Grita Ramón; la imagen es un testimonio: como él, el equipo estuvo lejos de la pelota | Aníbal Greco - LA NACIONResulta extraña la expresión de un hombre que suele ser pícaro, irónico, provocador. Porque el común denominador lo define en ese rubro, apartado de la imagen derrotista. Más allá de los vaivenes del resultado, Ramón Díaz suele imprimir su sello divertido. En frases, en gestos, en la vida misma. La tarde del domingo lo sorprendió tanto que pareció otro. Asombrado por el gris rendimiento, asombrado con los goles adversarios, asombrado cuando ensaya descubrir una explicación. Es un reflejo, Ramón, de su San Lorenzo: de los últimos cinco partidos, perdió cuatro. En las últimas tres derrotas como visitante no marcó goles. Después de vencer a Boca y a Racing perdió el clásico más esperado por los hinchas.
"A mí no me gusta perder los clásicos porque sé lo que siente la gente, pero el fútbol tiene estas cosas y debemos seguir trabajando porque queda mucho por delante. Perdimos una buena ocasión y es la tercera vez que nos pasa. Nos vamos con mucho dolor".
Ve sin mirar, analiza sin pasión. Ramón parece otro. Verdaderamente, otro. Como conductor del Ciclón, suma tres juegos contra Huracán. Dos empates y una derrota. Sabor a poco, si se espía la histórica paternidad.
"Estoy sorprendido porque fue la semana en la que más habíamos trabajado. Pero el fútbol tiene estas cosas y sabemos que tenemos que seguir mejorando. Ellos se agruparon muy bien atrás y nosotros cometimos errores en la pelota parada, pero si analizamos bien hicieron muy poco para ganar".
El laboratorio había sido, hasta aquí, el secreto de la aceptable campaña. Centro y cabezazo. Una virtud que explotó este equipo flaco de habilidades individuales. Jugadas esenciales antes y después de las polémicas fuera del campo de juego. Como la relación de algunos referentes con Agustín Orion -ese pequeño gran enemigo de Ramón- y de juegos de mesa a altas horas de la noche. Tal vez, con este nuevo golpe, salgan a escena otras mínimas historias de controversias. Se analiza: casi sin posibilidades en el Apertura y a menos de dos meses de las elecciones, el piso parece resbaladizo.
"En la fecha hubo algunos empates y nos podíamos haber acercado, pero perdimos por segunda o tercera vez la chance de meternos arriba. ¿Si se terminó? No, no, todavía queda tiempo. En las distracciones y porque no marcamos bien, jugamos el peor partido del campeonato, pero el equipo intenta; lo tuvimos en el inicio pero no pudimos concretar y después ya nos costó demasiado".
Es la única voz que se escucha en tono azulgrana en el largo pasillo, histórico pasillo del Palacio. Historia y humedad detrás de su imagen, en un rincón de un estadio que suele obsequiarle una sonrisa al viejo Ciclón. Extraña ruta la del equipo del Bajo Flores en el Apertura: pensar que en la 7» fecha era el líder, luego de la esforzada victoria contra Olimpo por 3 a 1 como local. Después, la debacle. Lesionado Tula, el capitán, el referente, con limitado vuelo individual y desincronizado en el factor colectivo, el castillo fue derrumbándose poco a poco. "¿Si fue el golpe más duro? Y? a mí no me gusta perder los clásicos, porque sé el sentimiento que tiene la gente. Nos vamos con mucho dolor pero vamos a tratar de que esto continúe".
Se viene Independiente (con el Turco Mohamed, otro quemero en la escena); se viene Argentinos (un duelo especial en las últimos años) y se viene River, con lo que esa palabra representa para Ramón. San Lorenzo y su conductor, entonces, se juegan mucho en los días por venir.
6 goles sufrió Pablo Migliore en cuatro partidos. El polémico arquero, surgido en Huracán, fue el centro de las críticas de los hinchas locales. Luego del penal, la gente tomó nota de la ironía, al grito de "Migliore, Migliore". Al final, en el hall, una mujer lo increpó y cerca estuvo de una reacción.