"Me pone muy contento por los más chicos, que son los que lo van a jugar. De corazón." Mario Ledesma, gladiador de cuatro Copas del Mundo y todavía vigente a los 38 años, fue uno de los tantos que hicieron posible el sueño de instalar a Los Pumas en una competencia regular. Ese quizá sea uno de los mayores legados que deja la generación que consiguió el tercer puesto en Francia 2007, de la cual el hooker es uno de los que están librando las últimas batallas.
El legado es jugar a partir de 2012 un torneo anual junto a los All Blacks, los Wallabies y los Springboks. En la Argentina, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. Si había algunas dudas luego que el mismo presidente de la IRB, Bernard Lapasset, dijera en Dunedin que esa posibilidad dependía de lo que produjeran los Pumas en esta Copa, el CEO de la FIFA del rugby, Mike Miller, las sepultó en Invercargill. "Está todo solucionado. Se terminaron con todas las trabas", sentenció el inglés, profundo conocedor del rugby argentino.
Miller fue medido, porque el futuro torneo (que no se llamará 4 Naciones) depende de la Sanzar y no de la IRB, pero contundente al afirmar que los Pumas estarán compitiendo junto a los gigantes del Sur desde el año que viene. Ratificó que el contrato es por cuatro temporadas y que, en ese lapso, la IRB le aportará a la Sanzar (no a la Argentina) 10 millones de dólares en concepto de lucro cesante por lo que supuestamente dejarían de ganar en concepto de tickets y turismo Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica cada vez que el seleccionado argentino vaya a jugar a esos países.
Por eso, ayer fue un día redondo en Invercargill. Por la victoria ante Rumania, que permite seguir soñando con fundamento en el pasaje a los cuartos de final, y por la noticia rubricada del que firma los cheques en la IRB.
En ese escenario aparecen los más chicos a los que se refería Ledesma. Ayer, ellos también brindaron una buena noticia. Apuntalados por los más experimentados en la cancha, en el vestuario, en las prácticas y en la concentración, la Nueva Generación va sacando diploma de Puma. Cinco de los seis tries a Rumania fueron de ellos.
Santiago Fernández, Juan Figallo, Lucas González Amorosino, Marcelo Bosch, Martín Rodríguez, Juan Imhoff, Gonzalo Camacho, Nicolás Vergallo, Alfredo Lalanne, Manuel Carizza, Mariano Galarza, Nicolás Sánchez y Maximiliano Bustos están jugando su primera Copa del Mundo. Y serán los que en el futuro disfrutarán del privilegio de enfrentar todos los años a los tres más poderosos del universo rugbístico. Junto a los ya consagrados que todavía tendrán cuerda, como Juan Hernández, Felipe Contepomi, Albacete, Leguizamón, Agulla y Tiesi.
Ese torneo marcará un antes y un después en el rugby argentino. Terminará con la sequía de partidos con que los Pumas llegan a cada Mundial y, seguramente, provocará un fuerte impacto doméstico. Es un legado para los futuros Pumas. Heredado de otros Pumas. Ledesma es un ejemplo de ellos.