Scola, que volvió a ser el goleador de la selección argentina, marca el doble decisivo | Fernando Massobrio - Enviado especial Por Miguel Romano
Enviado especial
SALTA.- Dentro del proceso mundialista, los amistosos son un banco de prueba para el seleccionado nacional, especialmente los del comienzo de la preparación, cuando aún no esta definido el plantel y se necesita testear jugadores. Por eso, no deja de tener relatividad el resultado de anoche, en el cierre del Súper 4 jugado en el estadio Delmi, donde la Argentina superó, en tiempo suplementario (72-72) a Puerto Rico 84 a 79 y se coronó campeón. "La idea siempre es ganar, pero sin traicionar los objetivos", dice siempre Sergio Hernández.
Por eso, los resultados, por ahora, deben tomarse con pinzas y analizar todo con una visión de futuro. Además, lo que le interesa a los argentinos es encontrar una buena oposición, no como en la primera noche, ante Brasil. "Esos partidos no nos sirven de nada si el rival no pone ganas", dijo ayer Prigioni, restándole importancia al fácil éxito del debut. Otro sello de la Generación Dorada, el de no engañarse ni subirse al tren del exitismo.
Anoche, sucedió algo parecido en los primeros 8m, cuando el local jugó a gusto en la pintura, con Luis Scola (8 puntos en ese lapso) y Fabricio Oberto (6). Entre ambos sumaron 14 de los 19 tantos del 1er cuarto. Ni siquiera la presencia del gigante Peter Ramos (2,17 metros) fue impedimento para dominar bajo los aros. Hernández aprovechó para incluir como titular a Federico Kammerichs como ala-pivote y no desentonó el correntino. Con la ventaja amplia del arranque, el DT puso un equipo muleto en el comienzo del 2° cuarto: Figueroa (salió a los 4m por una luxación acromioclavicular derecha), Jasen, Sandes, Leo y Juan Gutiérrez.
El funcionamiento no se resintió, pese a que el rival puso algo más de empeño y de orgullo. Los pivotes siguieron convirtiendo y dejando en evidencia la falta de agresividad de los boricuas, que perdieron los rebotes 22 a 10 y la primera etapa 47 a 27.
En el 3er cuarto Manolo Cintrón, el DT puertorriqueño, decidido a no congelarse en el banco, empezó a caminar y gritar para levantar el ánimo. Con una defensa más fuerte, cortinas duras y la mejoría en los triples, el partido se equilibró. Además, el local falló muchos tiros cómodos, especialmente Scola y Prigioni, pero no perdió la línea pese a que sólo anotó 9 tantos en el cuarto. El ambiente se caldeó más y transformó el partido en una lucha pareja cuando Leo Gutiérrez le tocó la cara con su mano a Angel Argüello, al arrancar el último cuarto, y casi se produce un incidente grande. Leo falló libres decisivos, también Oberto y todo se complicó. Con Cantero como base conductor, un triple de Delfino a 1m10s abrió el tanteador (72-68) pero la visita igualó con cuatro libres y hubo suplementario.
Recién en esos 5m finales, la Argentina encontró el rival y el partido que quería. Con una oposición a muerte, discutiendo todos los fallos, luchando por el balón como leones, defendiendo con sacrificio, jugando con el orgullo a flor de piel. Y lo ganó el local pero eso poco le importa a la Generación Dorada, que necesita prepararse para la guerra.
Paraguay y un triunfo histórico
Paraguay superó anoche a Brasil en tiempo suplementario 107 a 100, tras igualar en 98 y se adjudicó el 3er lugar del Súper 4. Sólo dos veces en la historia los paraguayos habían vencido a Brasil: en 1955 (50 a 43) y en 1968 (32 a 31). Javier Martínez, ex Sionista de Paraná, anotó 27 puntos.
SALTA (De un enviado especial).- La recuperación de Chapu Nocioni y las posibilidades de que juegue el Mundial de Turquía son temas importantes y de todos los días en la delegación argentina. Con más razón lo fue ayer, cuando se produjo la primera conversación telefónica entre el jugador y un directivo y un médico de Philadelphia. "Esta todo bien por ahora, pero me dijeron que pueden llegar a prohibirme jugar el Mundial. Tengo que mandarles una resonancia magnética cuando llegue a Turquía (el 20, en Ankara) y ellos van a evaluar la situación. Si está todo bien, me darán el OK, de lo contrario pueden pedirme que no juegue? ¿qué voy a hacer?, esto es así". Chapu es muy consciente de que todo depende de los plazos y el cumplimiento a rajatabla de lo que piden los médicos. "Tengo que hacer caso 100 por ciento y no apurarme. Después, ver cómo me siento cuando empiece a jugar."