¿Cuántas veces se habló del significado que Sergio Vigil tuvo en la vida y en las carreras de las Leonas? Como ejemplo, compañero, paternalismo, consejero. ¡Entrenador!
¿Fue el de Cachito un caso aislado? Para nada. Y seguramente, muchos son anónimos. Pero hubo uno que lo precedió y que, de alguna manera, resultó casi su alma gemela. Hace unos años, Waldo Kantor, uno de los mejores voleibolistas que dio nuestro país, contó: "Fue un maestro. Con las pocas palabras que decía se las ingeniaba para enseñarte. Marcó a nuestra generación. Tenemos todas sus enseñanzas a flor de piel. Y aún después de tantos años, veo que esa generación repite sus conceptos" .
El maestro no es otro que Young Wahn Sohn. Fruto de uno de esos movimientos excepcionales que hizo la dirigencia argentina, guiada por las cualidades del coreano, top durante una década entre los jugadores asiáticos. Producto de un intercambio deportivo entre ambas naciones, Sohn llegó y se hizo cargo del seleccionado masculino en 1975.
Miraba contrariado la estructura de su amado deporte. Lo veía estancado, carente de desarrollo en lo técnico y de tácticas a nivel mundial. Hacía falta un movimiento revolucionario.
Paciencia oriental, le llaman. Supo rodearse también. Julio Velasco y Enrique Martínez Granados, los lugartenientes, se nutrieron de su sabiduría y la desparramaron años más tarde. Sohn fue construyendo una camada inolvidable, que explotó el año en que el voleibol rompió los moldes: 1982, con el Mundial en casa.
La medalla de bronce fue el premio a un equipo integrado por veintiañeros que harían historia: Hugo Conte, Daniel Castellani, Esteban Martínez, Kantor, Raúl Quiroga y Jon Uriarte. El día de la victoria por el 3er puesto sobre Japón (3-0), en el Luna Park, en la entrega de premios dio un tímido paso al frente cuando lo mencionaron por los altavoces. Brotó espontáneamente la ovación y ahí sí, se animó a levantar los brazos, retribuyendo el "coreano, coreano" de la tribuna.
En 2005, entrevistado por Somos Voley durante una final de la Liga Argentina, Sohn señaló: "El voleibol argentino tiene muy buena proyección, pero falta una mejor organización para ser fuertes más adelante. La generación del '82 tuvo proyección y adquirió experiencia para llegar lejos. Si los actuales jugadores adquieren la experiencia transmitida por Castellani, Kantor y Conte, pueden dar el salto de calidad" . Como presagiando lo que sucedió en estos dos últimos años con los equipos nacionales de las distintas categorías.
Young Wahn Sohn falleció el lunes pasado a los 75 años. Si alguien supuso erróneamente que su legado caería en el olvido, basta con repasar cada frase de sus chicos ( www.canchallena.com/1411786 ), esos que lo llevan en el alma.
Los maestros de la vida, en definitiva, no se van jamás.