TANDIL.- Tiene una postura que no se condice con lo que ofrece dentro y especialmente fuera de la cancha. De hombros encogidos, siempre manos en los bolsillos, pasos cortos y andar cansino. Una imagen de tipo demasiado retraído que se hace añicos cuando se expresa. Clava su mirada en el piso y difícilmente cambia su forma. Sólo levanta la vista y se conecta con su interlocutor cuando entiende que su mensaje debe tener el peso que él quiere que tengan sus palabras. Lo hace con naturalidad, con la misma que asume su condición de hombre que compone una maquinaria. De ninguna manera pretende ser reconocido como la pieza que empuja el motor. Aun cuando su versión en el Apertura 2011, ésa que le permitió a Boca sumar una nueva estrella, resultó tan importante que se ubicó entre los más destacados.
"Estoy casado con la mujer que era mi novia y conservo los mismos amigos." Con esa facilidad explicó qué había cambiado en él, a sus 30 años, después de un título con el conjunto de la Ribera. Se sonrió cuando lo entendió necesario, fue reflexivo para hablar de aquellas cosas que lo hicieron sentir mal durante su carrera y analizó con un discurso altamente convincente los porqués del éxito con el equipo xeneize. Tiene una forma de sentir el juego que lo diferencia, aun cuando él reniegue de esa categoría que se le asigna. Se anima a pocas cosas, pero sí a perder la vista en el horizonte y a sentirse cautivado por las imágenes que regala una de las terrazas del Amaike Hotel Golf & Spa. "Mirá qué lindo es todo esto, está buenísimo.", dice, extiende sus brazos y se pierde en el silencio.
-¿Qué fue lo que cambió en vos y en el equipo para haber llegado al título, después de un proceso tan complicado? -Nunca me molestaron las responsabilidades, al contrario, asumo mi parte dentro de un equipo y en mi juego. Creo que Boca es un equipo de fútbol, que juega como tal, y eso hace que cada uno tenga las funciones claras. El torneo anterior [por el Clausura 2011], entre una cosa y otra, el equipo se modificaba mucho, entre nombres y sistemas. Además, todo lo que había generado mi llegada al club... Quizás eso no fue bueno, pero yo también tengo claro que quisieron hacerme quedar como un jugador de un estilo totalmente diferente al que soy. Hubo muchas cosas el semestre pasado que no ayudaban a que Boca fuese un buen equipo. Corregimos esas cosas, pudimos seguir adelante y eso me parece muy positivo, tanto en lo individual como en lo colectivo.
-Muchos hablan de lo complejo que es ser jugador de Boca, ¿vos lo sentiste así?
-El jugador que llega sabe lo que es Boca. Si bien después te sorprendés bastante más, uno se imagina lo que puede suceder en un club como éste. Lo que puede haber pasado al comienzo es que no encontraba una función en el equipo. Más allá de ponerle todas las ganas por hacer todo bien, no encontraba el espacio que necesitaba para poder jugar al fútbol.
-Más allá del equipo, ¿te ayudó que Riquelme creciese en su juego? -Que Román esté bien es importante porque es el conductor del equipo. Si él está bien, los demás tenemos que acompañar. Román así te facilita las cosas. Así como a Juan y a Mati [por Insaurralde y Caruzzo] les hace bien el Flaco Schiavi, a los volantes nos hace bien Román. A mí, desde mi llegada, me quisieron comparar con él, me quisieron poner en su lugar, me quisieron alejar, todas cosas erróneas. Por eso decía que lo extrafutbolístico no me afecta.
-¿Le tuviste que sumar más cosas a tu juego para encontrar tu espacio? -Sí. Quizá tenía mucha más incidencia en el juego cuando estaba en Banfield, la pelota pasaba más por mí y mi función era decidir por dónde tenía que jugar el equipo. Hoy yo sé que esa función la cumple Román y que yo tengo que ser un jugador funcional para el equipo. Tanto a la hora de hacer relevos, de recuperar la pelota, como también en el momento que se necesita armar juego. Tengo otras obligaciones. Creo que lo que mejor estoy tratando de hacer es ubicarme dentro del campo, que era lo que antes no podía hacer. Ahora tengo un lugar donde me siento cómodo y le puedo ser útil al equipo.
-¿Cuánto tiene que ver Falcioni con eso? -Yo tengo una gran confianza en lo que él hace. Yo llegué a Boca y al tercer partido era suplente. Lo respeté y confié en que él estaba tomando las mejores decisiones para el equipo. Julio tiene muy claro lo que quiere y me identifico mucho con él por su forma de trabajar. Labura en silencio y siempre busca lo mejor para el equipo. Podría pedir no correr tanto y tocar más la pelota, pero pienso que lo mejor para el equipo es que cumpla la función que cumplo hoy y que la pelota pase por Román, como debe ser el juego de Boca.
