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Higuaín, un modelo productivo para que cierren las cuentas

En menos de una semana cambió de continente, compañeros, cuerpo técnico y camiseta, pero la eficacia de Gonzalo Higuaín es asombrosamente similar en el seleccionado y Real Madrid en lo que va de la temporada. Hay razones y evidencias para suponer que Pipita (en diciembre cumplirá 24 años) puede convetirse en esta década en el goleador de la Argentina, así como Kempes y Luque lo fueron en la del 70; Maradona en la del 80; Batisuta en la del 90, y Crespo en el primer decenio de este milenio. De los ocho tantos que suma el ciclo de Alejandro Sabella, cinco llevaron la rúbrica de Higuaín, que en los tres partidos en que fue titular disputó 237 minutos, con un promedio de un gol cada 47 minutos. La imagen de contundencia y poderío ofensivo que tuvo el seleccionado en el 4 a 1 a Chile estuvo muy asociada al N° 9, cuya producción provocó algo que no es frecuente en un jugador que comparte el ataque con Lionel Messi: dejar en un segundo plano al rosarino, que lejos estuvo de desentonar.

Los números que ostenta en la Liga de España son muy parecidos. Acumula cinco tantos en 241 minutos, lo que da un promedio de uno cada 48 minutos. La diferencia es que Sabella lo eligió como titular para su proyecto, mientras que en Real Madrid quedó por detrás de Benzema desde que estuvo alejado de las canchas entre fines de noviembre de 2010 y marzo de este año por una hernia discal que lo obligó a operarse con un especialista en los Estados Unidos. Su vuelta a la actividad coincidió con el mejor momento del francés e Higuaín pasó a esperar una oportunidad en el banco. Como suplente ingresó en ocho encuentros oficiales. Antes de viajar para disputar las eliminatorias, una lesión de Benzema le dio la posibilidad de estar desde el comienzo en dos encuentros. Era todo lo que necesitaba para ratificar su condición de delantero explosivo, sagaz y versátil: convirtió cuatro goles. Uno a Rayo Vallecano y un hat-trick a Espanyol, un anticipo del triplete que repitió cinco días más tarde en el Monumental.

Está fuera de discusión la capacidad de adaptación de Higuaín a diferentes desafíos, sistemas de juego y entornos. Por personalidad y condiciones, no hay responsabilidad que lo supere. Y encima todo se le hace un poco más favorable porque este seleccionado comparte un estilo que tiene puntos en contacto con el que Mourinho aplica en Real Madrid, con una transición muy veloz y vertical de ataque a defensa, sin mucha elaboración ni pausa en la zona media. "En Real Madrid aprendí a moverme sin la pelota, a desmarcarme, a aparecer por el lado contrario de la jugada", expresó.

Los contraataques tienden a terminar en Higuaín, que sintoniza a la perfección con todos los movimientos que impliquen aceleración y cambio de ritmo. Eso se ajusta a sus preferencias. Ya lo comentó hace un tiempo: "A mí me gusta jugar de frente al arco rival. De espaldas se me complica un poco y creo que pocos delanteros saben hacerlo bien, aunque se aprende. Es un recurso importante para dar apoyo al equipo y aguantar la pelota para que el resto de los compañeros salga desde atrás. Seguramente es algo que debo mejorar, como el cabezazo".

El arquero chileno Claudio Bravo lo sufrió en una definición con la pierna derecha y en las dos restantes con la zurda. También le varió la dirección de los remates: dos al primer palo y el otro al más lejano. Pipita no tiene problemas de perfil: "Para un delantero es una ventaja muy grande saber usar las dos piernas. Pero yo no nací ambiestro. Aprendí con los entrenamientos, ejercitándome. En las prácticas siempre me quedo un rato más para pegarle con la derecha y la izquierda".

Higuaín no confunde vértigo con atolondramiento: "Es vital que el delantero sepa hacer la pausa dentro del área. No hay que tirar siempre al bulto ni hacer lo primero que te viene a la cabeza. Si te tomás un segundo para pensar, mucho mejor".

Cuando a fines de 2006 Real Madrid se interesó en Higuaín, Franco Baldini, el secretario técnico que por entonces trabajaba con el director técnico Fabio Capello, vino a observarlo a la Argentina y volvió a España muy seguro del jugador que compraría en 13 millones de euros: "Me convenció enseguida. Además de ser un futbolista muy despierto y con carácter, tenía en los ojos esa luz de hambre y ambición".

Para Higuaín, el fútbol es bastante más que una profesión para hacerse millonario. Es una pasión que lo ayuda a sentirse realizado como individuo: "No hay que dejarse llevar por las emociones negativas y perder la concentración y motivación para intentar lo que uno quiere. Es algo que aprendí desde que empecé a jugar al fútbol y me permite seguir creciendo como jugador y pesona. Es lo que enseñó mi papa [Jorge, ex zaguero de Boca, River y San Lorenzo]. El fútbol me encanta". En Europa o América, Pipita no se fija límites: es el goleador global.

35 los goles que hizo la Argentina en los 19 partidos que jugo Higuaín, De ese total, Pipita convirtió 13, le siguen Messi y Agüero (6) y Tevez y Di María (5)

Colaboró: Cristian Grosso .

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