Al mundo del golf no le importa demasiado que el alemán Martin Kaymer se haya convertido en el N° 5 del mundo luego de su victoria del domingo en el PGA Championship. Sí continúa conmovido por el error de Dustin Johnson, que recibió dos golpes de multa por apoyar su hierro 4 en un búnker y quedó fuera del playoff.
El desafortunado episodio expuso tanto a los golfistas como a la organización de este Major en Whistling Straits. Johnson admitió que no había leído las reglas locales pegadas en el locker room durante toda la semana, que indicaban que cada uno de los casi mil búnkeres de la cancha actuaban como hazards, incluso los ubicados más allá de las sogas. El propio Nick Watney, puntero hasta que derrapó en la jornada final, reconoció una costumbre de los jugadores rayana en la desidia: "Nadie lee esas páginas de reglas locales". Esta tendencia también se expande hasta nuestro circuito: en el tee del 1, a los competidores se les entregan los papeles con las recomendaciones de la cancha, y en la mayoría de los casos esas hojas van a parar a la basura.
El otro punto es el de los marshalls del PGA Championship. ¿Por qué no controlaron el movimiento de la gente en el hoyo final? Nadie salva a Johnson de su confusión, pero los espectadores, tan pegados a él cuando ejecutó su segundo tiro, le quitaron la perspectiva del campo y de los obstáculos que lo rodeaban. Y aquí un paréntesis, relacionado con el público: hay oficiales de reglas que sostienen que Johnson cometió otra infracción, además de apoyar el palo en la arena, porque el jugador les pidió a algunos espectadores que le hicieran sombra por un reflejo de sol que se posaba sobre su pelota.
Stewart Cink, siempre jocoso por Twitter, escribió: "A la luz del final del PGA, Augusta anunció nuevos asientos disponibles en el búnker de la derecha del green del hoyo 18". El novato Kris Blanks, que no superó el corte en este Major, fue más allá: subió una foto de una caja de arena de esas que usan los chicos y sugirió que podría ser considerada un búnker en Whistling Straits.
Al margen de las bromas, no hubo autocrítica en el presidente de la PGA, Jim Remy. Se limitó a decir que la regla de los búnkeres de esta cancha en Wisconsin seguirá rigiendo en 2015, cuando vuelva a ser sede del torneo.
La prensa norteamericana asoció el naufragio de Dustin con el error de Roberto De Vicenzo en el Masters de 1968, donde dio por válida su tarjeta con un golpe de más. El Maestro cree que a Johnson no lo ayudaron en nada: "Es poco comprensible que vayas a un búnker y te encuentres con que la gente estuvo metida dentro de él pisoteándolo. Hay una ética que indica que a las trampas de arena las tenés que dejar lo mejor posible cuando salís de ellas, pero parece que los marshalls no repararon en eso. El castigo al jugador es excesivo".
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