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Alojamiento en barra

Ya está todo listo en Pretoria para albergar a los integrantes de Hinchadas Unidas Argentinas, la ONG que entrelaza fútbol y política: será en una escuela pública que cobijará a unas 250 personas

Por Nicolás Balinotti
Enviado especial

PRETORIA.- Bajo el mismo techo donde se hospedarán 250 barrabravas argentinos unos treinta alumnos con edad de secundaria se divierten antes del comienzo de la clase de matemáticas. Se acaba el recreo y es tiempo de estudio en el Christian Progress College, una escuela pública a la que asisten 850 chicos, pero que a partir de la semana que viene será el alojamiento de una tropa de hinchas argentinos vinculados con el kirchnerismo.

Sudáfrica será testigo de un proyecto polémico, surgido de los vínculos de acero que unen a la política con los barras. Unas 32 hinchadas de clubes del ascenso y 11 de primera se anidan bajo el nombre Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), una ONG liderada por Marcelo Mallo, un dirigente kirchnerista, que pretende a través de los muchachos que gobiernan las tribunas erradicar la violencia de los estadios.

Los barras que integran HUA desembarcarán próximamente en el corazón de Pretoria. "No creo que 200 personas sean más ruidosas que 850 alumnos. Sé que los argentinos dormirán en las aulas y vivirán aquí durante el Mundial. Hasta se les montó una gran cocina. A los alumnos les adelantamos dos días las vacaciones para poner en condiciones la escuela", cuenta Damali, una amable secretaria de cabello ensortijado que invita a La Nacion a recorrer los pasillos del establecimiento escolar. El mismo sitio que pronto será el retiro urbano de un grupo de barras.

Situada a no más de diez minutos en auto del búnker de la selección y a un puñado de cuadras de la estación central de trenes, la escuela se distingue entre algunos comercios en penumbras que ofrecen a buen precio frutas, verduras y maníes. Los alrededores guardan una semejanza con la porteña zona de Constitución. La atmósfera es tensa y el paso de gente, constante, urgente. Aquí se percibe cómo el color de piel es una cuestión de estado. No se distinguen blancos, y a los pocos que recorren estas calles los fulminan con una mirada incómoda. "No es aconsejable que anden por aquí, menos de noche. Si caminan por la zona que sea con cuidado y en grupo", sugiere Damali.

Los muchachos de HUA acordaron con uno de los administradores de la escuela, Paddy Khelo, abonar unos 11 dólares diarios por persona. Además, según Marcelo Mallo, pintarán las paredes y pondrán en marcha alguna obra necesaria. "La idea es hacer un laburo comunitario", proyecta Mallo, el nexo entre la política y las barras. Mallo tiene 46 años y es un dirigente de la agrupación Compromiso K que actúa bajo las sombras de Rudy Ulloa, su "amigo" y hombre de influencia en las esferas del ex presidente Néstor Kirchner. "Si el día de mañana los líderes de las hinchadas son transmisores de ideas para la comunidad, bienvenido sea. Pueden ser herramientas políticas, ser conductores sociales. Por qué no fiscales en elecciones, no sé", dice el dirigente quilmeño, quien prevé colgar banderas con leyendas políticas en los estadios.

La llegada a Pretoria de la cúpula de HUA, encabezada en buena parte por la barra de Independiente, está prevista para el 6 de junio. Los hinchas definieron los detalles de su travesía en enero, cuando un grupo se anticipó y recorrió Pretoria y Johannesburgo para conocer el terreno y estrechar contactos y relaciones. En aquel viaje se acercó Matías Sarasola, un empresario argentino que mantiene trabajos en Sudáfrica hace nueve años. Fue él, quien a través del cineasta Bernabé Botte, contactó a los barras con los administradores de la escuela. Sarasola, por estos días, además, les facilita la búsqueda de alojamiento a varios argentinos, entre ellos a la novia de Maradona, Verónica Ojeda, y a enviados de Telefé y Canal 7.

De México 86 a Alemania 2006, la presencia de las barras bravas en los mundiales siempre estuvo garantizada. Sólo en Corea-Japón se percibió su ausencia porque la crisis económica de aquella época hizo de Oriente una distancia imposible de cubrir para los bolsillos argentinos. Sin embargo, un puñado de barras de Vélez y Chacarita se las habían ingeniado por entonces para cruzar el planeta, según publicó La Nacion en su edición del 5 de junio de 2002.

A diferencia de los últimos mundiales, Sudáfrica será testigo del proyecto de HUA, en el que convivirán bajo el mismo techo más de 40 hinchadas, unificadas en su capacidad de hacer negocios, pero divididas por intereses, traiciones e historias relativas a la liturgia del aguante. .

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