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Boca Juniors

Los motivos de las diferencias irreconciliables de Palermo y Riquelme

Martín no invitó a Román a su partido despedida y la pelea que ya mantenían cuando jugaban en Boca se reavivó; ¿cuáles fueron los motivos del distanciamiento?

 
 

"Riquelme no está invitado a mi partido despedida", dijo ayer Palermo en referencia al encuentro homenaje que le harán el 4 de febrero en la Bombonera . "Invité a mis verdaderos amigos", fue claro al justificar la ausencia de Román, su ladero en los xeneizes durante muchos años. Desde aquellos comienzos en 1997, hasta el final en 2011.

De idas y venidas, así fue la relación entre Palermo y Riquelme. Sin embargo, ¿cuál fueron los motivos para que ese vínculo, que tantas alegrías le dio a Boca en la cancha, terminara por romperse al punto que Martín, al retirarse, declaró que no creía que volvieran a hablarse?

Si bien nunca fueron amigos, la convivencia había resultado positiva durante la primera etapa. Compartieron planteles desde mediados de 1997 hasta fin de 2000, cuando tuvieron algún encontronazo previo a la final intercontinental contra Real Madrid. Se reencontraron en el primer semestre de 2007 y ganaron la Copa Libertadores con Román en estado de gracia. Tampoco hubo inconvenientes. La interna explotó en 2008 con el regreso de Riquelme, contratado con el salario europeo de Villarreal y de notable diferencia respecto de Palermo, uno de los mejor pagos hasta ahí. Crecieron los celos y sólo faltaba un episodio desencadenante para que la bomba detonara. Ocurrió en la Copa Libertadores 2008. Suspendido Caranta, Pablo Migliore, amigo de Martín, cometió un grueso error en el empate 2 a 2 ante Fluminense por el encuentro de ida de semifinales. El 10 se lo reprochó con acidez y dureza. El 9 reaccionó en defensa del arquero y le endilgó falta de compromiso. Pero no hubo tiempo de que el enfrentamiento se notara en la cancha.

Casi como un padre, Palermo lo toma del brazo a un Riquelme muy joven, en 1998.
Otra imagen que era costumbre: el saludo entre el goleador y su asistidor.   Foto: Archivo
Román y Martín en la Copa Libertadores 2008, cuando aún tenían una buena relación.   Foto: Archivo
En el momento que Palermo se convirtió en el máximo goleador de Boca, Riquelme le fue indeferente.   Foto: Archivo
 

Tras el final de la temporada 07-08, Riquelme se fue a Pekín con la selección olímpica. Volvió para jugar la segunda final de la Recopa Sudamericana ante Arsenal de Sarandí. Apenas tres días antes, Palermo se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. A pesar de la mala relación, su compañero le envió un mensaje de texto deseándole una pronta recuperación.

El Apertura '08 se jugó bajo el signo de Román. Goles de tiro libre y buenos centros le alcanzaron para ser determinante en la obtención del título. Pero antes del clásico ante Ríver, Julio Cáceres había lanzado desde Paraguay una granada mediática, exponiendo brutalmente la interna: "Riquelme no corre. No da el ejemplo como Palermo, nuestro líder positivo". Los grupos ya estaban divididos. El 9 contaba con Battaglia, Palacio, Morel y Cáceres, entre los más representativos. Al 10 lo seguían Ibarra, juveniles como el arquero García y Gaitán; y su amigo Luciano Figueroa, contratado para suplir la ausencia de Palermo. La interna permanecía en el vestuario. Pero cuando regresó el Titán comenzó a notarse dentro de la cancha y perjudicó al equipo. No había diálogo futbolístico. Tuvo su punto culminante en la derrota 0-1 ante Defensor que eliminó a Boca de la Copa Libertadores 2009. "Así no podemos seguir. Hay que cambiar muchas cosas", dijo el goleador, muy caliente en un pasillo de la Bombonera.

Después de casi un año, la interna entre el 9 y el 10 volvió a manifestarse en el campo de juego. Román le dio el pase para el gol 219 y después le dio la espalda en el festejo. Sabe comunicar sus ideas. "Lo dije siempre. No soy amigo (de Riquelme), no tengo relación. Lo único que nos une es salir el domingo y defender la camiseta del Boca", declaró Martín, tras aquel desplante.

Convivieron en el plantel un año, hasta el retiro de Palermo a fines de junio último. Los resultados en la cancha no ayudaban y ellos públicamente manifestaban sus diferencias. Riquelme insistía con que Boca estaba por perder al N° 9 más importante que tuvo. La última declaración pública de Martín, tras el último partido de su carrera ante Gimnasia en el Bosque, fue una vez más sobre su amigo-enemigo: "Nunca supe los motivos por los que la relación cambio, ni tampoco ninguno de los dos lo hablamos. No creo que con el tiempo volvamos a hablar, pensamos muy diferente y somos diferentes. Si durante casi tres años compartíamos un vestuario y concentraciones y nunca nos sentamos a charlar, el día de mañana no creo...". Hoy, esta historia continúa.

Más información: Palermo vs. Riquelme: crónica de una interna abierta.

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