Muchos se sorprenden al ver a Olimpo en lo más alto del torneo, pero no son menos a los que les llama la atención que ahí también esté River. La cultura de la inmediatez, la compulsión a sacar conclusiones terminantes a partir de los acontecimientos más cercanos indicaban que River no estaba en condiciones para un comienzo tan auspicioso.
Ya había quedado en el olvido que River había redondeado una campaña razonable en el Apertura (cuarto, con 31 puntos) y que desde la asunción de Juan José López había ganado cuatro de seis partidos con un equipo que, gustase o no, empezaba a mostrar una identidad de juego. Por el contrario, la visión que se imponía antes de empezar el Clausura era la del verano, la de los bolsillos vacíos para traer refuerzos y la de la fatalidad de la lesión de Carrizo. Poco se reparaba en que al menos había mantenido al plantel.
En esos días de enero, River no resistía la comparación con Boca, al que, paradójica y repentinamente, dejó de zumbarle en el oído la amenaza de que en junio puede verse en el espejo de los promedios de River si no realiza una buena campaña. En el horizonte sólo se divisaba la pericia de Falcioni para hacer de un ex jugador como Calvo la mejor noticia desde el retiro del Negro Ibarra y de reinstalar a Mouche en la línea sucesoria del Mellizo Barros Schelotto y Palacio. Todo así de sencillo y rápido.
En ese primer mes del año, River dejó de emplear el doble discurso con Ortega para decirle con todas las letras que no entraba dentro del proyecto. Como era de esperar, el revuelo por la salida abrupta de un ídolo duró unos días, pero no tantos como para que todo River se acomodara a esta nueva realidad antes de la primera fecha. Es cierto que gracias a los siete puntos sobre nueve de estas tres fechas ningún hincha de River entonó el "Oooortega..." que otras veces se oyó a modo de reclamo y reivindicación. Quizás el grito resurja ante la primera serie de resultados negativos, aunque esa nostalgia por el Burrito no esté justificada a la luz de su baja contribución en 2010.
Así como River resolvió de manera diligente y en el tiempo justo el expediente Ortega, a Boca le explotó el caso Riquelme en un momento poco oportuno. Las consecuencias aún son perturbadoras para todos: plantel, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas.
River asume su realidad y sólo se permite un eufemismo de puertas hacia afuera. Así como se habla de larga enfermedad en referencia al cáncer, River repite que "hay que salir de esta situación", frase cuyo subtitulado es "hay que salvarse del descenso". Como en el fútbol un mes es mucho tiempo, febrero desmintió varios de los anuncios y augurios de enero. Y aunque no lo parezca, lo de ahora no es tan nuevo para River y Boca. Sólo hay que hacer memoria hasta diciembre.
El partido -hoy desde las 17- entre Barcelona y Athletic de Bilbao enfrentará a Pep, el DT que se despide de Barcelona, con el rosarino, quien volvió a encender el entusiasmo futbolístico en Bilbao. Por Sebastián Torok, enviado especial
Fue la gran apuesta de Falcioni y los dirigentes para ganar la Libertadores y él responde con sacrificio y oportunismo: "Es uno de los tantos más importantes de mi carrera", dijo sobre la conquista frente a Fluminense. Por Diego Morini
Tu mensaje está siendo procesado, en minutos será ingresado dentro de los comentarios de la nota.
cuqui71
(hincha de:
River)
Muchas de las sensaciones que se describen en esta nota se dan por lo que escribe o dice el pseudo periodismo deportivo que te endiosan o te entierran en el más fétido de los lodos por un par de resultados a veces, y otras por amiguismo y/o conveniencia.
manuorinoco
(hincha de ...)
Sólo hay que mirar el artículo anterior de Mauri para caer en la cuenta de que incluso él representa lo que critica. La verdad es que este periodismo cortoplacista, petardista y vendehumo ya podría ir pasando a retiro.
Napo1725
(hincha de:
River)
Lástima que todos los comentarios de La Nación incluídos los de Mauri indicaron exactamente todo lo contrario durante el curso del año en curso. ¡son muy malos los periodistas deportivos!
cuqui71
(hincha de:
River)
Muchas de las sensaciones que se describen en esta nota se dan por lo que escribe o dice el pseudo periodismo deportivo que te endiosan o te entierran en el más fétido de los lodos por un par de resultados a veces, y otras por amiguismo y/o conveniencia.