"No pienso en el futuro. Nos está yendo bien así...". Aunque insista en que su función en River es la de "director general de las divisiones inferiores", Juan José López sabe que este rendimiento productivo del equipo lo postula con chances de seguir como técnico y que las encuestas (públicas y privadas) lo muestran con posibilidades de continuar este sueño impensado. Todos entienden este juego y los dirigentes también asumen en la intimidad que el despido de Cappa instaló un escenario a todo o nada. Sin dudas, una derrota ante Boca en el superclásico o continuar con los malos resultados habría obligado a acelerar los tiempos para buscar un técnico definitivo.
J.J. López desempolvó otro espíritu, otra actitud... otra vitalidad. La que le imprimieron Roberto Pereyra (19 años) y Eric Lamela (18), jóvenes que pueden acceder con más frecuencia a los elogios. La renovación en una formación se catapultó desde una actitud irreverente y productiva. Respaldada por el esfuerzo de jugadores como Maidana, Acevedo, Almeyda y Pavone. Una combinación que ofreció soluciones accesibles para torcer los antecedentes que había instalado el ciclo de Cappa (en zona de Promoción y 6 puntos abajo de Huracán). Ellos asumieron naturalmente la responsabilidad. Como alguna vez lo hicieron la legión de J.J. López-Passarella y Alonso, entre otros, en poco tiempo los posibles herederos aceleran esa impresión de recambio que desde hace tiempo se implora por el lado de Núñez.
El mensaje de López siempre fijó como objetivo primordial cuidar el arco propio. Cumplió con su meta, que le sirve para desterrar la vulnerabilidad que arrastraba en el último tramo del ciclo de Cappa. En el segundo tiempo con Colón, anteanoche, el equipo pareció haber demostrado que también puede alimentar su promedio del descenso con un juego más profundo. En lo que ya es una larga peregrinación para salir de una angustiosa situación, tuvo la posibilidad de dar un salto y superar la línea de Huracán y lo hizo: 10 puntos de 12, está fuera de la promoción y 4 puntos por encima del Globo.
Había sido contundente Passarella ante los miembros de la comisión directiva poco después de la salida de Cappa: "No creo que Jota Jota sea un técnico interino. Ojalá le vaya bien, aunque quiero aclarar que con esto no estoy confirmando nada. Ahora el dilema es ver cómo se va resolviendo este momento complicado, porque a veces lo que uno busca afuera por ahí lo tiene en casa". El círculo íntimo del Káiser asegura que no hay que descartar nada, y que en carpeta aún figuran Marcelo Bielsa, Ramón Díaz y especialmente, Alejandro Sabella. Aunque no sea una cosa juzgada y sin necesidad de autopostularse, la suerte del "soldado de Passarella" depende de los resultados, y en ese rubro está bien posicionado.
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