Por Claudio Mauri
LA NACION
Veintitrés días después de la dura eliminación en los cuartos de final del Mundial, Diego Maradona se fue a dormir anoche con la convicción de que aquel lapidario 0-4 ante Alemania fue su último partido como director técnico del seleccionado argentino. El escenario que en las últimas semanas se presentaba (insólitamente) favorable para una continuidad por cuatro años, ya no existe. El Gobierno nacional (ver aparte) dejó de darle un apoyo irrestricto al ex N° 10, Julio Grondona le planteó ayer una serie de condiciones para seguir y Maradona no las aceptó. De esa conjunción de factores se desprende un final que esta noche sería refrendado por los dirigentes en la reunión del Comité Ejecutivo de la AFA. Maradona está más afuera que adentro del seleccionado, y para afrontar el amistoso del 11 de agosto, ante Irlanda, en Dublín, ya se piensa en un plan de contingencia con Sergio Batista como entrenador provisional.
Grondona no se veía y hablaba con Maradona desde que el presidente de la AFA tuvo palabras de consuelo y apoyo en el vestuario minutos después de la derrota con Alemania. El reencuentro de ayer fue más tenso y estuvo marcado por el desacuerdo. Grondona dio los calculados pasos para empujar a Maradona a la salida. En lugar de manifestarle su voluntad de no renovar el contrato, le planteó unas exigencias que descontaba que el DT no iba a aceptar.
El presidente de la AFA le objetó la permanencia en el cuerpo técnico de su principal ayudante, Alejandro Mancuso, y del preparador físico Fernando Signorini. Si bien trascendió que las impugnaciones de Grondona abarcaban a los siete intregrantes del grupo de trabajo de Maradona, los apuntados fueron los dos mencionados. Tal como se preveía, el ex N° 10 se opuso a que le modificaran el cuerpo técnico. Ya lo había anticipado anteanoche, en declaraciones al canal América: "Tengo ganas de seguir, pero si me tocan a uno, me voy". Es más, la pretensión de Maradona no sólo era conservar a todos sus ayudantes, sino insistir en la incorporación de Oscar Ruggeri (aborrecido por Grondona) y la readmisión de Daniel Pellegrino como secretario de selección, cargo que dejó de ocupar por decisión de Grondona después de la eliminación.
Grondona, que en el momento de elegir a Maradona como técnico se apoyó casi exclusivamente en los consejos de sus hijos Julio y Humberto, ahora dice haber actuado en nombre del Comité Ejecutivo de la AFA. Se cubre las espaldas. "Le llevé a Maradona el pedido de cambios que consideró el Comité Ejecutivo", le dijo anoche Grondona a LA NACION desde su casa, sin querer extenderse en ninguna otra consideración sobre las negociaciones con Maradona ni sobre la resolución que tendrá el caso, que se intuye adverso a Maradona, ya que casi toda la dirigencia argentina se opone a su continuidad.
El presidente de la AFA, como lo consignó este diario desde Sudáfrica dos días después de la eliminación, cuestiona el trabajo de Signorini. Considera que el seleccionado no tuvo respuestas físicas en los últimos 20 minutos contra Alemania. También le disgustaron declaraciones en las que Signorini criticó a Barcelona, por el estado en que llegó Messi, y a la FIFA, por los sobrecargados calendarios a que están sometidos los futbolistas. Y a Mancuso, Grondona siempre lo vio más como un amigo incondicional de Maradona que como un asistente táctico idóneo. El presidente de la AFA también sintió como un desplante que Maradona ni siquiera le atendiera el teléfono antes de que viajara a Venezuela para participar de una serie de actos con Hugo Chávez.
La reunión de ayer, que se extendió durante dos horas y 10 minutos, fue en la casa de Gastón Granados, hijo del intendente de Ezeiza y principal mediador. El sábado, Granados ya auguraba un panorama complejo: "No va a ser fácil. Cuanto más tiempo pasa, más se tensa la cuerda de la que tiran ambas partes". La tensión trajo el desgaste. La cuerda es un hilo delgado que esta noche se terminará de cortar en la AFA.
Se resuelve la eliminación del seleccionado, luego del durísimo 4 a 0 contra Alemania, en los cuartos de final de Sudáfrica. "Es como una trompada de Muhammad Alí; no tengo fuerzas para nada", dice Diego, que deja dudas por su continuidad. El mismo día, pisa el freno.
Cerca de 10.000 fervorosos hinchas reciben afectuosamente al seleccionado en Ezeiza. La Argentina vuelve a nuestro país y es ovacionada por una multitud, que pide la continuidad del DT. "Le llevará unos días definirlo", cuenta el PF Fernando Signorini.
Desde la AFA aseguran que la decisión depende del controvertido conductor. "Cuando Grondona dice que Maradona puede hacer lo que quiera, es la verdad", repite el vocero Ernesto Cherquis Bialo la sugestiva frase que el dirigente expresa días atrás.
El N° 10 continúa sin hablar en público. Las versiones se acrecientan en las últimas horas. Su mano derecha, sin embargo, aparece en la escena. "No creo que se baje", advierte Alejandro Mancuso, el polémico ayudante del DT. Todos los caminos conducen a la continuidad...
Al parecer, Maradona tiene vía libre. Grondona le anuncia al comité ejecutivo que le ofrecería la renovación del contrato. En medio, surge la política. Influyen las principales cabezas del kirchnerismo para la casi segura continuidad. Desmienten presiones, pero...
En Caracas, al lado de la controvertida figura de Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, estalla la tensión con Colombia. En el mundo, se ve la imagen de Diego en pleno conflicto. Y declara: "No vine a Caracas a buscar trabajo". Es oficial: no será entrenador de Venezuela.
La continuidad de Diego en el equipo nacional, ahora, provoca divisiones en la AFA; Luis Segura renuncia como secretario de selecciones nacionales. Se produce un quiebre, aunque nadie advierte en público que está en desacuerdo con el proyecto del N° 10.
Al fin, la esperada palabra de Diego aparece en la escena mediática. Por TV, advierte lo que se vendría horas más tarde: "A mí, si me tocan al utilero, si me tocan al masajista, me voy". Después de las palabras en América TV, se habría definido su salida. A horas de la definición.