La mirada es una ventana por la que va y viene la historia. Situada en cada lugar de las flamantes tribunas, la vista del hincha de Chacarita, nublada de emoción, recuerda con nostalgia los viejos escalones de madera subidos de la mano, como lo marca el traspaso generacional... Las maravillosas atajadas de Isaac López, los goles grabados en la memoria de Campana y Busico, de Mario Rodríguez, de Raúl Savoy, del "Tanque" Horacio Neumann y las epopeyas de ese glorioso equipo de 1969 que supo consagrarse campeón. Más ahora que el progreso dejó su huella en un estadio remodelado por los mandatos de la modernidad.
La vieja cancha siempre volverá en forma de recuerdo. Siempre. Por aquellos relatos de la infancia que quedan a fuego. En la memoria. En el corazón. Como esas noches de cine al aire en la pantalla gigante que convocaba al barrio. Las peñas folclóricas, los bailes de carnaval, de boxeo y. tantas otras añoranzas. Seguramente con los tablones se fueron buena parte de una historia, pero es parte del destino y habrá que aceptarlo. Siempre presente en el aire, en ese rectángulo, vibrarán los corazones tricolores.
Cualquiera sea el final de esta temporada, es el deseo que el camino recorrido sirva para reconocer y corregir e iluminar los proyectos de mañana y los que soñaron aquellos románticos que en 1906 fundaron el club en un local del Partido Socialista, en Dorrego y Giribone. Ahí están en San Martín las nuevas tribunas de cemento que se construyeron con el esfuerzo desinteresado de los que no cotizan el aliento. Que esperan que ese fervor desatado, pletórico y desbordante de un público incondicional no claudique ante la adversidad. Allí esperan esas columnas de esfuerzo para volver a ser testigos de nuevas jornadas de gloria, de recuerdos imborrables, de celebraciones interminables y, también, del sentido de pertenencia. En sus primeros pasos anda un nuevo proyecto en juveniles que debe ser prioritario y a la espera de un complejo acorde en las tierras cedidas por el Ceamse.
Otra vez ante otro momento cumbre, Chacarita. Con la humildad de siempre y la grandeza que supo conquistar. Con la garra, el fútbol y el sufrimiento, sus máximos atributos, asume el desafío de la refundación, al fin, tan importante como el anhelado sueño de volver a primera.
En el recorrido de los años posteriores al asentamiento en las lomas de Villa Diehl, actualmente Villa Maipú, donde se asentó Chacarita en 1945, hubo crisis y descensos; renovaciones y ascensos. Pero una gran historia que sigue vigente. La misma que obliga a no olvidar aquellos años en los que el trabajo diario, con mucha entrega y sacrificio, permitía alcanzar objetivos importantes. Los almanaques de Chacarita están marcados con días inolvidables y hoy, el 30 de enero de 2011, es uno de ellos.