PELOTA AL ÁNGULO: Juan Román Riquelme (Boca). El diez jugó ante Unión como en sus mejores épocas. Tuvo pase, movimiento y encima gol. Recibió el toque de Mouche en la "zona Riquelme", puso la mira en el palo más lejano que defendía el arquero y la ubicó abajo, bien ajustada contra el caño izquierdo. Con el sello de Román, Boca goleó y dio un paso adelante.
PELOTA PARADA: Fernando Ortiz (Vélez). El campeón entregó una buena versión ante Banfield y ratificó que su fútbol está intacto. Confirmando que es el mejor y el gran candidato para repetir la vuelta olímpica, tuvo momentos de alto vuelo. Un penal de Silva rompió la paridad, y un cabezazo de su marcador central le dio más luz para jugar tranquilo. El zaguero se separó de la marca y casi desde el borde del área metió un cabezazo soberbio.
PELOTA ATAJADA: Sebastián Saja (Racing). Cuando fue el tiempo de jugar, la Academia exhibió dinámica, llegadas y goles. Pero en el comienzo del partido, cuando todo estaba en verde, el arquero le tapó un cabezazo tremendo a Ramírez, abajo y contra un palo. Con Saja, Racing recuperó para el fútbol argentino a un arquero de gran jerarquía. El hombre empezó a pagar esa confianza con atajadas valiosas.
PELOTA AFUERA: Jefferson Córdoba (At. de Rafaela). La Crema comenzó su periplo en Primera con evidente irregularidad. Una buena victoria ante Banfield y una derrota inapelable con Arsenal muestran altibajos en el inicio. Sin embargo el detalle más llamativo es la cantidad de expulsados. El equipo de Trullet suma tres en dos partidos. El último fue el colombiano, al que se le fue la pierna en el combate de la mitad de la cancha. Un elemento para mejorar a futuro, para no seguir dando ventajas.
PELOTA PERDIDA: Darío Cvitanich (Boca). El equipo de Falcioni incorporó un delantero muy interesante, con buen juego y numerosos recursos. Sin embargo, esos goles que aparecieron en los amistosos de la gira por Europa aún no se asomaron en el horizonte del Apertura. Ante Unión tuvo una clarísima de cabeza debajo del arco, pero el bueno de Bologna voló con gran recuperación y le ahogó el grito. Será cuestión de esperar y tener paciencia.
PELOTA CURIOSA: Los goles de Mauro Matos (All Boys). El delantero tuvo una tarde con todos los condimentos. Primero introdujo involuntariamente la pelota en contra de su arco, decretando la apertura del marcador para Colón, de Santa Fe. Luego se tomó revancha, y rápido para tomar un rebote convirtió un golazo, anticipando al arquero y pinchándole la bola por encima de su cuerpo. No se amilanó ante el infortunio y tuvo el premio del desquite.
PELOTA AL VACÍO (asistencia): Mario Regueiro (Lanús) a Mariano Pavone (Lanús). El goleador llegó al Granate con sed de revancha luego del descenso con River. Ocupó un lugar en el banco frente a Independiente, pero se hizo notar en el ratito en el que estuvo en la cancha. Recibió un gran centro atrás del oriental y definió al arco vacío para ganar el partido. Al igual que cuando vistió la camiseta de la "banda", volvió a definir el pleito en el último minuto para dejar al Diablo sin nada.
PELOPTA DE TRAPO: Banfield. Flojo comienzo del equipo del Gallego Méndez. Dos derrotas, cinco goles en contra y ninguno a favor. Los números son contundentes, pero el volumen de juego también está en deuda. La caída frente a Rafaela lo sorprendió desde el arranque y ni siquiera la superioridad numérica le permitió mejorar su expresión. Contra Vélez la cosa no mejoro y, con el segundo traspié, algunas preocupaciones se aproximaron al Sur.
PELOTA DE CUERO: Emanuel Gigliotti (San Lorenzo). El gigante del Ciclón jugó un gran partido en la victoria ante Estudiantes. Primero castigó cruzado de derecha para abrir el resultado y luego alimentó a su compañero con un gran pase para definir el pleito. Con su juego y sus ganas, empezó a meterse a la gente en el bolsillo.
PELOTA DE ORO: Teófilo Gutierrez (Racing). Un asesino serial de las áreas, el colombiano sigue destruyendo defensas rivales. Su última víctima fue Godoy Cruz. El equipo del Chlolo Simeone ganó un buen partido y el delantero fue la gran estrella de la cancha. Sus números son sensacionales: marcó catorce goles en dieciocho partidos jugados. La gente le reconoce su juego y ya lo adoptó como figura con proyección de ídolo.