No falta a la verdad Jota Jota López cuando dice que los rivales ahora ven a River de otra manera. Menos vulnerable, más firme, anímicamente fortalecido, convencido de lo que quiere en la cancha. En los últimos meses, River recuperó una buena parte del respeto que los adversarios le habían perdido, pero todavía está lejos de volver a sentirse prestigioso.
Ante Gimnasia, los hinchas, entusiasmados, cantaban: "Para ser campeón, hoy hay que ganar". ¿Era un pedido desmedido, una pretensión alejada de la realidad? El sentido común y el contexto general de este Clausura indican que no, pero el Negro López y su equipo hicieron oídos sordos, no se movieron de una melodía más austera: para los promedios, un punto va a alcanzar. Los hinchas querían rock and roll y River les pasó música sacra durante 90 minutos.
Mientras elimina progresivamente la amenaza del descenso, River corre el riesgo de matar de aburrimiento a más de uno. Así como le agradecen tanta sensatez para asumir la crisis que lo venía acosando desde hace dos temporadas, nadie lo acusará de inconsciente ni de irreflexivo si se anima dar un paso más largo de los que viene dando.
A estas alturas, olvidarse de los promedios y salir campeón no son dos objetivos incompatibles, aunque desde las entrañas del Monumental se hable de "la tabla de arriba y la de abajo". La cuestión ya no es tanto numérica, sino de mentalidad, de convicciones.
Desde que asumió el Negro López, River se convirtió en un conjunto tan cartesiano y lógico que las únicas derrotas que sufrió en 16 partidos fueron ante los considerados los dos mejores equipos del país: Estudiantes y Vélez. Las candidaturas de estos dos al título parecen más naturales porque están instalados como potencias locales, pero atender al mismo tiempo la Copa Libertadores puede pasarles una costosa factura. Ambos ya están en octavos de final, a la espera de rivales que les consumirán bastante energía y tensión nerviosa. En el terreno internacional, no se mueven con tanta autoridad ni son tan favoritos como fronteras adentro. En el Clausura pueden dejar espacios que no necesariamente ocuparán los más capaces, sino los más atrevidos.
A Jota Jota nadie le puede negar sus condiciones de sanador de un paciente que estaba enfermo, que no había respondido a los distintos tratamientos de otros entrenadores. López acertó con el diagnóstico desde el primer momento y lo curó, pero lo sigue manteniendo en reposo, bien tapado, a lo mejor temeroso de alguna recaída que lo devuelva a un estado delicado.
Estirar la convalecencia más allá de lo debido sólo distorsiona la imagen de un River que, como dijo Jota Jota, ya es visto con otros ojos.
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19.04.11 05:56
blopaaf
(hincha de:
River)
a River le llevó muchos años pasar de la gloria al ridículo. Es absurdo pretender que vuelva a ser el grandioso equipo que fuera en los 90 - ofensivo, audaz, vistoso y ganador - en el transcurso de un campeonato. Miren si no lo que le costó a Racing encontrar el buen juego que disfruta ahora...
ezequieljury
(hincha de:
Boca)
Soy de Boca y estoy de acuerdo con lo que hace JJ... River era visto como es Boca ahora.. ganable a pesar de sus figuras... Quedo lejos cuando deleitaban a propios y extraños con Saviola, Ortega, Angel y Aimar... que envidia de buen juego...
recar1963
(hincha de:
San Lorenzo)
Totalmente. J.J. a hecho algo que nadie esperaba de alguien que tomo como tecnico interino y se quedo. Seria alocado lanzarse a mil y cometer un error costosisimo. Mientras los tecnicos de "nombre" siguen mostrando que los jugadores los devoran.