Machi González festeja en el Vilas Club; en la semifinal, había levantado dos match-points | Prensa Petrobras Por Maximiliano Boso
LA NACION
Máximo González ahora está feliz y la sonrisa no le cabe en el rostro. Algo tiene que ver esa camiseta de River firmada por todo el plantel, que guarda en el raquetero como tesoro recién obtenido. En semanas consecutivas ganó dos torneos Challenger de la gira Copa Petrobras; el primero, en Montevideo, y el segundo, anteayer, en el Vilas Club. Las dos veces tuvo enfrente al uruguayo Pablo Cuevas, 71° del ranking mundial.
La gran historia se esconde detrás. Estar 66° en el ranking mundial de la ATP y romperse el ligamento cruzado anterior de la pierna derecha jugando al fútbol no parece ser una combinación alentadora; sobre todo cuando se tienen 26 años y se llegó a ese lugar a pura lucha contra las propias limitaciones, haciendo del esfuerzo un dogma. Machi González jugaba entre amigos, en diciembre del año pasado. Estaba de vacaciones, encima. Pero el choque fortuito con un compañero fue fatal. Debió operarse. Y desde entonces tuvo que esperar seis meses para volver a subir en el edificio del ATP World Tour desde los pisos de abajo.
Volvió a jugar en junio de este año, con ranking 188°. Hace dos semanas se ubicó 238°; así empezó a jugar la gira Petrobras. En dos semanas escaló 96 posiciones. Desde hoy es el 144° y todavía le queda paño para subir. "Quiero terminar dentro del top 100 para poder entrar directamente en el Abierto de Australia. Y el año que viene me quiero meter y estar entre los 50 mejores y mantenerme todo lo que pueda", dice Machi con ilusión.
- Imagino cómo debés sentirte después de dos títulos consecutivos.
-La semana pasada y ésta fueron increíbles. Llegar a las dos finales, ganarlas y ante un jugador con nivel ATP como Pablo Cuevas es fantástico.
- ¿Te arrepentís de haber jugado aquel partido con amigos?
-El fútbol siempre me gustó y lo practiqué junto con el tenis durante mucho tiempo, hasta que me incliné por el tenis definitivamente. Yo estaba de vacaciones y, en un partido, uno de ellos, sin intención, me chocó. La pierna se me fue para adentro. Al mes me dijeron que me tenía que operar. Y recién pude volver a jugar en junio.
- ¿Y qué sentiste en esos momentos?
-Mucha incertidumbre. Pero me puse las pilas, porque quería recuperar mi nivel. Por eso estas dos semanas fueron muy especiales. Cuevas tiene nivel ATP y le gané las dos finales. Y ganar en Buenos Aires también es especial, porque jugás ante tu gente. Para ellos también es este triunfo, mi familia, mi novia, mis amigos... Son los que siempre te apoyan a la distancia y ahora pudieron verme. Por supuesto, también estoy feliz por todo mi grupo de colaboradores.
- ¿Cómo funciona tu equipo con Mariano Zabaleta y Gustavo Marcaccio?
-Mariano me ayuda a manejar todo. Supervisa el trabajo, el equipo, además de volcar toda su experiencia. Habíamos quedado hace tiempo que me iba a ayudar a buscar entrenador, y así fue como empecé a trabajar con Gustavo, que también sabe mucho, me aporta su visión y es con quien trabajo día a día. Zabala , además, es un gran motivador, está siempre con el inflador a mano.
- ¿Dónde situás el nivel que mostraste durante el torneo?
-Siento que estoy jugando en el mejor nivel del año pasado. Tengo mucha confianza para salir a buscar los puntos. Mi objetivo es tener regularidad. Si lo consigo, todo va a andar bien.
-La Argentina es el país con más títulos Challenger del año (12). ¿Por qué pensás que se da eso?
-Somos un país de tenistas muy luchadores. Todos tenemos una garra tremenda y hacemos un culto del esfuerzo. Pero además de esas características, también hay entrenadores muy capacitados, que se valoran mucho en el circuito y que nos ayudan a crecer.
Ayer comenzó la etapa paraguaya de la Copa Petrobras, en Asunción, con la derrota de Martín Alund ante el serbio Nikola Ciric por 6-4 y 6-3. Hoy, en el encuentro destacado, José Acasuso, recuperado de una lesión, se medirá con Carlos Berlocq. En este Challenger participan otros nueve argentinos: Federico Delbonis, Marco Trungelliti, Pablo Galdón, Juan Pablo Brzezicki, Joaquín Monteferrario, Facundo Bagnis, Diego Junqueira, Brian Dabul y Patricio Heras.
SHANGHAI (Especial).- Sobre el cemento chino, Juan Mónaco se dio el gusto de celebrar su primer triunfo en el cuadro principal de un torneo del ATP Tour luego de casi cinco meses. El tandilense se impuso al francés Florent Serra por 6-4 y 7-6 (7-3), y pasó a la segunda rueda en el Masters 1000 de Shanghai; mañana se enfrentará con el holandés Thiemo de Bakker, que dio la sorpresa del día al ganarle al español Fernando Verdasco por 7-6 (7-4) y 7-5. En cambio, Eduardo Schwank perdió en el debut con el español Guillermo García López por 6-7 (8-10), 6-2 y 6-4.
Mónaco, que esta semana cayó hasta el puesto 41° del ranking, había ganado sus últimos partidos durante la Copa del Mundo por Equipos que se disputó en mayo en Düsseldorf; allí superó al serbio Victor Troicki y al norteamericano Sam Querrey. Desde entonces, el tandilense se ausentó casi tres meses por una lesión en la muñeca izquierda, y al regreso acumuló seis derrotas en siete encuentros, con un solitario éxito en la qualy del torneo de New Haven.