Messi, entre todas las competencias oficiales de Barcelona, lleva convertidos 45 tantos en la temporada; por primera vez será Botín de Oro - ReutersBARCELONA, España.- El aura mágica de Messi, un delantero extraordinario que guarda toda su expresividad para el campo de juego, ha iluminado el camino de Barcelona rumbo a su bicampeonato. En una definición cabeza a cabeza hasta el final con Real Madrid, el equipo catalán volvió a coronarse campeón de España tras superar esta tarde 4 a 0 a Valladolid, que descendió de categoría. Así, Barcelona cerró la Liga con 99 unidades, producto de 31 victorias, seis empates y apenas una derrota (frente a Atlético Madrid).
El particular festejo de Messi (YouTube)
Barcelona pudo librarse con soltura de la presión que ejerció Real Madrid, un escolta que le sopló la nuca permanentemente, a la espera de un tropezón catalán que nunca llegó.
Difícil de imaginar una caída de Barcelona, un equipo que hace culto del buen juego. Que se recuperó a tiempo de la pena de haber sido eliminado de la Liga de Campeones a manos de Inter y focalizó sus energías en el certamen español, el que ganó en 78 oportunidades.
La celebración en el Camp Nou fue plena. Barcelona pudo festejar en casa después de un triunfo que jamás peligró. Marcaron Prieto, Pedro y como no podía ser de otra manera, Messi anotó dos veces y se recibió de goleador del certamen, con 36 conquistas. El primer gol fue tras una asistencia de Touré, pero el segundo fue una obra de arte, con una combinación de toques, velocidad y precisión. Messi marcó otro récord: alcanzó a Ronaldo como máximo goleador de Barcelona en una liga. Desde mañana, Messi ya estará pensando en el Mundial, en la Argentina, en un 2010 que se vislumbra brillante y atractivo.
Barcelona es el campeón. Ganó el mejor. Ganó el que tiene también al mejor jugador. Ganó el mejor equipo contemporáneo. Celebra Barcelona.
Real Madrid soñaba con una histórica caída de Barcelona ante Valladolid, quien luchaba por la permanencia en la máxima categoría española. Pero la ilusión merengue se apagó rápido. El conjunto del chileno Manuel Pellegrini empezó perdiendo, luego de una gran jugada de Málaga:el ecuatoriano Salvador Caicedo habilitó de taco a Duda, y el portugués definió a la izquierda de Iker Casillas.
En el segundo tiempo, los madrileños consiguieron el empate a los tres minutos gracias al holandés Van der Vaart. Mientras, en el Camp Nou, los catalanes estaban por anotar el tercer gol y la historia ya estaba escrita. Los madrileños empataron 1-1, y con 96 puntos, quedaron como escoltas de Barcelona.