Para el fútbol argentino fue como un golpe bajo la programación del fin de semana. Que la final de la Champions League, pero particularmente la enésima exhibición de Barcelona, se le haya entrometido en el cronograma y la haya forzado a compartir cartel fue un destino cruel, una desventura que lo puso un poco más en evidencia. Verse comparado con una expresión de semejante excelencia puede ser doloroso, en especial para un medio con tantas limitaciones.
Pero si este equipo maravilloso de Lionel Messi hace escuela y es ejemplo no es únicamente por la abundancia de su talento. El tiempo, los partidos, las pruebas de máxima exigencia, las incontables demostraciones que se dio a si mismo de su clase, lo han vuelto experto en el manejo de las emociones y de la confianza en su poder. El otro día, Pep Guardiola hizo una referencia a esa habilidad: "Hay que entrenar y pasarlo bien hasta el jueves, y tensarnos en el momento justo". La frescura y espontaneidad con la que Barcelona simplifica todas las situaciones de juego parecerían contradecir esa noción de las tensiones, pero el mensaje del técnico es realista y bastante fácil de comprender. Esa lección, su equipo la tiene sabida tanto como todas las demás y le permite afrontar las mayores pruebas con una suficiencia y naturalidad asombrosas. Que en la cancha despliegue su arte con tanta facilidad no implica que viva permanentemente relajado.
En este lado del mundo, en una escala muy diferente, las circunstancias empiezan a ponerle a prueba el pulso a la mayoría. La tensión con la que convivió en Bahía Blanca fue una muestra de lo que River tendrá que sobrellevar en las próximas tres semanas. Pero ayer el equipo atravesó aquella frontera conceptual a la que aludió Guardiola y cayó en el agarrotamiento, quedó en las cercanías de una parálisis peligrosa. Olimpo no logró castigarla por su propia impericia. ¿Debería relajarse River? Hasta cierto punto. Lo que dijo Almeyda al respecto ("El que está nervioso que no se dedique a esto") no parece tan lógico. Para futbolistas que en buena medida no están acostumbrados a lidiar con una situación así, no ponerse nerviosos sería casi inhumano, algo parecido al desinterés o la desidia. En la responsabilidad bien asumida también hay siempre una gota de temor o de desconfianza.
También a Vélez, por ejemplo, le hará falta ese equilibrio emocional, como nunca en un momento en el que el mínimo resbalón puede echarlo todo a perder. Ayer se vio cara a cara con algunos de los riesgos que corre. Mantener una ambición tan importante le demandará un dominio de sí mismo del que ya supo dar algunos indicios.
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30.05.11 10:44
bigmakboy
(hincha de:
Indep´te)
Ayer a River lo noté "asustado". Olimpo fué más y el empate hasta le quedó chico. Quedan 3 finales y van a tener que jugar de otra manera. Es la única forma.
bostero22
(hincha de:
Boca)
riBer ayer jugo a no perder , pensar que un resultado adverso lo hacia casi inalcansable a su rival ; en cambio con este resultado depende SOLO de si mismo , ya que un triunfo la proxima fecha lo colocaria fuera de promocion , cualquiera sea el resultado de Olimpo-Arsenal
bigmakboy
(hincha de:
Indep´te)
Ayer a River lo noté "asustado". Olimpo fué más y el empate hasta le quedó chico. Quedan 3 finales y van a tener que jugar de otra manera. Es la única forma.