La fiesta ya comenzó en Sudáfrica donde estarán posados los ojos del fútbol mundial durante un mes. Allí resonarán las estruendosas vuvuzelas, los estadios estarán colmados y los ritmos regionales se bailarán en cada rincón al compás de un gol o una gambeta, aunque también la atmósfera vibrará con los compases de los 32 países que participan de la competencia. Allí estarán cientos de hinchas argentinos -los verdaderos, no los que debieron pegar la vuelta- alentando a la selección nacional.
Pero acá, del otro lado del océano, habrá cientos de miles de futboleros que estarán acompañando al equipo nacional arropados con los colores celeste y blanco. En la Argentina los hinchas estarán desperdigados y agrupados en torno a cuanto televisor esté sintonizado en los partidos. Algunos repetirán cábalas: se pondrán una camiseta LeCoq, tal vez se sienten en el mismo sillón en el que se sentaron durante el Mundial de México o respeten los lugares que ocupaban alrededor de la mesa cuando se consagraron los Héroes del 86 de la mano de Diego Maradona.
Habrá cábalas, pasión, alegrías -porqué no desazón-, nuevos hinchas que se suben al tren del fútbol cuando sólo juega la Selección cada cuatro años, y a quienes el Mundial les pase por al lado sin pena ni gloria.
Optimismo y pasión antes del debutHincha: partidario entusiasta de un equipo deportivo, o partidario de una persona destacada en alguna actividad. Así lo define el diccionario de la Real Academia Española.
Pero no hay definiciones para el prototipo argentino, distinto a todo y a todos los de su misma especie. Rápidamente se pueden seleccionar varios grupos: hincha DT, el que le da indicaciones tácticas al televisor durante todo el partido (está demostrado que los jugadores no los escuchan); hincha solitario, aquel que no puede ver el partido en compañía de nadie (no son fóbicos sociales, sólo hinchas); hincha cabulero, el que tiene desde un banderín de Argentina 78 hasta una virgencita de Luján; hincha mala onda, porque desde el primer minuto de juego tira frases del estilo "con este equipo no le ganamos ni a Nigeria"; hincha malhumorado, que se pone tan mal cuando pierde la Argentina que no habla durante tres días seguidos; o hincha optimista, el que alienta al equipo en las buenas y en las malas. Estos son sólo algunas clasificaciones.
El escritor Eduardo Sacheri opina sobre los hinchas y su relación con el Mundial y el fútbol en general.
Pero un Mundial es un Mundial y como todo evento de gran magnitud, tiene un valor agregado. Según un informe elaborado por la central de medios Mídios y la consultora Data Load en una cita mundialista se pueden encontrar cuatro grandes segmentos de hinchas: futboleros seguidores, apasionados espontáneos, influenciados y desinteresados.

El estudio, realizado sobre 300 casos, dice que el primer grupo representa el 34,8 por ciento del total y está integrado por los seguidores del fútbol como deporte de preferencia; representa un público joven (el 61,5 por ciento tiene entre 25 y 35 años) y masculino (88,6 por ciento). Los entrevistados manifestaron que no sólo seguirán los partidos del equipo argentino sino también los de otras selecciones.
Aunque los apasionados espontáneos muestran similitudes con el grupo anterior difieren en cuestiones tales como, por ejemplo, aburrirse viendo partidos que no sean de la Argentina. Constituyen el 24,7 por ciento y le dan una importancia relativa a seguir todo el Mundial.
De acuerdo al informe los hinchas influenciados (20,2 por ciento) son aquellos que muestran un alto interés durante un Mundial, pero muy bajo por el fútbol en general y por los partidos de otras selecciones que no sea la argentina. En este grupo las mujeres están más representadas con el 78 por ciento del total. Y los desinteresados (20,3 por ciento de los entrevistados) muestran cierta indiferencia hacia el torneo y los partidos del equipo de Maradona ya que, sostienen, el Mundial es un evento que no tiene tanta trascendencia.
El pasiómetro comenzará a medirse con los números reales a partir de mañana. La aguja irá hacia un lado o hacia el otro según los resultados. Habrá cada vez más espontáneos e influenciados si la Argentina avanza en el torneo. Serán mayoría los desinteresados si pasa lo contrario. Aunque los hinchas, los futboleros, estarán más allá del Mundial.