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Juegos Panamericanos

Dos historias escondidas detrás del éxito del tenis de mesa

Pablo Tabachnik es abogado y trabaja en el estudio familiar; Liu Song, ciudadano chino nacionalizado argentino, llegó en 1995 y no hablaba una sola palabra de castellano; acostumbrados a los podios, ayer lograron juntos la medalla de plata en esta disciplina;

Por Germán Leza | canchallena.com

 
 
 
Song Liu (i), Pablo Tabachnik (c) y Gastón Alto (d), en el segundo escalón del podio. 

GUADALAJARA.- Desde 1999 compiten juntos en la selección masculina de tenis de mesa. Un abogado sanjuanino y un ciudadano chino que emigró a la Argentina en 1995 son los deportistas que más medallas le regalaron al tenis de mesa argentino en los Juegos Panamericanos. Ayer obtuvieron la presea de plata.

Entre los dos suman nueve de plata, y tres de bronce. El primer Panamericano de Pablo fue el de Mar del Plata 1995. Allí cosechó su primera medalla. Cuatro años después, se sumó a la selección Liu Song, quien en 1995, a sus 23 años, había llegado desde China. Su única preocupación antes de viajar a tierras criollas era saber si podría jugar al tenis de mesa en la Argentina. La llamó su hermana y esta empezó a hacer las primeras averiguaciones con la Federación de Tenis de Mesa. Sólo conocía a un famoso equipo llamado Boca Juniors.

"Cada día me siento más argentino. En el 95 cuando llegué a la Argentina no hablaba castellano ni comía asados. Ahora conozco el asado, Boca Juniors, tango y me siento uno más. Un argentino más", asegura Liu, ya en 2011, en plenos Juegos Panamericanos.

A la figura de Liu Song, Tabachnik también suma la muy buena labor que Gastón Alto está haciendo con el equipo nacional: "No solo Liu y yo. Sino que Gastón también que lo hace de manera excelente. En los últimos años tuvo muy buenos resultados también. Jugó [por ayer, junto a Song le ganaron al dobles brasileño] un muy buen dobles con Liu", asevera el sanjuanino.

  Así está el medallero argentino de los Juegos.

En 2005, Pablo se recibió de abogado y trabaja en un estudio familiar. Pero nunca dejó el tenis de mesa. Por el poco apoyo que tuvo pensó en retirarse. Pero el amor por el tenis de mesa pudo más. En el último año, gracias a la creación del Enard, llegaron fondos frescos necesarios. Ahora quiere seguir un rato más: "Es muy difícil decirlo. Si vos me preguntás hoy me encantaría jugar Toronto. Creo que te lo digo más desde la bronca que desde la realidad. Por lo pronto dos años seguro. Veremos en qué condiciones. No es lo mismo que cuando uno es joven", apunta Tabachnik, con cierta nostalgia.

Pablo y Song están en los últimos metros de larga y fructífera carrera. Juntos llevaron al tenis de mesa de la Argentina a lo más alto del continente. Son los reyes panamericanos del ping-pong, como decimos los mortales que no dominamos la trayectoria de la pelotita con la maestría de estos profesionales..

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