Ramón Díaz salió indemne de la dura derrota del oficialismo en las elecciones de San Lorenzo. Todo el costo de la pobre campaña del equipo en el Apertura (13°) lo pagó una dirigencia que ya estaba desgastada y a la que quizá ni una gestión futbolística más productiva del Pelado hubiera salvado del fuerte rechazo que recibió en las urnas. El nuevo presidente, Carlos Abdo, no se planteó la posibilidad de reemplazarlo: le respetará el contrato hasta junio.
Aunque sea de manera indirecta y subliminal, los socios también emitieron un voto castigo para Ramón, que se debe una autocrítica y varias correcciones a lo que hizo en el primer semestre.
Cuando las cosas parecían marchar bien (San Lorenzo estaba primero en la 7a fecha), Ramón se llevaba las palmas por su condición de técnico perspicaz, pero cuando todo se torció y el equipo se desbarrancó, el Pelado empezó a hacerse el enojado, el incomprendido y tomó distancia del plantel para quitarse responsabilidades.
Y la realidad es que mucho de lo que le pasó a San Lorenzo se entiende y se explica a través de las decisiones de su entrenador. Es cierto que Savino no le puso a disposición un amplio presupuesto, pero eso no lo exime de lo mal que apuntó con los refuerzos. Herner, San Román, Placente y el colombiano López Méndez los eligió él y estuvieron lejos de conformar. Lo que se insinuaba como uno de sus aciertos, el uruguayo Balsas, se desvirtuó a partir de la tensión que Díaz establece para relacionarse, que tuvo su punto más alto de discordia y desentendimiento con el Burrito Rivero. Un conventillo que hizo recordar al que estalló con Orión en 2008.
Sólo Tula, un defensor que siempre le rinde en diferentes épocas y circunstancias, y Guillermo Pereyra respondieron medianamente a las expectativas. De las inferiores tampoco rescató algún juvenil que llamara a la ilusión, más allá de la continuidad que le dio a Meza hasta que se lesionó y del lugar que hubo para Reynoso y Palomino cuando el equipo estaba desfigurado por los malos resultados y desempeños.
Mientras Rivero y Bordagaray se fueron sin una palabra de agradecimiento para el Pelado, Chaco Torres, un jugador importante, se inutiliza entre lesiones y sus cíclicos deseos de buscar otros rumbos. Si de los refuerzos que llegaron Giménez es el que más entusiasma (a la espera de que se resuelva lo de Salgueiro) es porque el peruano Carmona, el paraguayo Velázquez y Ferrari (suplente en All Boys) son una incógnita como los que arribaron en el semestre anterior.
Acostumbrado a concentrar el diseño y el manejo de un plantel, Ramón Díaz ahora debe consensuar y compartir espacios con el Bambino Veira y Victorio Cocco. Aunque Abdo lo haya respaldado, Ramón ya no tiene al estoico escudo de Savino para recibir los golpes que a él le rebotaban.
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LuRichard
(hincha de:
San Lorenzo)
Ramón Díaz tuvo serios problemas de relación con los planteles que dirigió en San Lorenzo (club del que soy hincha), desconozco lo ocurrido en otras instituciones. Su alto perfil tiende a opacar todo lo que tiene al lado (sea jugador, dirigente o directamente una institución). Pudo, inclusive, imponer la contratación de sus hijos. Y convengamos que no eran jugadores de gran nivel. Esto, ciertamente, pone en riesgo la estabilidad de cualquier grupo y la dirigencia (en esa etapa) se lo aceptó. En un primer momento pueden obtenerse resultados, pero a la larga el plantel se resquebraja. Me parece acertada la medida de poner límites a Díaz. Será beneficioso para el club.
bigmakboy
(hincha de:
Indep´te)
Ramon Díaz siempre hace lo mismo, cuando gana es el mejor, cuando pierde se distancia de todo y se hace el malo, el que limpia jugadores, y yo creo que ahí es cuando más unido tiene que estar al plantel, apoyando, reforzando lo anímico. Nunca me va a gustar esa faceta de él.
bigmakboy
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Indep´te)
Ramon Díaz siempre hace lo mismo, cuando gana es el mejor, cuando pierde se distancia de todo y se hace el malo, el que limpia jugadores, y yo creo que ahí es cuando más unido tiene que estar al plantel, apoyando, reforzando lo anímico. Nunca me va a gustar esa faceta de él.
elrafa2
(hincha de:
San Lorenzo)
Es fundamental limitar a Ramón y no darle gustos al gas. Su alto perfil choca cuando hay malos resultados y al no bajar ni un cambio y redoblar la apuesta termina peleado con todos. Es un gran DT pero debería replantearse su manejo de grupos, lo hace mucho por intuición y poco por formación. Los refuerzos (salvo Carmona) no son malos y lo del colombiano lo digo porque nadie lo vio jugar, pero ningún equipo se reforzó, se van jugadores por poca plata y no se puede traer a nadie. Inferiores más que nunca señores.
LuRichard
(hincha de:
San Lorenzo)
Ramón Díaz tuvo serios problemas de relación con los planteles que dirigió en San Lorenzo (club del que soy hincha), desconozco lo ocurrido en otras instituciones. Su alto perfil tiende a opacar todo lo que tiene al lado (sea jugador, dirigente o directamente una institución). Pudo, inclusive, imponer la contratación de sus hijos. Y convengamos que no eran jugadores de gran nivel. Esto, ciertamente, pone en riesgo la estabilidad de cualquier grupo y la dirigencia (en esa etapa) se lo aceptó. En un primer momento pueden obtenerse resultados, pero a la larga el plantel se resquebraja. Me parece acertada la medida de poner límites a Díaz. Será beneficioso para el club.