JOHANNESBURGO.- En la liturgia del aguante, a los muchachos que colonizan las tribunas les agrada hacerse llamar por sus apodos. Aunque a veces, tras el apretón de manos, ni siquiera se identifican con sus seudónimos. "¿Sabé [sic] que pasa, tigre? Si yo te digo mi nombre, después me inventan todo. Nosotros vinimos a laburar y no queremos quilombos. Vinimos como vinimos siempre, desde el Mundial de México hasta ahora", cuenta un barrabrava en algún punto de encuentro de esta ciudad. Su voz simboliza mucho más que una expresión anónima. El no es nadie en especial, pero representa un todo.
La convivencia quedó al descubierto. Bajo un mismo techo coexisten barras, políticos, dirigentes de los clubes, técnicos y futbolistas. Así fue siempre, dicen, aunque ahora fue revelado a partir de la polvareda de repercusiones que levantó la presencia de cientos de barras en Sudáfrica.
Así como la Argentina ganó protagonismo en el mundo del fútbol como productor de talentos, podría jactarse ahora de ser un país exportador del miedo. Desembarcarán en Sudáfrica unos 400 barrabravas pertenecientes a diferentes clubes, aunque unidos por sus intereses y capacidad de hacer negocios alrededor de una pelota.
Llegaron ya a Johannesburgo 98 barras de la Banda de Lomas, un grupo de hinchas de Boca y otros clubes que se considera la "barra oficial" por sus cercanías al cuerpo técnico del seleccionado. Este sector fue protagonista del primer episodio violento cuando cuatro de sus cabecillas irrumpieron en el Southern Sun Hotel de Pretoria para exigirles a los dirigentes de la AFA dinero, entradas y una charla con Carlos Bilardo, el secretario técnico. Fue una noche de nerviosismo y preocupación, que terminó con un cruce entre los barras y agentes sudafricanos vestidos de civil. Esto fue confirmado y reconstruido a partir de tres fuentes vinculadas directamente al hecho.
El mapa de los barras se extenderá a partir de hoy en territorio sudafricano. Aterrizará aquí el primer contingente de los 235 representantes de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), una agrupación que reúne a barrabravas de 43 clubes y que levanta las consignas "de la no violencia en los estadios". Ayer viajaron los primeros 80, con Andrés "Pillín" Bracamonte, líder de la hinchada de Rosario Central, y Pablo Bebote Alvarez, el hombre fuerte de Independiente, al frente; mientras que se espera que hoy viajen 100 barras de equipos del ascenso y que el último contingente lo haga el miércoles próximo, con Marcelo Mallo a la cabeza, uno de los ideólogos de HUA.
Mallo es un dirigente kirchnerista, de Quilmes, que actúa bajo las sombras de Rudy Ulloa Igor, su "amigo" . Es el nexo entre la política y las barras bravas. "Colgaremos banderas con Kirchner 2011, ¿por qué no? Si el día de mañana los líderes de las hinchadas son transmisores de ideas para la comunidad, bienvenido sea. Pueden ser conductores sociales, fiscales en las elecciones", se entusiasma.
La Banda de Lomas se instaló en un hotel en Southgate, en los suburbios de Johannesburgo. Es un hotel ubicado en un enorme territorio, sin demasiados sitos en los alrededores. Hay nada más que autopista y espacio vacío a la redonda. Sin un medio de movilidad es como estar encerrado en una prisión. Por la apretada a los dirigentes, la policía dispuso un patrullero que descansa sin conductor en el amplio garaje del hotel.
Los 98 integrantes comen en dos tandas en un improvisado quincho a cielo abierto detrás de un container de una obra en construcción. Matan el tiempo jugando a las cartas y tomando mate. Toman vino, también. Llegaron con dos semanas de antelación al Mundial porque los pasajes eran más económicos. Dicen que pagaron en efectivo 1200 dólares por el boleto de ida y vuelta en la línea South African Airways. En cuanto al hotel, les hicieron descuento por ser muchos. ¿Las entradas para los partidos? Basta una sonrisa irónica para comprender de dónde las sacan. "Maestro, acá nos conocemos todos. Pero nada es de arriba. No te creas el cuento de los periodistas. Ustedes cuentan lo que quieren. Nos matamos laburando para estar acá", se defiende uno de los muchachos del tablón.
Como todas las hinchadas del fútbol argentino, las principales fuentes de financiación tienen que ver con la reventa de entradas, comercialización de indumentaria oficial y la explotación de los puestos de venta de comidas y bebidas dentro de los estadios. También gobiernan las calles y cobran estacionamiento, además de apelar a los favores de los futbolistas, a quienes recurren para convocar público a las peñas del interior del país. En alguna reflexión imprecisa, un dirigente definió a los barras como "parte de la mampostería de los clubes" .
Muchos barras, además, mantienen ligazones políticos. El caso de Mallo es ahora el que quedó más al descubierto. Pero entre la Banda de Lomas se encuentra Ariel "Gusano" Pugliese, un ex empleado del Indec que es parte de la tropa de Guillermo Moreno.
"Se dijeron muchas mentiras y hasta ahora hablaron todos menos nosotros", entona Emiliano Tagliarino, barrabrava de Huracán y la voz cantante de la agrupación HUA. "Nadie nos da nada. Nos equivocamos al poner los pingüinos y la K en las banderas. Hay que desmitificar que los barras son los que manejan los sindicatos, que son punteros políticos. Barras hay en todos lados", justifica.
Entre los muchachos de HUA hay una buena cantidad de barras de Independiente que son cercanos a Hugo Moyano. Es más, el líder camionero se habría encargado personalmente de gestionar el envío de un cargamento con alimentos y yerba mate desde Buenos Aires a Pretoria.
A diferencia de la Banda de Lomas, los de HUA se hospedarán en una escuela pública situada en el corazón de Pretoria. En el Christian Progress College se adelantaron las vacaciones de 850 alumnos para recibir a los barras. Se hizo de las aulas un gran salón con colchones y televisores. Se improvisó, además, una gran cocina.
El viaje tendrá un costo de casi 4000 dólares por persona. Se alojarán por 11 dólares diarios, gastaron 2200 dólares en pasajes aéreos y ya alquilaron a cinco dólares por cabeza los ómnibus escolares que los trasladarán a los estadios los días de partidos. Confiesa uno de ellos que a las entradas las consiguieron a partir de un contacto de alguien del Gobierno que hizo de puente con la AFA.
Las entradas, el viaje, todo parece un negocio bien redondo. Tan rentable que cuesta entre tres a seis veces menos que los paquetes mundialistas que se ofrecen en las agencias de viajes porteñas.