-¿Te gustó cómo jugó Boca? -Me gusta, porque tiene muy claro a qué juega. Tiene muy claras las funciones de sus jugadores y con Riquelme en un gran nivel, hace que Boca sea un buen equipo.
-¿Hablás con los más chicos? -La verdad es que mucho no. Soy bastante callado. No es mi perfil, ni mi forma de ser. El que es líder nace con esa característica, es muy complicado inventar eso o que te den la responsabilidad de algo que no sentís. Nosotros tenemos dos o tres jugadores que por características o forma de ser nos guían a los demás. Trato de ser una persona pensante y trato de tomar las mejores decisiones, tanto para mí como para el grupo.
-¿Imaginabas este recorrido en Boca y también en tu carrera? -Lo de Boca sí. Desde un primer momento que tuve la chance de venir a Boca sabía que esto podía suceder o más o menos me lo imaginaba. Era muy complicado llegar a un equipo que no estaba bien. Más allá de un buen verano, era complicado cambiar las cosas de un día para el otro. Y más en un club de esta magnitud. Imaginé que iba a costar un tiempo. Y en mi carrera siempre me tracé objetivos importantes. Estoy contento porque siempre he ido avanzando y quizás a una edad que para el fútbol ya soy grande. Me han vendido con 30 años, me tocó salir campeón en clubes que nunca lo había logrado antes. Debuté en San Lorenzo y salimos campeones por primera vez internacionalmente [Copa Mercosur de 2001]. Después me pasó algo muy parecido en Monterrey, que había ganado un solo campeonato en 60 años, y la primera vez en Banfield. Siempre valoro todo, porque ganar cosas con equipos importantes es fantástico, pero poder hacerlo también en los equipos que no están acostumbrados a esas cosas tiene un sabor muy especial.
-En los equipos que jugaste saliste campeón, ¿cómo juega eso en vos? -Estoy muy agradecido a mis compañeros y a Dios, porque uno, solo, nunca gana nada. Tuve la suerte de formar parte de grandes planteles, de grandes equipos, y eso hace que todo esté bien. Quizá la virtud que tuve fue poder tomarme el tiempo o tener la paciencia para poder elegir dónde quería jugar. Después, lo demás, uno lo hace en función de un equipo.
-Lo difícil tiene otro valor. -Estoy contento, más allá de que para venir a Boca he tenido que vivir cosas que no me gustaron, como todo el tema de la exposición y lo que se dijo. Y más me molesta por haber quedado marcado en San Lorenzo o Banfield. Por cosas que viví en Banfield, por otras que me tocaron pasar en San Lorenzo, me parece que lo mejor para mi carrera era jugar en Boca y no me equivoqué.
-Fue extraño toda esta historia, las relaciones en esos dos clubes. -Si, claro, no me gustó nada de lo que pasó. Insisto en que no es mi forma de ser, porque a mí no me gusta estar en el medio de la escena. Se dijeron muchas cosas que no comparto, no es mi forma de vivir. Hay veces que en el fútbol estas situaciones son inevitables. Yo jamás quise quedar mal con San Lorenzo y me hubiese gustado despedirme de la gente de Banfield de otra manera. Pero bueno, tuve que hacerme cargo de la situación y exigir al máximo algo que deseaba, que era jugar en Boca.
-¿Sentís que aprendiste cosas importantes en Boca? -Sin dudas, porque entrás al vestuario de Boca y no es un vestuario cualquiera, hay figuras. Está Riquelme, estaba Martín [Palermo], está Sebastián [Battaglia]. Son jugadores que han rendido en un altísimo nivel en su carrera. Y no nombro a los demás porque ellos tres son excepción en este club. Y ojo que hay jugadores que han ganado en todos los clubes en los que estuvieron. Para estar en Boca hay que exigirse cada día, cosa que quizás en otros clubes no te sucede, porque cuando ganás algo quizá después sentís que tenés un respaldo. Sin embargo, en Boca tenés que dar el doble para seguir jugando los domingos.
-¿Sos de planificar los pasos? -Me tomo las cosas con calma. Creemos que lo mejor está por venir; ganar un campeonato te hace soltar más, en lo individual y en lo colectivo te da mucha confianza. La Copa es el gran objetivo y en lo personal pienso que todavía tengo más para dar y seguir creciendo.
Martín Palermo está en la organización de su partido despedida, que se jugará el 4 de febrero, en la Bombonera. Bianchi y Basile dirigirán los equipos Boca 1998/2005 y Amigos de Palermo, con Verón, Ortega, los hermanos Capria y, tal vez, Maradona.
Cristian Chávez sabe que su condición de titular depende del estado físico de Riquelme, pero no se deja llevar por la ansiedad. "Todos queremos tener continuidad, pero yo sé que delante de mí está Román. Me preparo y estoy tranquilo esperando la oportunidad", dijo.