros clubes polideportivos tradicionales en los cuales la ovalada es preponderante, como por ejemplo, el CASI, que siempre elige como presidente a alguien del rugby. De hecho, el actual titular de CUBA, Adrián Peres, proviene del tenis. Y votó para que Urdapilleta juegue.
En ese escenario, CUBA siempre llevó la delantera en la defensa del amateurismo en el rugby argentino, sobre todo tras la aparición del profesionalismo. Pero en este nuevo episodio con Urdapilleta, dio un paso más por sobre el resto de los clubes, que el 29 de abril votaron de manera unánime que los que integran el Pladar puedan jugar el torneo de la URBA.
Quien llevó la iniciativa para que Urdapilleta ahora sea excluido del plantel superior fue Cristian Miguens, el mismo que representó a CUBA en esas y otras negociaciones que mantuvieron en vilo al rugby bonaerense en los últimos meses. Quizá la resolución de la CD esconda la fantasía que tienen algunos en el club de Villa de Mayo: separarse de la URBA y armar una liga absolutamente amateur. Creen que no serán pocos los que lo seguirán, pero obvian una realidad incontrastable: muchos comparten esa filosofía, pero ninguna goza siquiera de una economía tan poderosa, producto de miles de socios cuyo 97 por ciento está con la cuota al día.
La dirigencia de CUBA tampoco parece aceptar otra realidad que tiene que ver con todos los que participan del rugby de club. No debe haber ni uno de los jugadores, entrenadores y miembros de la subcomisión de rugby que quieran el profesionalismo interno, pero todos ellos sí entienden que los tiempos han cambiado y que haber estigmatizado a un jugador -Urdapilleta, en este caso- es una medida que no los tiene en cuenta para nada.
Pero, se insiste, sería otro error cerrar este episodio sólo en la vida de CUBA. La decisión de la CD fue vista con buenos ojos por otros clubes que en su momento quisieron quitar al Pladar dentro del ámbito de la URBA, y que seguramente en los próximos días irán a la carga con la pata fundamental del último acuerdo. O sea, con que los jugadores no cobren ni un peso.
El disparador no fue únicamente el caso Urdapilleta, sino las declaraciones televisivas que formuló hace 8 días Agustín Creevy, quien dijo que él iba a seguir cobrando lo pactado con la UAR. Creevy juega en San Luis, el club del presidente de la URBA, Néstor Galán, quien el sábado enfatizó por radio: "No permitiremos jugadores a sueldo".
Lo cierto es que se volvió a lo de antes. A las confusiones, a las desconfianzas, a los enfrentamientos y a tergiversar cuestiones tan sagradas y legítimas del rugby, como ahora se lo hace -desde los dos lados- con aquel precepto de que éste es un deporte para jugarlo con amigos. Como siempre, es de esperar que predomine el espíritu.