No hay opción. No existe alternativa más que pararse del asiento y aplaudir a los jugadores de Alegría Crowne Plaza. Por su sobresaliente victoria ante Indios Chapaleufú II Cardón por un contundente 21-11, por su enorme producción en el Abierto de Palermo y por su contribución para enriquecer el espectáculo polístico de la cancha 2. Aplausos y más aplausos, hasta dejar las palmas rojas.
Siempre para hablar del presente es inevitable hacer una mirada del pasado. "Llevamos cinco años jugando la clasificación con Frederick (Mannix)", decía Francisco Bensadón al finalizar el partido, en referencia al deseo de esquivar esa instancia en 2012 e ingresar directamente al cuadro principal de la Triple Corona. Tanto camino recorrido sirvió para muchas cosas. Muchísimas. En el plano del equipo, el crecimiento colectivo hasta llegar a ser un cuarteto capaz de pelear con todos mano a mano; en el individual, con jugadores que han crecido considerablemente en su juego, especialmente el canadiense Frederick Mannix, quien se ganó el respeto del ambiente del polo. También Alegría, en conjunto con Chapa Uno Hope Funds, el otro equipo que llegó de la clasificación, cambió el mapa de este deporte, al presentar los partidos de la cancha 2 como los más atractivos e invitar al serio replanteo de las autoridades de la organización de la temporada, y evaluar seriamente la iniciativa de muchos jugadores de aumentar la cantidad de equipos para Palermo.
Una primera mitad repartida y una segunda totalmente despareja. Del 9-7 posterior al cuarto chukker a la goleada por 21-11, con un apabullante 12-4 en esos 28 minutos netos del final. Pero, en todo el partido, siempre se percibió un Alegría mucho más incisivo, con todos (sí, todos) sus jugadores precisos a la hora del taqueo. Y eso, se sabe, representa una ventaja considerable para cualquier equipo. Tan bien estuvo el ganador en el trato con la bocha que hasta Mannix, el jugador de menos handicap de todo el torneo, hizo un golazo, el segundo del partido, definiendo frente al arco del tablero de la cancha 2 luego de sucesivos toques en el aire de la bocha. Sí, leyó bien, ni Cambiaso ni Facundo Pieres: Mannix.
¿Qué decir de Indios Chapaleufú II? El tiempo encarrilará la próxima temporada (¡cuantos rumores volaban ayer por al aire de Palermo!), y ese ordenamiento responderá si se trató del último partido de los Heguy en el torneo que los tuvo como protagonistas en los últimos 25 años. Dependerá de varios factores: los handicaps (siempre controvertidos, aunque los próximos tienen una antesala muy comentada), cómo se armen los nuevos equipos y, finalmente, las ganas de los hermanos Alberto y Eduardo. Hay algo claro: nadie les quitará toda la gloria que ganaron, y nadie podrá discutir ni una letra del capítulo destacadísimo que han escrito en la historia de este deporte. Pero el tiempo pasa para todos, y ayer a su equipo se lo vio extrañamente desorganizado y, por ende, llegando tarde a varias jugadas en las que Alegría anticipó en rapidez y en mentalidad el recorrido de la bocha. Si algo marcó la historia de Chapaleufú II, ese algo fue la brújula para nunca perder la orientación en el campo.
Son tiempos de transición. De equipos que suben, otros que bajan, de posibles cambios organizativos. Y en este sentido, la espectacular victoria de Alegría no hizo más que ratificar el escenario del polo. Otros equipos de la clasificación (habrá que dejar de llamarlos chicos) ya habían vencido a históricos. Pero este éxito tan categórico, tan vistoso, será recordado por muchos años. No queda más que ponerse de pie y aplaudir hasta que queden las palmas rojas para rendir tributo al gran partido de Alegría.
10 goles hubo entre alegría y chapaleufú II, la segunda mayor diferencia en el torneo en partidos de la cancha 2 después del 23-10 de la dolfina ante chapa uno.
El de ayer fue el último partido de Alejandro Novillo Astrada con Indios Chapaleufú II, ya que jugará con sus hermanos en 2012. "En el equipo la pasé bárbaro. Los Heguy son unos tremendos compañeros, te hacen sentir cómodo dentro de la cancha", dijo el Negro. Respecto de la derrota, Alberto Heguy (h.) la adjudicó al "malhumor" que les provocaron las bajas en los caballos (ver aparte). "El tifton es un peligro para los caballos y los jugadores. Por lo menos que lo rieguen", protestó Eduardo. "No es excusa, pero jugamos con la cabeza en otra parte".
MOMENTO TRISTE DE LA TARDE
La yegua Vasca Carioca, de Eduardo Heguy, una de las mejores en su lote, sufrió una grave lesión en el partido y su dueño informó que, lamentablemente, se la debía sacrificar.