Bartolomé Castagnola e Ignatius Du Plessis, experiencia contra juventud en una acción bien de polo | Emiliano Lasalvia - LA NACION Por Carlos Beer
LA NACION
Día movido en Hurlingham. Con un abanico de noticias y hechos que contar y analizar. Cuando la jornada se abría en el club, Alberto Pedro Heguy dio la novedad sobre su hijo mayor: "No juega Eduardo, tiene neumonía desde anoche". Faltaban dos horas para el choque ante La Dolfina, y en el palenque de Indios Chapaleufú II ya había reemplazante: el sudafricano Ignatius Du Plessis, de 6 de handicap, tres menos que el histórico back. La deducción era obvia: si Cambiaso y compañía eran amplios favoritos con los equipos completos, mucho más con esta sensible baja en el campamento Heguy.
Pero no, hubo de todo, y entre ese todo se incluye un partido de desarrollo cambiante, pero nada sencillo para La Dolfina Peugeot. Finalmente el campeón argentino se impuso por 15-13 a Indios Chapaleufú II Cardón, y el domingo próximo jugará contra La Aguada BMW por un lugar en la final del Abierto de Hurlingham YPF. El resultado introduce en la primera conclusión: no fue una victoria al galope del campeón. Tuvo que transpirar, y mucho, tanto que en el fragor de la lucha se quedó sin un soldado para la próxima batalla: Lucas Monteverde. El número 2 recibió dos amarillas en diez segundos por una reiterada protesta (se perderá un partido por sanción), en un momento de la temporada de polo en el que la nueva regla que prohíbe el diálogo entre jugadores y referís está en el ojo de la tormenta. Hay quejas porque se sanciona la mínima palabra, las hay porque no se sancionan todas las palabras, y hay protestas por la distinta aplicación del rigor de acuerdo con el protagonista y su currículum. En definitiva, regla nueva, pero nada nuevo...
Lo sucedido en los ocho chukkers mantuvo para ambos conjuntos la misma sintonía que venían ejecutando. Sus ritmos fueron de menor a mayor, en el caso de La Dolfina, y de mayor a menor, para Indios Chapaleufú II. Un primer chukker perfecto del perdedor le permitió adelantarse por 5-0 en el marcador. Los cotejos de polo son muy largos, larguísimos, pero un arranque así no suele darse. Y si después los vaivenes del partido llevan a cambios abruptos, hay que fijar la lupa en otros aspectos.
Chapaleufú II llegó 8-7 arriba el entretiempo, pero entre el tercer chukker y el sexto convirtió sólo dos tantos. Estuvo 22 minutos sin anotar, en la mitad del cotejo, un déficit similar al que tuvo en el desenlace del encuentro con La Aguada. Pero no fue dominado en el juego, porque aún en ese lapso todo fue muy repartido. Es que Chapa II rindió y en eso merece destacarse la labor de Du Plessis, un jugador de 21 años que tiene un grandísimo futuro.
Claro, La Dolfina a veces funciona en piloto automático y con eso le alcanza. Sobre todo en estos tiempos de caliente motores rumbo a su gran objetivo histórico y en especial de esta temporada: Palermo. Por ahora juega y prueba como se entienden los viejos con el nuevo, David Stirling, que todavía está algo tibio de acuerdo con el potencial que puede dar. "Empezamos 0-5 y ganamos por individualidades. Todavía no tenemos funcionamiento, pero toda la vida pasó eso", comentó luego Castagnola, con su honestidad sin límites. Y agregó: "No me preocupa para Palermo. Lo único que queremos Lucas [Monteverde] y yo, que nos vamos de La Dolfina, es mantener el récord ahí".
Funcionamiento, palabra clave para muchos equipos. Pero no para La Dolfina. Días atrás su líder reconocía a La Nacion que el equipo no tenía sistema. Así es La Dolfina, el equipo que alterna buenas y malas, aunque sabe hacia dónde va. Así es, Lolo dixit: un equipo individual.
A las 12 del domingo, Ignatius Du Plessis se enteró de que iba a ser titular en Indios Chapalefú II por la neumonía que sufrió Eduardo Heguy. Y esto dijo tras el partido y su muy buena tarea: "Fue divertido, nunca había jugado este polo. Todavía me queda mucho por aprender. Podría haber jugado mejor. Enfrentar a Cambiaso fue muy bueno. Uno siempre quiere jugar contra los mejores".