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Simonet, una familia de selección

Diego y Sebastián son figuras del equipo que hoy juega ante Croacia; sus padres y Pablo, el hermano menor, también vistieron la celeste y blanca;

Por Fernando Czyz | canchallena.com

 
 

Por Fernando Czyz
LA NACION

Lund, una de las ciudades más antiguas de Suecia, cerca de Oresund, el estrecho que une el Mar del Norte con el mar Báltico, es el lugar en el que están los hermanos Diego y Sebastián Simonet, viviendo esta intensa experiencia de ser parte de la mejor actuación argentina en un Mundial de handball, que desde hoy participará, por primera vez en la historia, en una rueda final. "Creo que lo que venga desde ahora es un regalo. No por eso nos vamos a tirar para atrás, porque una vez que estás ahí tenés que tirar la caña y tratar de pescar. Soñar no cuesta nada y estamos entre los 12 mejores del mundo", reflexiona Sebastián, que tiene 24 años. "Va a ser difícil como contra Polonia o como contra Suecia, pero creo que podemos dar otro batacazo", se anima Diego, de 21 años.

Pinamar fue el lugar elegido de la costa atlántica por el resto de la familia Simonet, que con similar intensidad siguen cada paso de dos componentes más de una familia que tiene dedicación exclusiva al handball. Papá Luis integró la recordada selección del 81, que le ganó a EE.UU. y a Brasil, en un Panamericano en el Luna Park; mamá Alicia también tiene varios torneos con la selección mayor argentina, y Pablo, de 18, el menor de los hermanos, el lunes tiene que terminar las vacaciones para comenzar las prácticas con el seleccionado juvenil que en agosto próximo jugará el Mundial de la categoría en Mar del Plata. Luis se emociona y no puede evitar llorar mientras habla de sus hijos: "No se puede expresar con palabras lo que siento porque esta familia sabe lo que es jugar con la selección. Nunca pensé que un equipo nacional iba a lograr estar entre los 12 mejores del mundo. Si a eso le sumás que dos de mis hijos están en el plantel, ¿qué más se puede pedir?".

Diego y Sebastián, en Suecia, se preparan para el duelo que hoy, desde las 14.15, la Argentina tendrá contra Croacia. Será otro rival muy difícil, pero no se achican: "Queremos seguir ganando. Soñar no cuesta nada y nosotros estamos entre los 12 mejores del mundo", dice Sebastián al salir del FFS Arena de Lund, y el Chino, como lo conocen a Diego, completa: "Ahora, para nosotros, la expectativa es jugar al máximo. Pase lo que pase, nos vamos a ir de acá con una alegría inmensa, así que no tenemos nada que perder".

Ambos juegan la Liga Asobal de España, en Torrevieja. Ambos juegan como armadores centrales, así que es común que uno reemplace al otro en la cancha.

"Lo estoy disfrutando muchísimo. Además de jugar con él durante todo el año, lo estoy viendo explotar en este Mundial", dice Sebastián sobre Diego, tal vez la máxima revelación de este Mundial.

"Los abrazos antes o después de cada partido son emocionantes. Además de ser un hermano, es como un amigo, y es un placer enorme jugar con él porque arma muy bien el juego y es un referente para mí", dice Diego sobre Sebastián.

Y los dos se acuerdan de Pablo, el más chico: "Es el mejor de los tres. Le falta aprender un par de cosas, pero en poco tiempo va a estar explotando al máximo", señala el Chino, mientras que Sebastián agrega un deseo: "Va a ser un sueño poder jugar los tres juntos en la selección mayor".

Luis recuerda que la abuela Zulema es la que acompañó cada partido de la campaña de los tres hermanos. Como si necesitara explicar que nadie en esta familia deja de respirar handball. En realidad, no hacía falta.

El aporte goleador de los hermanos

Diego Simonet fue de menor a mayor. Tras marcar apenas un gol en el partido con Corea del Sur, convirtió seis contra Polonia y se soltó. Lleva 18 en el torneo. Sebastián tuvo su mejor aporte ofensivo en el debut ante los coreanos, con cuatro tantos. Tiene ocho en el campeonato..

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