A más de un lustro de su retiro profesional, ruso Garry Kasparov, de 48 años, todavía arrastra voluntades, cada visita al país concentra la atención de los expertos y entendidos. Ya no realiza jugadas magistrales frente al tablero, pero su voz, firme, convence con la fe de un predicador. En su 5ª visita al país, pasó 48 horas hablando y promocionando el ajedrez. Su mayor pasión.
"Mi regreso a la Argentina se trató de una devolución de favores al gobernador Daniel Scioli, que me invitó el año pasado y ayudó mucho en la causa que llevábamos con Anatoly Karpov para cambiar la dirigencia de la FIDE", dijo Kasparov, uno de los mejores ajedrecista de la historia, a Canchallena durante una charla en el lobby del hotel Four Seasons. Y agregó, "pero lo realmente positivo ha sido que Scioli como político cumplió con lo prometido, el impulso del ajedrez en la provincia de Buenos Aires, el avance del ajedrez escolar y la inauguración de nuevos espacios para su práctica".
Es que ayer viernes, Kasparov visitó la residencia del gobernador bonaerense - pese a que este no se encontraba pues viajó de urgencia al exterior junto a su mujer (Karina Rabollini) por algunos problemas personales de salud- y junto al secretario de deportes de la provincia, Alejandro Rodríguez dejó inaugurada una sala de ajedrez en el Salón de Usos Múltiples en la ciudad de La Plata. Más de 150 alumnos de escuelas públicas estuvieron en el acto que culminó con una sesión simultánea y varias fotografías junto a las distintas delegaciones del interior bonaerense.
En la mañana del sábado, en la previa a su conferencia y sesión simultánea ante 20 ajedrecistas de la Liga Nacional de Ajedrez, en el Círculo de Villa Martelli, Kasparov contó.
"Tenemos que trabajar más duro si queremos conseguir cambios en el ajedrez mundial. Yo he diseñado un plan; para ello necesitamos crear redes en distintos continentes con gente que quiera sumarse a este proyecto. No tenemos que hacerle fácil el camino a la FIDE, y que nuestro proyecto este orientado a sólo una persona. Así sería más fácil para ellos el poder vencer a nuestro candidato. Por eso hay que trabajar con grupo poderosos de gentes en los distintos puntos del planeta".
-¿Y cómo sería ese trabajo y en qué lugares?
-En principio he creado la Fundación de Ajedrez Kasparov, que ya lleva varios años en Estados Unidos. Ahora también tenemos presencia en Europa y próximamente desembarcaremos en África y América.
- ¿La Argentina puede ser uno de esos sitios?
-En la primera etapa estoy trabajando para que sea en Brasil, pero es necesario que Brasil y Argentina estén unidas en el ajedrez. Es muy rica e importante la historia del ajedrez en este país, pero aquí hay varias dificultades internas que deberán primero resolverse para luego avanzar en este nuevo proyecto.
-¿Su carisma puede ser aprovechado para ser candidato a la presidencia de FIDE?
- (risas). no sé, tal vez, pero no es algo que por ahora me preocupe. Para postularme primero debería contar con tres membresías de tres federaciones distintas a la que pertenezco. Hoy sólo tengo dos, Croacia y Francia. Pero estoy pensando en otras cosas, creo que lo valioso es hacer cosas, demostrar que podemos hacerlas y hacerlas bien. Que el ajedrez puede tener un mayor crecimiento si los políticos y los gobiernos nos apoyan. Con incluir el ajedrez en las escuelas ya estamos dando un gran paso y en ese aspecto me pone muy contento lo que están haciendo aquí en la Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, en la Provincia de Buenos Aires, en Villa Martelli y en San Luis, brindándole tanto apoyo a esta actividad.
- ¿Y el siguiente paso?
-Es volver a recuperar el protagonismo, no puede ser que América desaparezca del mapa de la FIDE, que los mejores torneos se juegan siempre en Europa u otras partes. ¿Cómo puede ser que desde 1978 no se juegan olimpíadas de ajedrez en América?. Tenemos que trabajar y creer que en 2016, la Argentina pueda ser sede de una nueva olimpíada. Hay material de sobra para trabajar en eso.
En la tarde-noche del sábado Kasparov visitó el Círculo de Villa Martelli y allí dio una breve conferencia, previo al comienzo de una exhibición simultánea frente a 20 jugadores, representantes de los equipos con franquicia de la Liga Nacional de Ajedrez.
"El ejemplo de Perú en América es muy claro; en un lugar sin tanta historia del ajedrez han surgido destacados jóvenes ajedrecistas, entre ellos los más famosos los hermanos Cori Tello. Esto quiere decir que los talentos están, que sólo hay que buscarlos y para ello necesitamos del esfuerzo de todos, de los padres, los gobiernos y los dirigentes de ajedrez", sostuvo el ajedrecista que en dos ocasiones (en 1996 ganó Kasparov, en 1997 venció la máquina) se enfrentó ante la computadora Deep Blue, en Filadelfia y Nueva York, respectivamente.
Por eso, a continuación el Ing. Mario Petrucci, presidente del Círculo de Ajedrez de Villa Martelli y de la Liga Nacional de Ajedrez, junto a Kasparov y Alejandro Rodríguez participó del anuncio del lanzamiento de la Escuela Nacional y Latinoamericana de Alto Rendimiento de ajedrez. Un área del edificio del círculo de Martelli, en la que casi una decena de maestros se ocupan del entrenamiento gratuito de las mejores promesas del ajedrez latinoamericano.
"Este es un gran paso que estamos dando en Villa Martelli, con el apoyo de la gobernación, que nos permita seguir avanzando para un mejor ajedrez. Las visitas de Kasparov y antes las de Karpov y Polgar sólo tienen el objetivo de promover nuestro ajedrez", dijo Petrucci durante la ceremonia.
Más tarde, Garry Kasparov salió a escena para enfrentarse de manera simultánea ante 20 rivales; pese a los años de alejamiento de la alta competencia, el ex N°1 del mundo, volvió a mostrar lo mejor de su repertorio. Tras cinco horas de sesión se retiró con todos los aplausos. Se impuso 20 a 0. Luego fue el tiempo de los saludos de despedida, junto a su esposa Dasha, y su representante, el gran maestro brasileño Giovanni Vescovi emprendió el regreso. Atrás habían quedado 48 horas a todo Kasparov. Dos días de intenso ajedrez, de agradecimiento, promoción y lucha.