"¡Otra vez me vas a venir con eso! Basta, ya pasó." Mario Moccia, la máxima referencia dirigencial del handball argentino, pero también jefe de varias delegaciones argentinas panamericanas y olímpicas y actual secretario del Comité Olímpico Argentino, se quejaba en julio de 2007, en Río de Janeiro, durante los Juegos Panamericanos.
La consulta era una de esas que había escuchado tantas veces que ya no quería contestar. El hombre siempre miraba hacia adelante, por el bien del handball. Pero la realidad a su alrededor no mostraba más que conflictos internos, peleas con el técnico y figuras que abandonaban la selección.
Moccia consiguió que la Confederación y la Femebal (federación metropolitana) se unieran en la década del 90 después de 25 años de separación que impedían armar un equipo nacional conjunto. Antes era la selección de uno o de otro. En 1997, la Argentina llegó por primera vez a un Mundial grande (antes sólo accedía al Mundial B). Fue en Japón y en el debut peridó 36-17 con... Suecia.
Si no se hablaba de la crisis dirigencial o de los planteles incompletos, uno tenía que enfocarse en lo deportivo para tratar de encontrar buenas noticias, pero... la Argentina nunca estuvo en unos Juegos Olímpicos. El equipo empezó a trabajar mejor en los últimos 10 años, pero aún se espera el salto.
Sólo el campeón de los Juegos Panamericanos consigue la clasificación olímpica. La Argentina estuvo cerca dos veces. En Santo Domingo 2003 perdió la final con Brasil por un gol y en tiempo suplementario. ¿Qué se publicó en los diarios? Que los argentinos reaccionaron a las burlas de los brasileños. Todos terminaron a las trompadas. Se estuvo cerca en Río 2007, pero se perdió la final con Brasil. ¿Qué se publicó en los diarios? Al final del partido, desde el banco de suplentes de la Argentina voló un sillazo contra los brasileños. Todos terminaron a las trompadas.
El Mundial no es el principal objetivo argentino de 2011. Se apuesta a los Panamericanos de Guadalajara 2011, para conseguir el pasaje para Londres 2012. Otra vez, Brasil será el rival. Otra oportunidad de esas que parecen inmejorables.
Pero algo parece haber cambiado. El nuevo entrenador, Eduardo Gallardo, construye desde hace años este grupo que le ganó a Suecia 27-22: "Esto demuestra que se empezó a trabajar bien estructuralmente y que tenemos una camada magnífica que hay que aprovechar. Son jóvenes, faltan tres años para que estén maduros", dice.
Se refiere, especialmente, a Diego Simonet, picante, con pasta de crack, y a Federico Vieyra, único argentino que fue elegido en un equipo ideal de un Mundial -en realidad fueron dos, el juvenil de 2007 y el junior de 2009-. A ellos se suman los mayores que apuntalan el crecimiento del resto, como Matías Schulz, Gonzalo Carou, Leonardo Querín y Andrés Kogovsek. Se habla, claro, de un equipo que juega bien al handball. Que quiere dejar atrás aquella oscuridad.