CÓRDOBA.- La Copa América se va sacando el almidón de las primeras jornadas, cuando predominaban los resultados cortos, cerrados, y cierto aburrimiento. Es probable que la etapa de eliminación directa, con el comienzo de los cuartos de final, reinstale cierta cautela y la aplicación de recaudos por el miedo a perder. La compensación vendrá por la tensión que se generará alrededor de resultados que marcarán destinos opuestos para los equipos.
La última fecha clasificatoria registró un aluvión de goles. Entre Brasil 4-Ecuador 2 y Paraguay 3-Venezuela 3 sumaron 12 tantos, casi una tercera parte del total del torneo (37).
Hubo otra buena noticia: el cierre de la rueda de grupos fue transparente, eliminó las sospechas y las suspicacias, a pesar de que el formato de la competencia podía alentar la especulación y las conveniencias porque los dos encuentros finales de cada zona no se disputaron simultáneamente. Seguramente, los intereses de la televisión estuvieron por encima de la igualdad deportiva, principio que nunca debería supeditarse a lo comercial. En los mundiales, los dos cotejos finales de cada grupo se programan el mismo día y a la misma hora.
En la Copa América, por este desacople, algunos seleccionados estuvieron en situación de "poder elegir" rival para los cuartos de final. Por ejemplo, Uruguay sabía que si no le ganaba a México hubiera evitado a la Argentina, ya que un empate le aseguraba la clasificación entre uno de los dos mejores terceros por la negativa diferencia de gol de Costa Rica. Brasil es el otro caso. Cuando entró en el campo para enfrentar a Ecuador ya tenía un panorama claro de sus posibilidades: si igualaba (0-0, 1-1 o 2-2) esquivaba a Paraguay en cuartos y se habría encontrado con Venezuela, en apariencia un adversario menos exigente.
En tren de señalar aspectos positivos, el técnico Gerardo Martino reparó con acierto en el carácter y el empuje de Venezuela para alcanzar en el último minuto y en tiempo de descuento los dos goles para un empate milagroso, a pesar de que el equipo de César Farías ya estaba clasificado, aun con una derrota.
Más allá de limitaciones o de que el nivel de juego en general sea discontinuo y con claroscuros, la noble actitud de varios equipos desterró las chicanas que ofrecía la programación de esta Copa América.
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