¿Cómo disimular la ausencia de Manu Ginóbili? Aunque no podamos leer la mente de Gregg Popovich, pocos pues dudan de que ése es el interrogante que el coach de los Spurs espera develar lo antes posible. La ausencia del bahiense, operado con éxito anteayer en San Antonio de la fractura del quinto metacarpiano izquierdo, goleador en los primeros juegos de apertura de la resumida, pero intensa y agotadora, temporada de la NBA, complicó sobremanera los objetivos de la franquicia.
Manu, a los 34 años, después de un excelente rendimiento en la temporada anterior, hace tiempo que no sólo es el líder dentro de la cancha. Su ascendencia y autoridad en el plantel se expanden en el vestuario, en los entrenamientos y en los viajes.
Y esto es mucho más notable después de la ciclotimia basquetbolística de Tony Parker y la merma en todo (minutos, puntos, rebotes) de Tim Duncan, que parece convencido de que éste es el año de la despedida definitiva.
El Big Three tan mentado de los Spurs hace un tiempo que no expone su poder en la cancha y lo que hace más complicado todo es que el vértice superior de ese triángulo es el argentino. Por eso, en estas seis semanas de ausencia, Popovich, ex integrante del cuerpo de inteligencia de la fuerza aérea de Estados Unidos, deberá exprimir su capacidad y oficio para revalorizar a otros jugadores. Una actitud que ya se advirtió, por ejemplo en el encuentro frente a Golden State Warriors. En dos oportunidades, el coach saltó del banco y se arrojó insólitamente sobre el base francés para felicitarlo por sus últimas acciones. Es una de ellas casi le da un beso en la mejilla. Una actitud absolutamente extraña para el ogro de Pop.
Parker, que parece necesitar de los buenos mimos para funcionar, terminó definiendo el partido y anoche fue Matt Bonner el que se llevó los aplausos con sus triples para neutralizar a Dallas. San Antonio sumó cinco triunfos en siete partidos. Un buen arranque. Pero nada más que eso. Porque sin Manu y con la seguidilla de 8 partidos en 11 días y la venidera Gira del Rodeo, los Spurs tendrán que levantar la estima de muchos jugadores, esperar que los jóvenes tomen vuelo y confianza y que el viejo Tim meta mucho en los poco minutos que le toque jugar.
No será fácil olvidar a Ginóbili, está claro, menos en una conferencia, la del Oeste, donde hay durísimos rivales. En la psicología de Popovich está gran parte del éxito de estas seis semanas sin el mejor, sin Manu.