Mascherano, en Ezeiza; el capitán del seleccionado ya vive el clima mundialista | Emiliano Lasalvia - LA NACION Por Martín Castilla
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El volante central del seleccionado es una posición que prácticamente no se discute desde hace tiempo. Es cierto, la coexistencia de muchos jugadores exquisitos en el ataque recomienda tener un N° 5 con su despliegue. Sus entrenadores invocan palabras como "equilibrio" o "compensación" para describirlo. Opinan que combina - "como nadie en el mundo", según su técnico en Liverpool, Rafa Benítez- la velocidad y el anticipo, pero que a la hora de ser salida es "sentimental" para iniciar cada jugada. Y aunque su faceta goleadora es casi nula -tiene dos goles con la camiseta argentina-, con su empuje se las ingenia para sacar al equipo hacia adelante. Habrá muchos de los considerados distintos en el equipo argentino, pero Jefe Obrero hay uno solo y se llama Javier Alejandro Mascherano.
Mucho ha cambiado la responsabilidad de Mascherano de un Mundial a otro. Si antes de Alemania 2006 su preocupación pasaba por ganarse un lugar en el equipo, ahora su espalda carga con el peso de ser referente en la vida íntima del seleccionado. La cinta de capitán lo pone en medio de un plantel que reúne distintas personalidades y que, como tal, está buscando la identidad como grupo para ir en busca del gran objetivo en Sudáfrica: levantar la Copa del Mundo.
-¿Cómo llegás a este Mundial con respecto al anterior?
-En lo personal hay una gran diferencia, porque en 2006 llegué con lo justo, ya que tuve una lesión que duró siete meses y entonces me incorporé con poco rodaje. En esta temporada vengo con un numero importante de partidos y obviamente tengo la cinta de capitán.
-¿Qué incorporaste en Alemania 2006?
-Madurez y más competencia internacional. Hace cuatro años todavía no había incursionado en el mercado europeo y nunca me había enfrentado con un Sneijder, un Stankovic o un Klose. Ahora llevo cuatro años enfrentando a los mejores todos los fines de semana, y eso te permite entrar en la cancha en un Mundial sabiendo qué es lo mejor para tu equipo.
-¿Cambian las obligaciones por ser capitán?
-Más que por la capitanía, es por la antigüedad que uno se siente con más responsabilidad en el grupo. Siempre he tenido la suerte de que los referentes escucharan mi voz, mi pensamiento, y ahora intento hacer lo mismo con los más jóvenes. No voy a ser diferente por tener la cinta en el brazo ni cambiaré mi forma de ser y de manejarme frente al grupo.
-Maradona te nombró capitán en su primera aparición pública e instaló la frase "Mascherano +10"...
-Esa frase la tomé como un respaldo de Diego, jamás pensé que refleje la realidad ni tampoco el hecho de que uno se la crea, ni antes ni ahora. Sí lo tomo con mucho orgullo y trato de hacer las cosas lo mejor posible para agradecerle por darme la capitanía, pero la frase la tomo como una anécdota.
-¿La última eliminatoria hay que sepultarla en el olvido?
-Creo que nos sacamos el peso de la clasificación, que era un peso muy grande que teníamos sobre nuestras espaldas, porque estaba en juego la participación de la Argentina en el Mundial.
-¿Hiciste una autocrítica?
-Soy el primero en criticarme y ver en qué fallo y en qué no. Era totalmente consciente de que no rendía lo que podía, tanto en mi club como en la selección, pero gracias a Dios este año recuperé mi nivel, y eso me da otra confianza para jugar los partidos.
-¿El error previo al gol de Perú en el Monumental aún te lo recriminás?
-Seguro, siempre lo admití. Quise pegarle a la pelota como sea para hacerla rebotar en el rival y que saliera afuera, pero quedó adentro y llegó el empate. Fue uno de los errores más groseros que cometí y todavía hoy me cuesta entender lo que hice. Como todo, me dejó una enseñanza.
-Está claro que ustedes pensaban, y piensan, que la prensa extranjera los valora más que la argentina .
-En lo personal creo que sí, pero no quiero opinar sobre el trabajo de ustedes, que merecen nuestro respeto, como nosotros el de ustedes. En el mundo se destacan el nivel de los argentinos y su actualidad, pero eso hay que continuarlo todos los días. Vivimos un fútbol exitista, donde ganar o perder te convierte en el mejor o el peor de todos. Pero no es una cosa ni la otra? nosotros tenemos grandes jugadores que están atravesando un momento espectacular. El desafío pasará por trasladar eso a la selección, algo que no hicimos en las eliminatorias.
-¿Están sintiendo el clima mundial que vive la gente?
-El clima mundialista ya lo empezamos a vivir desde que llegamos a la Argentina. Cada día que pasa es uno menos en la cuenta regresiva al Mundial. El partido con Canadá tiene un clima festivo importante para el país, para la gente, pero para nosotros es importante porque es el único que tenemos antes del Mundial para hacer fútbol en un marco importante.
-¿Te ves campeón en Sudáfrica?
- Uno siempre sueña con la posibilidad de ser campeón del mundo, pero es un camino largo y muy difícil, no por el ego personal por decir que yo soy el que va a levantar la copa, sino por la felicidad que sería para nosotros como grupo después de pasar todas las que pasamos, ojalá la levante cualquiera, ojalá el nombre de Argentina vuelva a estar en lo más alto, que es donde tiene que estar.