Llegó a las 11.15, recorrió la Ciudad Deportiva y capturó imágenes no tan añejas de gloria y escándalos. Traje negro, remera negra, no debe de estar asombrado de los casi 200 curiosos -hinchas, dirigentes, allegados, periodistas y algún intruso más- que andan dando vueltas por el Bajo Flores en la mañana gris. Ramón Díaz es así: un personaje auténtico. Un entrenador controvertido y ganador. Que promete cielo e infierno, casi, casi, en dosis parejas. "Jugar contra San Lorenzo y contra Ramón no va a ser tan fácil", lanza, en una de las frases más ingeniosas de la presentación del símbolo de River que, despechado, regresó a San Lorenzo, su hijo adoptivo. Campeón en el Clausura 2007, parte indispensable del principio del fin aún antes de la traumática eliminación de la Libertadores 2008, se abraza con Rafael Savino, el presidente. Le lanza la mano derecha a Claudio Di Meglio, el tesorero y, seguramente, el hombre que será el candidato del oficialismo en las elecciones que vendrán. Quien más insistió por esta aventura arriesgada del retorno. Justo cuando el Ciclón se dirigía, con cierta lógica, a la austeridad.
Cambia, todo cambia. Que Cavenaghi, que Sand, que? Riquelme, en supuesto conflicto económico con Boca. Todo puede suceder en el mundo Ramón. "No los voy a defraudar", bromea, entre risas, una frase sellada por el otro riojano famoso de nuestro país, por el ex presidente Carlos Menem, que provoca nostalgia en algunos y rechazo en tantos otros. Hay hasta promotoras en la curiosa presentación en una conferencia improvisada en la antesala del vestuario, allí en donde los jugadores transpiran en la entrada en calor. Es que en el salón de siempre, la verdad, no hubiese entrado tanto fervor. Sobre todo, de un grupo de hinchas, que silba y se ofende cuando hay alguna referencia a River, el club de los amores de Don Ramón. "Es San Lorenzo, la p?", gritan. ¿Quién los habrá invitado? ¿Cómo entraron?
El show de preguntas y respuestas se desborda, de a ratos. Es lógico: Ramón seduce a todos. Hasta a un presidente no tan convencido apenas semanas atrás. "Se demostró que esta es la casa de Ramón. Y sabemos que el éxito vendrá seguro", cuenta, cuando toma el micrófono, que casi nunca se aparta de la imagen de Díaz. Ya sucedió tiempo atrás: desde hoy, San Lorenzo será Díazdependiente . Para bien y para mal. "Tuve el llamado de varios jugadores que quieren venir. Vamos a crear un lindo ambiente", cuenta. Dos delanteros, un volante central, un zaguero y un lateral derecho. Y Riquelme. Aunque cueste creerlo en un club que aún no salió de la convocatoria de acreedores.
Le acercan la clásica chomba del pasado. Esa vestimenta negra con finas rayas negras, traída desde el exterior, que llegó a agotarse años atrás. "Los tiempos cambiaron, no la voy a usar más", aclara, frente al pedido de una foto con esa remera. Unos 800 mil dólares por una temporada y cotizados premios por títulos y buenas campañas. La vuelta del manager Jorge Berrio y hasta de Darío Sivisky, otra suerte de nexo entre el cuerpo técnico y los dirigentes. Algunas caras conocidas de regreso. "Veo mucha gente que me trae lindos recuerdos", admite, siempre con una sonrisa a mano. "Gracias por volver, gracias por el campeonato, vamos por la Libertadores y vamos por Rafael 2011", aconseja un hincha, en otra de las imágenes risueñas del regreso de Ramón a un club que lo adoptó como propio.