Por Miguel Romano
Enviado especial
ANKARA.- En esta costumbre de cosechar éxitos en diferentes partes del mundo que tiene el seleccionado nacional, se recuerda aquel título obtenido hace dos años en Nanking, China, unos días antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. Fue en el torneo internacional Diamond Ball, un certamen oficial de FIBA, donde la Argentina recibió un trofeo de fino diseño y hermosa presentación. Casi para una joyería.
También recordamos que esa hermosura llegó destruida al país, porque viajó en un bolso, en la bodega del avión que devolvió a los ganadores de la medalla de bronce olímpica. ¿A quién le importaba esa copa? Evidentemente, a pocos. Todo el valor estuvo depositado en el bronce posterior. Quizá por eso, con buen criterio, los jugadores les pidieron a los directivos de la CABB que el trofeo ganado anteanoche en el torneo Efes Pilsen, conquistado en el Ankara Spor Salonu de esta ciudad, quedara en la embajada. Una actitud que colmó de orgullo y fue agradecida por el embajador Armando Maffei.
"Son torneos preparatorios", fue el mensaje común del plantel, y nos parece magnífico. Denota la vigencia del hambre de gloria que siempre mostró esta Generación Dorada, que todos los años recibe invitaciones de muchos países para ir a disputar amistosos. La NBA suele invitar a nuestro seleccionado con cierta frecuencia y siempre se priorizan los torneos amistosos en España por la buena relación comercial que existe con la federación de ese país. También porque se prefiere jugar cerca de la sede del torneo más importante para ir logrando la aclimatación. Una decisión también acertada, absolutamente.
Mientras las vitrinas de la Confederación siguen poblándose de trofeos secundarios y los e-mails de invitación vuelan desde diferentes países, cabe preguntarse si dentro de cinco o seis años ocurrirá lo mismo, cuando esta camada maravillosa ya se haya retirado.
"Será muy difícil igualar todo esto, ojalá me equivoque", dijo ayer Paolo Quinteros. "Nos va a costar, pero algunos buenos jugadores surgirán. Habrá que ver si el recambio se hace rápido", opinó Chapu Nocioni.
"Dependerá de la mentalidad que tengan los jóvenes que lleguen a la selección. Pero si decrece debemos entender que es algo lógico. A todos los países les sucedió", señaló Pablo Prigioni. "Hay que tener paciencia porque igualar lo que se hizo en esta década será muy difícil", fue la frase de Pancho Jasen. Fabricio Oberto fue más amplio en su reflexión: "Supongo que habrá un momento de transición, pero a nosotros nos gustaría dejar la posta a otra buena generación. Será difícil porque nosotros, a los 23 años, ya estábamos jugando en el máximo nivel de Europa, cosechando experiencia en equipos importantes, algo que no se da ahora". Según Leo Gutiérrez, la cuestión pasa por los clubes "que ya no reclutan jugadores jóvenes como lo hacían Ferro, Atenas u Olimpo de Venado Tuerto hace muchos años. Los clubes tendrán que volver a destinar parte de sus presupuestos para las divisiones inferiores".
Para Carlos Delfino, depende "de que los jóvenes que lleguen a la selección respeten la misma filosofía y el mismo estilo de juego". Mientras que Luis Scola aseguró: "Y... nos va a tocar sufrir un poco, no será fácil".
Seguramente, en 2015 ya empezaremos a valorar con otra mentalidad las invitaciones, si es que siguen llegando, y ya no colocaremos los trofeos secundarios en la bodega del avión. Seguramente se los atesorará de otra manera? Lamentablemente.