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Abierto de Palermo: los foráneos cuentan sobre el polo en su país

Los seis extranjeros que participan en Palermo hablan de sus comienzos y de cómo se vive el polo en sus lugares de origen, con tradiciones disímiles respecto de la trascendencia que tiene este deporte en nuestras tierras.

Por Carlos Beer | canchallena.com

 
 

Unos días atrás, David Stirling contaba una anécdota peculiar. Un medio importante de su país lo llamó para hacerle una entrevista por su exitoso presente. A las pocas preguntas, el polista uruguayo se dio cuenta de que quien le preguntaba entendía poco y nada de polo.

Desde sus comienzos, el Argentino Abierto tuvo mucha relación con los jugadores foráneos. De 1893 hasta 1925, en todos los campeones hubo aunque sea un extranjero. Con el tiempo, la situación se revirtió y los de afuera perdieron protagonismo. En este 118° Campeonato Argentino Abierto hay seis polistas no argentinos que, de acuerdo con su procedencia, cuentan cómo se vive el polo en su país de origen y que implica su presencia en Palermo.

La historia de Stirling, de La Dolfina Dubai, es conocida: comenzó a jugar en España, donde estaba instalado su padre, estudiaba en Inglaterra y cuando terminó la facultad, vino a la Argentina. "Me traje un lote de caballos de Uruguay y empecé a jugar torneítos así nomás. A los tres o cuatro años (alrededor de 2005) jugué la Copa Cámara y de a poco fui organizándome acá", cuenta. Respecto de la actividad en Uruguay, explica: "Ha quedado un polo muy de campo en los clubes viejos de siempre, que son tres o cuatro. Uno de esos es de Young, que es de donde soy yo. Hay un par de torneos, el Nacional y el Abierto, que se turnan entre esos tres o cuatro clubes. He jugado alguna vez. Lo ganamos una vez con dos primos. Allá no se le da tanta relevancia. Uno es más valorado acá".

Respecto de la cría, Stirling da un interesante detalle: "Lo que más te complica es el tema del cruce de los caballos. Yo tengo campos a sólo unas 4 horas de Buenos Aires y lo ideal sería tener mi cría allá, pero hay impedimentos del Senasa para trasladar los caballos".

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El viaje sigue un poco más al Norte. Rodrigo Ribeiro de Andrade cuenta sus orígenes en Brasil: "Empecé de chico porque mi familia jugaba. Somos de Franca, del interior de San Pablo. Primero venía a mirar, después empecé a venir a jugar algunos años torneos con el patrón [Khalil] con el equipo de Sao José, la Copa Provincia, la Copa de Oro. Después jugué la Cámara dos o tres veces, fui suplente La Dolfina y me llamaron para jugar en Chapa Uno. No es fácil llegar. Conseguimos traer algunos caballos de Brasil y compramos algunos acá. No estoy tan organizado todavía".

Brasil ha crecido mucho en los últimos años y así lo cuenta Andrade: "Está bueno, cada año mejora un poco. Las canchas son muy buenas, hay un nivel de 22 goles aceptable, no es malo. Hay una copa en San Pablo de 26 goles. No es como acá o Inglaterra o USA, pero va mejorando mucho".

El viaje sigue por Sudamérica. Jaime García Huidobro cuenta su historia: "Empecé en Chile, un club en el medio de Santiago, San Cristóbal. Mi papá jugaba y ahí empecé yo. Después empecé a viajar. Cuando llegué a 7 goles decidí venir acá". Respecto del polo trasandino, cuenta que "en Chile se juega buen polo, aunque es totalmente amateur. Polo de fin de semana, de 18 goles. Juega mucha gente, es popular y divertido. Eso sí: afuera del ambiente del polo no me conoce nadie, no es como acá que los jugadores son conocidos. Chile siempre ha tenido jugadores de alto handicap. Se están viniendo varios chilenos a jugar a la Argentina, hay 2 o 3 chicos más, alguno va a salir. Antes de mí estaba Gabriel Donoso. Siempre había alguno prendido y siempre lo habrá".

Ahora se sigue mirando hacia el Norte, hasta Canadá. La historia de Frederick Mannix es distinta: jugó poco en su país y comenzó en Estados Unidos. "Fui al colegio en Florida y empecé a jugar torneos más importantes, como el US Open. En 2006 me invitaron a jugar los hermanos Araya, a los que había conocido en Estados Unidos. Jugamos para Coronel Suárez y tuvimos mucho éxito. Al año siguiente mi padre compró un terreno en Coronel Suárez y formamos Alegría". La bocha rueda poco en Canadá: "El polo no es popular. No hay muchos jugadores. Hay algunos torneos en el verano, entre julio y agosto, en Toronto y Calgary. Nada más".

Los dos extranjeros que resta nombrar provienen de países donde el polo alcanza mayor masividad y tiene los dos torneos más importantes fuera de la Argentina: el inglés Luke Tomlinson y el norteamericano (nicaragüense de nacimiento) Julio Arellano. "Mi familia jugó, hasta mi madre (Claire Tomlinson). Yo de chico vengo a la Argentina", cuenta el británico, de 34 años. Para Tomlinson, el polo en su país "siempre tuvo tradición y muestra crecimiento, aunque estamos lejos de la Argentina. Pero hay actividad todo el año".

La historia de Arellano es original, ya que nació en Nicaragua, un país que ni siquiera está afiliado a la Federación Internacional (FIP, ver aparte). De chico se fue a Estados Unidos y comenzó su carrera. "Toda mi vida jugué en Palm Beach, que es donde nos mudamos con mi familia cuando yo era chico", cuenta. "El polo allá está muy ligado a las clases altas, pero se juega cada vez en más lugares y eso es muy bueno", agrega.

En sus países de origen, sus historias son, en algunos casos, casi anónimas. Hoy disfrutan del polo en Argentina. Un polo que hasta les da cierta fama.

Campeón sin locales

Meadow Brook fue la única formación completamente extranjera ganadora en Palermo. En 1932 formó con Michael Phips, Winston Guest, Elmer Boeseke y William Post, todos jugadores de Estados Unidos.

Carlos Gracida, el top

El mexicano Carlos Gracida es el extranjero que más veces ganó el Argentino Abierto. Lo hizo con en cinco ocasiones: con La Espadaña de 1987 a 1990, y con Ellerstina en 1994 (ganó la Triple Corona). Su hermano Guillermo ganó en 1982 con Santa Ana y ambos llegaron a obtener los 10 goles de valorización.

LA FIP Y LAS NACIONES AFILIADAS
El planisferio de los tacos y las bochas

Para la Federación Internacional de Polo, los torneos de la Triple Corona son los más importantes del mundo, con Palermo como meca. Por eso, el Campeonato Mundial se realiza con un tope de 14 goles de handicap por cuarteto, tal como el certamen que el mes pasado se disputó en Estancia Grande, en la provincia de San Luis, y fue ganado por la Argentina.

La Federación Internacional tiene registradas 88 asociaciones de países donde se juega este deporte, divididas en los cinco continentes (se puede apreciar el planisferio donde se juega este deporte en la web fippolo.com). Se juega polo en países más conocidos como los nombrados en esta nota, los principales de Europa o algunos vinculados con el origen del juego como India, Pakistán y China, y en otros destinos más exóticos como Malta, San Marino, Luxemburgo, Omán y Jamaica..

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