El Virrey y el Flaco, con múltiples pergaminos como DT que no los sostuvieron en la función de manager - Archivo Por Damián Cáceres
Para LA NACION
"No teníamos una organización que nos permitiera algunos beneficios; dejamos una línea y ojalá algún día sirva", dijo César Luis Menotti tras su salida como manager de Independiente. Meses atrás pudo escucharse en boca de Carlos Bianchi, antes de dejar el mismo cargo que desempañaba en el club de La Ribera: "Ser técnico es mucho más agradable que ser manager". Ambos fueron eyectados de sus funciones por la misma causa: resultados que no acompañaron en clubes con mucha historia. A uno, prácticamente, lo arrinconaron como único responsable por la elección de Daniel Garnero como técnico del club de Avellaneda. Y al otro, por las presiones de la comisión xeneize para que se calzara nuevamente el buzo de DT.
Parece evidente que en la Argentina los dirigentes son demasiado susceptibles ante la adversidad. Por eso, Menotti y Bianchi, ambos con muchos pergaminos, no resistieron. Tuvieron que resignar un proyecto y cesar en sus cargos.
Con esto, una vez más aparece la abrumadora distancia con el fútbol europeo en cuanto a organización. El manager no es más que un gerente contratado por un club para que defina los lineamientos que la dirigencia pretende darle al fútbol de su entidad. En cambio, en Europa, donde también se lo conoce como Director Deportivo, el abanico de funciones es más amplio: se encarga de la elección del entrenador, los refuerzos, de disponer de los DT de las inferiores y del presupuesto para permitir que el técnico se concentre en el equipo.
Sin embargo, por estas latitudes, esta figura es algo novedosa y aún no ha logrado consolidarse, en contraste con el protagonismo que tiene desde hace años en el viejo continente, donde la mayoría de los equipos cuenta con uno. Un ejemplo es el de Jorge Valdano en Real Madrid, quien actualmente se desempeña como Director General adjunto a la presidencia. Desde Madrid atendió a LA NACION, y dijo: "En España el cargo nació hace diez años y el primer gerente deportivo del Real Madrid fui yo de la mano de un proyecto deportivo, institucional y empresarial liderado por Florentino Pérez. Y en este proceso de profesionalización, la figura de un Director Deportivo es imprescindible. Hoy prácticamente todos los clubes de Europa cuentan con uno de manera que es un puesto ya consolidado. Lo mismo sucede en Barcelona. Pero en el proceso de profesionalización es evidente que en Europa se ha llegado más lejos que en la Argentina".
Por caso, Christian Bassedas regresó a Vélez para hacerse cargo del fútbol profesional como manager. Su primera gran decisión fue la contratación de Ricardo Gareca. Para el ex volante, "es fundamental la comunión entre el técnico y el asesor o manager. Caso contrario, sería imposible. Sé que el vestuario es del técnico [por Gareca], pero siempre le digo si el equipo me gustó o no y cómo quiero que juguemos por la identidad del club. Tiene que haber una gran lealtad entre ambos", contó.
Otro caso próximo es el de Gustavo Dezotti, en Newell´s. El ex delantero explicó: "El técnico me va a pedir refuerzos de calidad porque su prioridad es lo deportivo y los dirigentes tienen que encuadrar esa solicitud con lo económico. Y yo tengo que velar para que cierre lo deportivo con lo económico". Durante su estada en Lazio y Cremonese, entre 1988 y 1994, ya había un manager. "Cuando jugaba en México [entre 1994 y 1997] en algunos clubes había y en otros no. Hoy tienen todos. Es fundamental que en la parte deportiva exista alguien entre el técnico, el plantel y los dirigentes. Y ese nexo tiene que haber estado dentro de un vestuario porque así sabe qué le pasa a un jugador". Bassedas, coincidió: "El hecho de que el manager haya sido DT o jugador es un plus. Te sirve para ver situaciones que uno las ya vivió. Eso te da confianza con el jugador".
Héctor Clide Díaz es el manager que más tiempo lleva en funciones en un mismo club. Desde octubre de 1998 trabaja en Banfield. "En mi caso queda mejor por mi estilo de trabajo llamarme gerente. Acá no manejo un presupuesto, pero me encargo de que no le falte nada ni al plantel de primera ni a las divisiones inferiores. Tengo voz y se me consulta sobre los posibles refuerzos o ventas, pero la que define es la comisión directiva. En esta función es elemental ser respetuoso del lugar que tiene uno y del que ocupa el técnico. Nunca me metería en una charla técnica porque para eso tienen a sus ayudantes de campo", detalló.
Para Bassedas, su retorno a Liniers tiene una razón: "Para el presidente de Vélez [Fernando Raffaini], mi llegada se debió a la necesidad de contar con alguien que haya estado del otro lado y diera otra visión porque ellos [por la comisión] son directivos. Ni jugadores ni técnicos". Y puntualizó: "Me siento con autoridad para hablar de fútbol y ellos [por los dirigentes] lo entienden así. Sino, no tendría sentido este cargo. Me vinieron a buscar porque creyeron en mi capacidad. Vinieron a buscar éxitos y salió bien. El fútbol es muy rápido en esas cosas. No hay largo plazo. Si hubiéramos tenido un año malo, no sé cómo hubiese seguido la historia".
Para Valdano, "la importancia de contar con un manager es clave para delinear los destinos de una institución porque hay cosas que quizá los dirigentes no ven". Y ensayó una explicación: "Este es un medio algo más estable que el argentino y creo que la figura del Director Deportivo contribuye a ello. Además, allá [por la Argentina] es un problema de tipo cultural porque los directivos quieren tener responsabilidades sobre cuestiones puramente futbolísticas y en ese sentido el Director Deportivo a veces es una interferencia más que una ayuda. Una interferencia por el deseo de influir que tienen los directivos". En coincidencia se pronunció Dezotti: "Este puesto no logró asentarse en la Argentina por un tema cultural y, sobre todo, de confianza de los dirigentes". Y en la misma línea se refirió Clide Díaz: "¿Cómo un empleado de un club le va a enseñar a un directivo qué hacer? El problema pasa por la idiosincrasia nuestra. En la Argentina al directivo le resulta difícil entender que hay alguien que en forma rentada le pueda ofrecer soluciones. Es difícil que se asimile". En cambio, para Bassedas hay una gran diferencia: "No se puede comparar un manager de acá con uno de Europa, donde casi todos los clubes son sociedades anónimas y hay un dueño que es millonario y le da el poder a un manager para que maneje el fútbol. Pero acá, lamentablemente, los resultados están por encima de todo", sentenció.
Pese al final, no reniegan de la figura. La experiencia fallida con Menotti no desalentó a Julio Comparada. El presidente de Independiente aún piensa que el cargo es útil, aunque por la irritable situación en el club quedará vacante en los próximos meses. En Boca, Jorge Ameal piensa lo mismo que Comparada. Incluso, apenas se fue Bianchi, surgieron los nombres de Alberto Márcico y Gabriel Batistuta. Hoy esa idea parece lejana.
Casos para recordar. Pekerman, durante la gestión de Bielsa en la selección. Michelini, en San Lorenzo; López y Caballero, cuando Racing se gerenció; Maradona y un paso fugaz por Almagro, cuando Brown-Enrique eran los DT, a fines de 2000; el Beto Alonso, en 1989, dejó el cargo tras la derrota electoral de Di Carlo ante Dávicce. Bochini fue manager de los Rojos con Iso, pero se fue porque "no me daban bola", dijo.