Ya eran las nueve y media de la noche, pero Roberto De Vicenzo todavía hacía sonar los clavos mientras caminaba por el lobby del hotel Rusacks, a pocas cuadras del campo de Saint Andrews. A esa hora, el Maestro seguía con los zapatos de golf puestos, bastante frustrado por la cancelación del minitorneo de exhibición que iban a jugar ayer los ex campeones del Abierto Británico.
Un día horripilante, con lluvia y viento, había arruinado esa competencia a cuatro hoyos, en la que sería uno de los capitanes de los siete equipos participantes. Estaba ansioso por pegar su primer drive ante una multitud, pero no pudo. Avatares al margen, a los 87 años, el mejor jugador argentino de todos los tiempos disfruta de la última caricia que le da el golf mundial: está en el lugar que es la cuna de este deporte, a propósito del 150° aniversario del British , que comenzará hoy.
"No podía dejar de aceptar esta invitación tan tentadora de parte de los organizadores, pero es el último viaje al exterior que haré. Quería estar rodeado de viejos amigos. Y la verdad es que a mi edad me emociono por cualquier estupidez", confesó el Maestro, que en la foto oficial se ubicó entre Arnold Palmer y Lee Trevino, a centímetros de Tiger Woods y el estrambótico John Daly, con su chaqueta multicolor.
De Vicenzo se convirtió en socio honorario de Saint Andrews justamente después de que firmara mal la tarjeta del Masters de Augusta de 1968. Desde que llegó, el lunes, recibió los mimos y el reconocimiento de la comunidad internacional. A partir de hoy -carrito mediante- podrá vibrar con el tercer Major del año, el más tradicional y cambiante por las condiciones climáticas.
En este desafío que celebra un siglo y medio de vida estarán inmersos otros dos argentinos, pero desde adentro. Se pondrá a prueba la experiencia de Angel Cabrera, ganador del US Open 2007 y del Masters 2009, y el temple de Estanislao Goya, que a los 22 años debutará en un torneo grande. "Vos jugá tranquilo" , le susurró el Maestro ayer al joven de Alta Gracia, que cada tanto pega un nuevo sacudón en su meteórica carrera. Al Pato, lógicamente, no hubo nada que aconsejarle: es un hombre que suele padecer sus altibajos golfísticos, pero que se agranda especialmente en esta clase de citas.
Nadie fue capaz de obtener tres veces la Jarra Claret en Saint Andrews, un campo que remite a los inicios de este deporte, con sus misterios y sus duendes medievales serpenteando cada hoyo. Pero allí está Tiger Woods, que levantó este trofeo aquí en 2000 y 2005 (también triunfó en Hoylake, en 2006) y conoce las peculiaridades del Old Course, vacío de árboles, aunque rico en tiros ciegos, búnkers-olla invisibles y fuera de límites en la mayoría de los hoyos.
"Es una cancha muy injusta, que mucho depende del estado del tiempo. Capaz que el que juega por la mañana lo hace a pleno sol y el que arranca a la tarde debe soportar un tormentón . Cualquier cosa puede suceder, pero en Saint Andrews se siente más todavía porque no tenés ningún reparo", comentó De Vicenzo, que jugó por primera vez en este campo en el Abierto de 1960 (fue 3ero) y se impuso en 1967, en Hoylake.
Tiger, que cambiará su putter luego de confiar durante 11 años en el Scotty Cameron, tendrá un asunto importante por atender: deberá contrarrestar el eventual embate de Phil Mickelson, que si se consagra le arrebatará el N°1 en el ranking mundial. Al zurdo de San Diego no le fue demasiado bien en sus 16 participaciones: logró un tercer puesto, pero después quedó siempre fuera del top ten, sin mayor suceso.
Como pocas veces, se depositan grandes expectativas sobre los jugadores del Reino Unido: Graeme McDowell, Ian Poulter, Lee Westwood, Justin Rose y Rory McIlroy son todos potenciales ganadores, acorde con la gran temporada que atraviesan en el PGA Tour. Y si bien no está en un gran momento, es imposible descartar a Padraig Harrington, campeón en 2007 y 2008.
A Stewart Cink se lo recuerda más como el aguafiestas de Tom Watson en 2009 que como el defensor del título del Abierto. "No tengo problemas en admitir eso; Tom fue el gran protagonista de aquella semana en Turnberry", reconoce este fanático del Twitter.
El gran ausente de esta fiesta será el español Severiano Ballesteros (53 años), tricampeón del British y que deseaba regresar a Saint Andrews luego de su tratamiento por un tumor cerebral, problema que se desencadenó el 5 de octubre de 2008, cuando se desmayó en el aeropuerto de Madrid. Pero no fue posible. El premio de 50 mil libras (75.990 dólares) que se iba a repartir en el certamen de exhibición, finalmente cancelado, será donado a la Fundación Seve Ballesteros.
Desde hoy, el pasado y el presente se confundirán en este mágico escenario. El miércoles 17 de octubre de 1860, en el campo de 12 hoyos de Prestwick, Willie Park Sr. anotaba vueltas de 55, 59 y 60 y tumbaba al gran candidato, Old Tom Morris. Sólo ocho jugadores se presentaron aquella vez. Uno de ellos había pasado la noche previa en la cárcel, durmiendo con el whisky que había bebido aquel día. Algunos de los participantes eran analfabetos y firmaron su inscripción con una X. Hoy, en la era del superprofesionalismo, comenzará otra cita atrapante, en un ámbito de tradición.