AUCKLAND.- Tan particular es la situación del rugby argentino dentro de la alta competencia profesional que el test de mañana con los All Blacks adquiere elementos históricos que no pasan exclusivamente por tratarse de un cuartos de final de una Copa del Mundo ante el dueño de casa. Porque los Pumas no juegan con los supremos neozelandeses desde 2006, y en los próximos cuatro años lo harán al menos dos veces por temporada. Así es, entonces: el duelo en el Eden Park servirá, además, como prólogo a una nueva era, la que marcará el fin a décadas y décadas sin una competencia regular.
Miremos el presente y proyectemos al futuro las circunstancias que rodearán a uno de los partidos más importantes en la historia del seleccionado argentino. Diez de los jugadores que mañana saldrán al césped del Eden Park nunca enfrentaron a los All Blacks. De los cinco que sí lo hicieron (Roncero, Ledesma, Albacete, Leguizamón y Contepomi), tres (el pilar, el hooker y el capitán) quizás estén librando sus últimas batallas. Dentro de cuatro años, en la próxima Copa del Mundo, en Inglaterra, esta situación será inversa si es que el camino vuelve a cruzar a ambos equipos.
Ocurre que de 2007 para acá los Pumas sólo enfrentaron a una de las tres potencias del Sur: a los Springboks, en 2008, en un test que, por otra parte, estuvo fuera de las ventanas internacionales de la IRB por tratarse de un partido homenaje a Nelson Mandela. La sequía con los Wallabies va incluso bastante más allá que con los All Blacks: el último choque fue en el partido inaugural de la Copa del Mundo 2003.
Pero sigamos en ese ejercicio de mirar el presente y proyectar al futuro. Nueve de los quince que mañana pisarán el Eden Park nunca habían jugado hasta aquí una Copa del Mundo. Y juntando a todos no llegan a reunir la cantidad de tests de Richie McCaw, quien ante los Pumas irá por su partido número 101. Ni de Mils Muliaina ni de Keven Mealamu, que alcanzarán los 100 y 90, respectivamente.
Por eso, más allá de lo que ofrezca el resultado de esta nueva instancia Puma en los cuartos de final de una Copa del Mundo, al partido de mañana también hay que mirarlo desde otra perspectiva. Que es la del presente, pero mucho más la del futuro. Porque el seleccionado argentino no llegará nunca más a este torneo con tan poco fogueo internacional como arribó a este 2011.
No serán, entonces, una novedad los próximos duelos con los All Blacks. Tampoco con los Wallabies y con los Springboks. El partido de mañana significará el prólogo a una nueva era. Servirá para saborear lo que vendrá a partir de 2012, también por los puntos, también por un campeonato.
Y, claro, si estos Pumas logran el milagro de batir a los All Blacks, después vendrían los Springboks o los Wallabies en semifinales, también como un prólogo del Rugby Championship. Pero no, ahí se trataría de un sueño. La otra sí que es una realidad.
Es histórico este partido de mañana. Por todo lo que lo rodea. Más adelante, será moneda corriente. Un antes y un después. Nada menos.