Como hincha de River, siento lo mismo que todos: que el cielo se nos cayó encima, con sus estrellas y sus planetas. Éramos el centro del sistema solar y ahora hasta el lejano y minúsculo Plutón nos toma el pelo. Lo que no podía pasar pasó. Es el fin del mundo tal como lo habíamos conocido. Ayer, cuando el domingo anochecía, el amanecer de este lunes parecía una posibilidad bastante remota.
Pasé unas cuantas horas catatónico ante el televisor cuando Olave le atajó el penal a Pavone. No tenía la mirada perdida: veía la tierra incógnita, el desierto al que nunca pensé que íbamos a ser arrojados, la selva de la B, en la que tan pronto se llena el extranjero de furia como de tristeza. Recordé que en Atenas cuando uno cometía un delito horrible era castigado con la muerte, pero cuando el crimen era todavía peor, se lo sancionaba con la pena más grave: el destierro.
Lo mismo que le pasó al general Temístocles en el 471 antes de Cristo por haber colaborado con los espartanos nos pasa ahora a los de River, injustamente acaso, ya que nosotros no colaboramos con nuestros rivales. O acaso sí: tal vez el desarreglo espiritual y técnico con el que nuestro equipo salió a estropearlo todo en el segundo tiempo haya sido una forma de colaborar con Belgrano.
Me costó, como dije, un buen rato volver al optimismo que trabajosamente he transformado en norma de vida. Sacando fuerzas de donde parecía no haberlas, me puse a buscar razones para no perder las esperanzas.
Esto es lo que pensé: la historia no se hace con lo mismo de siempre. La historia se construye con lo que no podría haber sucedido y, sin embargo, ocurre. No es bonito, no siempre es agradable andar haciendo historia, pero hay que ser cobarde, no hay que tener ni corazón ni agallas para volverle la espalda cuando pasa.
La caída de River, nuestra caída, me dije, se parece a la caída de Roma. Este River es como el imperio de Occidente a mediados del siglo V de nuestra era. El emperador Valentiniano III, que asesinó a traición al heroico general Flavio Aecio, me hizo acordar de pronto a Aguilar. La rápida ascensión y caída de sus sucesores Avito, Mayoriano y Ricimero me hicieron pensar en Cappa y en Jota Jota. Desde Boca hasta Lanús, todos nuestros adversarios fueron idénticos al bárbaro Genserico.
Roma fue saqueada y cayó: pasó lo que no podía pasar. Y, sin embargo, miren a los italianos de hoy día. Resurgieron de sus propias cenizas, volvieron a la primera división europea, es probable que incluso sobrevivan a Berlusconi y de vez en cuando hasta se dan el lujo de pelear un campeonato mundial. Y eso que soportaron un desastre peor que el del Monumental en la nefasta, pero soleada tarde de ayer.
Ojalá sirva este ejemplo de consuelo. Si no, habrá que buscar otros. Es tiempo de hacer volar la imaginación para salir del pozo. Con el plantel y la gerencia institucional en el actual estado, es lo único que todavía puede volar un poco.
El partido -hoy desde las 17- entre Barcelona y Athletic de Bilbao enfrentará a Pep, el DT que se despide de Barcelona, con el rosarino, quien volvió a encender el entusiasmo futbolístico en Bilbao. Por Sebastián Torok, enviado especial
Fue la gran apuesta de Falcioni y los dirigentes para ganar la Libertadores y él responde con sacrificio y oportunismo: "Es uno de los tantos más importantes de mi carrera", dijo sobre la conquista frente a Fluminense. Por Diego Morini
Tu mensaje está siendo procesado, en minutos será ingresado dentro de los comentarios de la nota.
Comentarios Destacados
Comentarios recientes
2 comentarios Recientes y 3 respuestas
Filtrar por:
2
27.06.11 16:02
ialdaob
(hincha de:
Boca)
Siempre tan humildes ..... hasta en la peor derrota escriben altaneramente
alejandroales
(hincha de:
Indep´te)
¿Discípulo de Mariano Grondona? River no es un imperio, ni los jugadores generales atenienses; están fuera de contexto estás comparaciones. RIver es un club, con distintos deportes, y en uno de ellos, el más popular, perdieron la categoría. Simplemente eso
alejandroales
(hincha de:
Indep´te)
Maxote, comparar un destierro por traición (qué dicho sea de paso, no fue asesinado por no generar una revuelta), que utiliza este autor como humillación a un descenso deportivo, me parece fuera de lugar. River perdió la categoría, pero no por eso está humillado. Gran diferencia. La caída de Roma significó la caída de una cultura y de un imperio, la caída de River a la B puede ser para tomar empuje. ¿Esto está escrito en castellano?.. gracias por poner minúsculas. No magnifiquemos lo deportivo