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Fútbol

Barovero: "Ojalá las atajadas sirvan de mucho"

El arquero fue clave cuando el partido estaba 0-0 y se fue feliz: "Queremos darle una alegría a la gente"

 
 

Por Patricio Insúa

Para Vélez era una prueba de fuego. Debía demostrar que estaba vivo: la eliminación en las semifinales de la Copa Libertadores lo había golpeado duro y hasta sus propios protagonistas reconocían sentirse dolidos por haber estado cerca de levantar nuevamente un trofeo internacional. "Pero esto sigue", fue el mensaje del entrenador Ricardo Gareca. "No nos vamos a caer", apareció la frase, como una mezcla de necesidad y autoconvencimiento.

Y, como en otros tantos partidos, apareció Marcelo Barovero para vestirse de gran figura junto con el Burrito Juan Manuel Martínez. Fue de arco a arco: el primero resultó clave para mantener la valla en cero cuando el partido estaba igualado; el segundo apareció en toda su dimensión para hacer un golazo que puede quedar en la historia.

"Ojalá las atajadas sirvan de mucho. Sirvieron para ganarle a un gran equipo como Godoy Cruz, que fue protagonista hasta el final. Y todavía puede pelear. Ojalá sirvan para que le demos una alegría a la gente", opinó el arquero, que le desvió dos mano a mano a Godoy Cruz, uno a Rubén Ramírez y el otro a Donda.

Vélez estaba dolido. Y el grupo pensó por todos y cada uno de sus integrantes. Por los lesionados. Por Silva. Ese penal errado por el uruguayo tan cerca del final ante Peñarol. Sus compañeros intentaron darle ánimo, pero él fue realista: "¿Por qué quedamos eliminados? Porque erré el penal". Quizá por eso no sorprendió que sea el Tanque , justamente, el más ovacionado cuando ingresó el equipo en el campo de juego. El delantero uruguayo, al mismo tiempo, juntó sus manos y pidió perdón. Los hinchas le reconocieron el gesto, pero saben que no tiene que pedir disculpas de nada. Y él, si bien no convirtió, volvió a ser el de siempre: el que nunca da una pelota por perdida, el que da batalla hasta el final y el que obliga a todas las defensas a hacer un esfuerzo extra.

Vélez debía una respuesta anímica y física también en su primera presentación poseliminación. Ya sabía que no contaría con Fabián Cubero, con un desgarro, ni Maxi Moralez, con una fuerte contractura generada ante Peñarol. Tampoco pudo estar Razzotti.

Anoche, en Liniers, hubo menos gente y menos euforia en la antesala que contra Peñarol; algo menos de ruido y una tensa expectativa, mirando de reojo lo que pasaba con Lanús en Avellaneda. Ellos, los simpatizantes, apoyaron desde el comienzo con un par de mensajes: "Vamos Vélez que no hay pasado nada..." y "Para ser campeón... / hoy hay que ganar..."

La platea estaba sentada, impaciente. La punta se perdía por el gol de Valeri y las radios seguían lo que sucedía con Lanús, pero aparecieron Barovero y el Burrito Martínez para desatar el delirio y provocar el canto: "¡Que vamos a salir campeones, que vamos a salir campeón...!". Como si no hubiese pasado nada.

DIXIT

"Todo el equipo dejó el alma para ganar. Lanús también va a pelear hasta el final. El que no tropiece será el campeón"

Juan Manuel Martínez .

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