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Recopa Sudamericana

Otra desilusión para Independiente

El Rojo perdió 3 a 1 frente a Inter y dejó pasar la oportunidad de ganar el 17° título internacional de su historia; se debate la continuidad del proyecto de Mohamed

Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: Reuters
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: Reuters
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AFP
Independiente e Inter protagonizaron la final de la Recopa Sudamericana 2011.   Foto: AP
 

Por Alejandro Casar González
Enviado especial

PORTO ALEGRE.- La desilusión quedó del lado de Independiente. Después de un recorrido con bastante esperanza por parte de los Rojos y de su técnico Antonio Mohamed, que fuera de la cancha debate su continuidad, el 3 a 1 de anoche de Inter le puso freno al sueño del conjunto de Avellaneda de alcanzar su 17° título internacional. La entrega de los Rojos no fue suficiente como para aprovechar la victoria por 2-1 que había logrado hace dos semanas en Avellaneda. La alegría en esta Recopa quedó en manos de este equipo brasileño con un claro sello argentino a partir del protagonismo de Andrés D'Alessandro y Pablo Guiñazú, que vuelven a ponerse en un lugar reservado para pocos en el fútbol sudamericano.

Algunos males puntuales condenaron a Independiente: jugó lejos del arco de Hilario Navarro y no lo defendió con solvencia; los errores de su capitán, Gabriel Milito, en el fondo lo tensionaron y jugó sin seguridad. Ese es el resumen de lo que vivió anoche el conjunto de Avellaneda. Habrá que dejar en claro que en el segundo tiempo acarició la resurrección, pero no la consiguió.

Hubo un primer tiempo en el que el control de la pelota fue parejo, aunque las situaciones de riesgo, en su mayoría, se dieron sobre el arco de Hilario, que de entrada sufrió sobresaltos con un remate de D'Alessandro. Y los locales tuvieron más efectividad que su rival. Principalmente porque el fondo de Independiente regaló los espacios y no tuvo tranquilidad en los mano a mano frente al imparable Damiao.

A los 19 minutos del primer tiempo, Independiente sintió que su ilusión estaba bajo amenaza. Sin avisar demasiado, los brasileños hicieron estallar al Beira Río. Un achique desarmado de Milito les abrió paso hacia el gol. El defensor salió a destiempo ante Damiao y el balón le pasó por el costado; el N°9 concretó el primer tanto del encuentro con un remate cruzado.

Otra falla de Milito, que perdió con Damiao ante un pelotazo largo del arquero Muriel, impactó en el corazón de los Rojos. Fue a los 24, cuando Damiao volvió a vencer a un solitario Hilario para el 2-0. Con poco, el conjunto brasileño armó un escenario que incomodó a la inseguridad táctica de Independiente; el 4-1-4-1, sin enganche definido, tenía a Marco Pérez y Osmar Ferreyra abiertos, a Hernán Fredes y Iván Pérez de guía en el centro y a Cristian Pellerano para no perderle pisada a D'Alessandro. La entrega para mostrarse en todas de Parra contagiaba, pero no era suficiente frente a un equipo que se mostraba sin complejos y con el prestigio por las nubes.

Independiente tardó en enterarse de que el partido le exigía una actitud más decidida. Mohamed alertó la necesidad de cambios y en el entretiempo sacó a Iván Pérez y lo reemplazó con Iván Vélez. El equipo buscó con otra decisión en el segundo tiempo, especialmente por los costados, donde apareció Maximiliano Velázquez: por una buena definición del lateral por debajo del arquero Muriel los hinchas de los Rojos volvieron a creer. Ni hablar cuando enseguida Vélez y Marco Pérez tuvieron la chance de la igualdad que les abortó Muriel. Ni hablar cuando salió D'Alessandro lesionado.

El equipo de Mohamed mostró más aceleración en el segundo tiempo. Profundizó la búsqueda, asumió algunos riesgos más, pero después de tanta insistencia, Hilario cometió un penal sobre Jo y Kléber dejó a los Rojos otra vez de cara a la desilusión. De la frustración..

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