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Javier Weber les da indicaciones, en un alto del partido, a Lucas Ocampo y Guillermo García - AFPLA HABANA.- La cara de Guillermo García tras el último punto de Osmany Camejo en el quinto set del segundo partido entre Cuba y la Argentina era la síntesis perfecta del síntoma de impotencia de la selección nacional tras sentir que se le escurrió como arena entre los dedos un triunfo histórico en el estadio Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana.
Con un solo antecedente de triunfo de visitante ante Cuba, en la Liga Mundial de 1999, el equipo nacional llegó a esta ciudad sabiendo que derrotar en su casa al equipo caribeño, cuarto en el último Final 6 de este torneo, era una tarea para nada sencilla. Hubo que adaptarse al calor y la humedad registrados en el estadio durante ambos partidos, factores que no se tuvieron en cuenta a la hora de los análisis previos a este puntapié inicial del grupo D de la Liga Mundial.
Aún sin tres importantes piezas, como Rodrigo Quiroga, Gabriel Arroyo y Facundo Conte, el equipo que conduce Javier Weber volvió a mostrar un nivel similar al de las buenas actuaciones de 2009 y estuvo muy cerca de quedarse con una victoria, aunque perdió los dos encuentros, por 3-1 (25-23, 25-20, 21-25 y 25-18) y por 3-2 (32-34, 25-23, 20-25, 25-17 y 15-13).
Más allá de no pelear por la clasificación para el cuadro final (la Argentina está clasificada porque se jugará en Córdoba), el equipo se quedó con la ambigua sensación de conformidad por llevarse un punto en una sede difícil (por diferencia de sets), y la bronca y el dolor por la increíble derrota de la segunda noche. En el segundo set de ese partido, estuvo 20-15 arriba y se le escapó.
Ausente Quiroga, el capitán de este primer fin de semana de competencia oficial fue Guillermo García, quien tras el partido realizó su análisis de este inicio cubano. "Hace dos años estos resultados hubieran conformado al plantel argentino porque éramos un equipo en formación, con jugadores jóvenes, jugando de visitantes ante uno de los grandes equipos del mundo. Pero hoy, que nos sentimos un verdadero conjunto, con aspiraciones de pelear siempre por estar entre los cinco mejores del mundo, la sensación es distinta", expresó el receptor punta de Bolívar.
La cara de fastidio no lograba disimularse en el análisis técnico del cordobés, que sumó 35 puntos en este fin de semana: "Si bien mejoramos del primer al segundo partido, nos quedó la sensación que podíamos quedarnos con alguno de los dos juegos. Estuvimos cerca y nos vamos a casa con un sinsabor".
No obstante, García sintetizó la visión positiva de este grupo: "Estoy seguro de que vamos a tener una gran primera fase previa al Final Six. El fin de semana que viene, ante Polonia, en San Juan, tendremos a un gran rival enfrente pero vamos a conseguir dos buenos resultados que nos permitan retomar la senda del triunfo".
La victoria estuvo cerca y esa sensación de irreversibilidad del pasado cuesta a la hora del regreso. Pero la autoestima del equipo se mantiene alta y se respira la sensación de una buena convivencia, un factor que será importante en un año que tendrá muchos más compromisos para el vóleibol argentino, tanto en la Liga Mundial como en la Copa del Mundo de Italia.
27 puntos anotó Guillermo García anteanoche, en el segundo partido con Cuba, del que fue el máximo goleador. En lo que va de la Liga Mundial, el cordobés es el máximo anotador argentino, con 35, y se ubica octavo en el ranking general de la competencia.