Las crónicas de los enviados especiales a Dublín, después del triunfo del seleccionado por 1-0 sobre Irlanda, dieron cuenta de que todo estaba encaminado para que Sergio Batista sea confirmado cerca de fin de año (o antes) como entrenador del seleccionado argentino. ¿Cuáles eran los argumentos de entonces? El conocimiento que tiene del plantel, la afinidad que Lionel Messi tiene con él, la medalla dorada en Pekín 2008, el bajo perfil y el visto bueno para que Carlos Bilardo sea una voz de consulta permanente, una de las situaciones que detonaron el mal clima con Diego Maradona.
En esos días, importantes y significativos para el presidente de la AFA, Julio Grondona, hubo reuniones en todos los órdenes, públicas y privadas, con los jugadores, con los integrantes del cuerpo técnico interino y con Bilardo, el hombre que tiene en sus manos el futuro. ¿Cambió el escenario? Todo parece estar igual. Por orden de Grondona, Batista deberá "interactuar" con el manager, aunque en lo futbolístico no compartan la misma idea, el mismo pensamiento, y a pesar de que cuando se nombró a Maradona como DT estuvieron distanciados. ¿Será por eso que el manager no deja de pensar en Alejandro Sabella?
El poder de Bilardo ya se hizo sentir puertas adentro del predio: Batista pidió incorporar a Esteban Pogany como entrenador de arqueros de la mayor, pero el secretario de selecciones nacionales frenó el nombramiento. "Tranquilo, tranquilo. Hay que esperar; hay que esperar...", recibió el Checho como respuesta. "Tiene que haber dificultades muy grandes para que no siga como entrenador", dijo Grondona públicamente en sus últimas declaraciones. En privado, el mandamás de la calle Viamonte no aseguró nada y recurrió a la frase que popularizó Mostaza Merlo ("Paso a paso").
Está en evidencia el mensaje presidencial de la AFA, que cuando se decidió la no renovación de Maradona anunció que la confirmación de un proyecto no dependería de los resultados, pero ahora está más que claro que Batista necesita otro espaldarazo, además del que les dieron los jugadores en el reencuentro de Dublín. Debe evitar cualquier tropezón resonante el próximo 7 de septiembre en el Monumental, en el partido que la selección jugará ante España.
La posición de los dirigentes (mejor dicho, de Grondona) es sabida desde hace tiempo. No en vano la dejó trascender por todos lados. De proyectos no se habló ni se habla. Sólo que se quiere un equipo montado para que el talento de Messi se exhiba. A los 90 minutos del choque con España, se los podrá revisar minuciosamente o dar vuelta como una media, y no sólo se buscarán goles y fútbol, sino que servirá para saber si Batista sigue o no.
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