Se acercan los tiempos de las primeras definiciones. Estamos a un paso de entrar en los mano a mano, la etapa que más ansiedad genera en el Mundial. Sé que es muy difícil pedir tranquilidad en un momento de emociones e ilusiones, pero nunca hay que perder el equilibrio.
La selección nos transmite expectativa, esperanza, sensaciones que invitan a entusiasmarnos. Viendo al equipo podemos decir que la velocidad de mitad de campo hacia arriba es una de sus mejores virtudes, no vistas en otras selecciones hasta el momento. Uno, normalmente, piensa en formar los equipos desde atrás hacia adelante, pero este grupo muestra en sus delanteros un poder ofensivo desequilibrante y, a partir de eso, seguramente, se irá acomodando: equipo, nombres y sistemas.
Este casi seguro paso a los octavos de final nos da alegría y también nos presenta situaciones por resolver. Sería bueno no arriesgar a los jugadores con amarillas para poder contar con ellos luego. Por el lado del lateral derecho, y pensando en que Verón estará recuperado, creo que la opción de Clemente sería buena porque le daría al equipo mucha salida por ese sector y ocuparía bien la parte de afuera para abrir el juego, ya que, por características, Sebastián se mueve poco por ese lugar. La duda, y eso lo tendrá que resolver el entrenador, pasa por darle continuidad al gran momento que atraviesan varios jugadores y seguir potenciando al equipo con pocos cambios o darles descanso para que lleguen frescos a los octavos. Desde afuera, uno ve que es el momento para seguir creciendo como equipo, pero Diego está con ellos y sabrá mejor que nadie cómo se encuentran. Contra Grecia la Argentina tendrá que seguir apostando por lo que mostró hasta ahora y que le dio importantes resultados: jugar desde el comienzo en campo rival, tratando sobre la base de la velocidad y la precisión de adueñarse del partido.
De Grecia se puede decir que mejoró en el partido con Nigeria, pero que saldrá como lo están haciendo muchos equipos: a esperar y buscando en la recuperación de la pelota una posibilidad de ataque.
De a poco empiezan a situarnos en el lugar de candidatos. Yo estoy con los jugadores: hay que disfrutar el presente, pero siempre queriendo mejorar para el futuro. Se siente cuando uno los escucha que están bien, seguros y tranquilos. Eso es clave en una Copa del Mundo. No hay situaciones internas ni externas que creen un conflicto y eso es saludable para pensar sólo en jugar. Decíamos que la Argentina iría encontrando su identidad en el camino; bueno, creo que es clara la búsqueda: ataque constante sobre la base de la velocidad, que es en la parte la situación en la que más cómoda se siente; le da igual con equipos que se tiran atrás o con los que proponen un golpe a golpe. La virtud del equipo es ésa: jugar con vivacidad. Esto lleva a tener que ser contundentes para no sufrir defensivamente porque esa búsqueda desgasta.
Veo, también, que se mejoró en el equilibrio del juego del primer partido al segundo. Con Maxi Rodríguez se tuvo menos posesión que con Verón, pero al equipo le agregó orden y equilibrio. Mascherano es clave porque lee el juego como pocos. Vive siempre anticipando, entiende cuándo ir a presionar bien arriba para no dejar salir y sabe cuándo meterse entre los centrales para no perder la posición. También posee un pase entre líneas importante, pero sobre todo ha logrado, siendo tan joven, un gran equilibrio como hombre. Todo eso, sumado a sus características como jugador, lo hacen un referente de la selección.