A poco de regresar de los Estados Unidos, Fabricio Oberto habló en detalle de su problema y se refirió al futuro | La Voz del interior Por Enrique Vivanco
Para LA NACION
CÓRDOBA.- No hubo ningún disimulo en Fabricio Oberto para expresar sus sensaciones. El ex pivot de la selección argentina de básquetbol no ocultó el nuevo sentimiento que desde hace unos días lo mantiene en vilo.
"Me siento extraño haciendo esta conferencia de prensa. Es una conferencia que nunca se espera. Uno no prepara lo que va a decir."
Oberto había llegado a las 15.30 de ayer al aeropuerto de Córdoba y sin escalas recaló en el diario La Voz del Interior , donde mantuvo el primer contacto con los medios de prensa luego de retirarse del básquetbol. "Un asistente de Portland me dijo al final del primer cuarto que estaba blanco. Yo no me sentía bien. Me sentía mareado, muy débil y con el corazón muy acelerado. Y ya cuando iba camino a una nueva revisión médica, tomé la decisión. «Esta vez, la decisión será mía», me dije a mí mismo, antes de que los médicos me dijeran lo suyo. Decidí apostar por la salud y priorizar mi vida; empezar a disfrutar más de mi familia y no hacer todo por el básquetbol como hasta ahora", describió Fabricio sobre sus últimos momentos como deportista profesional. El partido citado fue el que Portland Trail Blazers, su equipo, jugó contra Milwaukee Bucks, el de Carlos Delfino.
Oberto tampoco esquivó aventurar lo que él presume para su futuro. Sabe que toda su vida ha estado ligada al deporte; entiende que la transición hacia una nueva vida será difícil, pero comprende, también, que tiene armas como para seguir disfrutando de lo que está por venir. "Este tiempo lo dedicaré a mis seres queridos y a analizar cuáles son las alternativas que voy a elegir para darle forma a mi futuro. Van a pasar meses, años de esta decisión, y creo que, con el tiempo, será durísimo para mi, aunque no puedo quejarme de todo lo que viví en el básquetbol", explicó.
Y fue dejando otras frases que lo describen en su faz humana, tan elogiada por quienes disfrutaron con él, desde cualquier función, el básquetbol: "Lo que más voy a extrañar será la competencia. Mi sueño no sólo era llegar a la NBA, sino ser el mejor compañero en cada equipo en el que jugara".
Al respecto, todos sus compañeros de la Generación Dorada se encargaron de resaltar sus virtudes personales y de apoyarlo en este trance. Sobre la repercusión que su determinación tuvo entre sus colegas, Oberto detalló: "Mis amigos como Chapu [Nocioni], Manu [Ginóbili], Luis [Scola] respetaron mi decisión y estuvieron a mi lado. Me alentaron y mostraron toda su amistad. Fue tan emocionante como lo que viví en el estadio de los Spurs el sábado a la noche".
Y ante otra pregunta, volvió a resaltar las dificultades de readaptación a experiencias más pasivas que se le avecinan. "Voy a tener que buscar varias actividades para ocupar todo el tiempo que la dedicaba al básquet. Estos últimos tiempos, la selección argentina me absorbió mucho tiempo. Y lo disfruté".
Por lo pronto, y antes de que los momentos de mansedumbre lo lleven a la reflexión, ya tiene agendado uno de los festejos de los varios que seguramente deberá afrontar en estos tiempos de reencuentros y de revisiones. Mañana, el cumpleaños de su amigo, Bruno Lábaque, base de Atenas, seguramente lo tendrá como gran protagonista. "Tiene que disfrutar la vida después de todo lo que le dio al básquetbol. Lo espero con un fernet", dijo Bruno, al poco tiempo de enterarse del final de la carrera de Fabricio. Y Fabricio, además, profundizó esa frase: "Siempre me sentiré parte del básquetbol. Pensar que jugué al lado de tantos monstruos me hace sentir un tocado".